Miedo y asco en La Florida

La movilización ha sido un primer avance a la hora de romper el relato de que todo un barrio está en contra de ocho chavales.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

En todo Oviedo y en toda Asturias existen pisos tutelados. Es algo lógico. Frente al histórico modelo del orfanato, a finales de los años 80, coincidiendo con la reforma del sistema de protección de menores en España, el Principado comenzó a sustituir estas instituciones por el acogimiento y los pisos, procurando así que los menores vivieran en entornos más parecidos a una familia. Miles de asturianos conviven cotidianamente en sus barrios con pisos tutelados. Es probable que muchas personas ni siquiera sepan que en su barrio existe uno de estos recursos, a veces gestionados directamente por la administración pública, otras a través de ONG´s y fundaciones. Recordemos una vez más algo que estos días se ha querido ocultar por parte de los profesionales de la intoxicación y la deshumanización: los chavales que están en un piso tutelado no son delincuentes, sino menores que han vivido situaciones de desprotección, abandono o maltrato.

Con una agenda pública marcada por la crisis de Ceuta, Vox ha olido la sangre y se ha lanzado a alimentar el fuego encendido por una comunidad de propietarios en el barrio ovetense de La Florida. Por lo que sea, estos vecinos no se consideran merecedores de uno de esos muchos pisos tutelados que se encuentran repartidos por toda la geografía asturiana. Como portavoz de la comunidad ejerce un militante de las Nuevas Generaciones del PP, Eneko Izquierdo. Unan la línea de puntos.

Al incendio han contribuido también algunas empresas de comunicación con titulares que parecían dictados por la dirección de Vox. Otro tanto podríamos decir de una Delegación de Gobierno que con escaso tino ha autorizado protestas intimidatorias frente al futuro domicilio de los chavales, poniéndolos así en la diana, en lugar de reconducirlas a donde deberían haberse celebrado en todo momento: la puerta de la Consejería de Bienestar Social.

Concentración contra el racismo en La Florida. Foto: Sara Vila

Al festival del racismo celebrado estas semanas en el barrio ovetense de La Florida tampoco han querido faltar los neonazis de Núcleo Nacional, un club de admiradores de Adolf Hitler que por extraño que parezca sigue siendo legal en nuestro país.

Con todos estos ingredientes juntos y revueltos es normal que haya mucha gente con miedo y asco a lo que está pasando en La Florida. Empezando por muchos vecinos, alarmados porque su barrio se esté convirtiendo en el banco de pruebas para una campaña de odio a los ciudadanos más vulnerables. La asociación vecinal ha lanzado mensajes tranquilizadores y a favor de la convivencia, pero apenas se les ha podido escuchar en medio de un ruido orquestado por una ultraderecha que va lanzada como un tiro a las elecciones del próximo año.

En este contexto, la movilización convocada por Asturies Antifascista en La Florida ha sido un primer avance a la hora de romper el relato de que todo un barrio está en contra de ocho chavales, estudiantes de secundaria y Formación Profesional. El reto ahora es disipar miedos, retirar combustible al incendio provocado por la ultraderecha, y sobre todo persistir. Vox lo va a seguir haciendo. Han descubierto petróleo en La Florida.

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