“Fueron cuatro años para reflexionar y vengo más aprendida”. Mónica Oltra regresa a la primera línea del frente tras una temporada en el infierno. Intentó ser destruida con una campaña de desprestigio orquestada por aquellos sectores empresariales a los que combatió desde la Generalitat Valenciana… y no pudieron con ella. Para la flamante candidata de Compromís a la alcaldía de Valencia “la sanidad es un ámbito muy goloso porque se mueven ingentes cantidades de dinero” y por eso grupos económicos como Ribera Salud, que le declaró una guerra muerte, quieren parasitarlo.
“Es más fácil robar 2 millones de euros de un presupuesto de 100, que 2.000 euros de un presupuesto de 10.000” explicó Oltra sobre el oscurantismo que rodea los contratos del sector público con las empresas privadas. “Los servicios ofrecen dinero fácil y rápido” señaló la histórica dirigente de la izquierda valencianista, para la que el feminismo va de defender la vida, la igualdad y los servicios públicos. “Me interesan mucho más los suelos pegajosos que los techos de cristal. No me interesa un feminismo que vaya de incorporarnos a un sistema injusto, sino un feminismo que cuestione todas las desigualdades y la verticalidad del poder”.

Oltra señaló al sector inmobiliario como otra amenaza para las vidas dignas de la clase trabajadora, y criticó las zancadillas puestas por el PSOE a todas las reformas planteadas desde la calle y los parlamentos para limitar su poder: “Las viviendas son para vivir, no para invertir o especular”.
La candidata, que quiere unir a toda la izquierda valenciana en un frente amplio, destacó que “la democracia es la última línea de defensa de la vida frente a la ofensiva del capital” y advirtió que mientras los medios hablan todo el tiempo de jóvenes reaccionarios, apenas ponen el foco en la juventud que participa cotidianamente en los movimientos sociales, o que fue voluntaria tras la Dana que arrasó Valencia.

La ex vicepresidenta de la Generalitat señaló entre las tareas de la izquierda politizar el malestar individual, así como ofrecer alternativas comunitarias a los problemas que hoy se sufren individualmente: “Menos pastillas y más vínculo social”.
En la Escuela Feminista de AMA Asturies la política valenciana demostró que está en plena forma y que no va a tirar la toalla ante quienes dan por imposible vencer al PP y Vox: “Vivir de rodillas no es una opción”



























