El Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias (COAA) presentó este jueves sus alegaciones al Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) de la Ciudad Residencial de Perlora en las que reclama una revisión en profundidad del documento.La institución presidida considera insuficiente la protección planteada para un conjunto que, a su juicio, reúne valores arquitectónicos, urbanísticos, históricos, sociales y paisajísticos que desbordan el ámbito municipal.
Para el Colegio presidido por Miguel Casariego, Perlora tiene una dimensión que supera el ámbito local y comarcal y debe ser considerada también como un elemento de trascendencia metropolitana.
Una de las principales objeciones del documento elaborado por el Colegio se dirige contra la transformación de la antigua ciudad residencial en un espacio de uso terciario turístico basado en alojamientos gestionados de forma privada. “No se justifica ni la utilidad pública ni el interés social de convertir este conjunto en un terciario turístico de gestión privada” alega el organismo profesional, que recuerda que los terrenos son de titularidad pública y fueron obtenidos en parte mediante expropiación por causa de utilidad pública e interés social. Por ello, plantea que Perlora debería conservar una consideración de equipamiento social y no convertirse simplemente en un recinto turístico de explotación privada.
Los arquitectos también cuestionan la documentación utilizada para determinar qué elementos del conjunto deben conservarse. Reclaman un análisis pormenorizado de todos los edificios y una valoración arquitectónica individualizada, así como una definición de las obras admisibles en cada uno de ellos. En particular, consideran insuficiente que solo el 21% de los 147 chalés existentes, unos 31, cuenten con la protección propuesta. El Colegio advierte de que esta selección deja fuera buena parte de las variantes y subtipos que forman parte de la arquitectura característica de Perlora.

Uno de los puntos más críticos de las alegaciones es precisamente el futuro de los chalés. El PEPRI contempla, según el COAA, el derribo y sustitución de casi el 80% de estas construcciones. Para los arquitectos, esa operación acabaría dejando un conjunto formado por unas pocas piezas históricas aisladas entre nuevas construcciones, lo que desvirtuaría la imagen de conjunto y dificultaría la conservación de la memoria de Perlora como Ciudad Residencial de Tiempo Libre.
“Se considera notablemente insuficiente y carente de rigor la protección propuesta de chalets —ya de por sí básica, como es la ambiental— sólo al 21% de los 147 chalets existentes en la actualidad, resultando un cómputo extremadamente bajo, manifiestamente arbitrario, que aparentemente busca sólo la anécdota arquitectónica, variopinta, pintoresca, y descontextualizada” señala el texto.
Las alegaciones recuerdan que el valor de Perlora no reside únicamente en sus edificios
El Colegio reclama además que se reconozcan como elementos protegidos los dos antiguos comedores, que considera edificios de notable singularidad y piezas fundamentales de la imagen de la Ciudad Residencial. También pide que la selección de los chalés representativos de cada tipología tenga carácter vinculante y no pueda quedar posteriormente en manos del ente gestor encargado de desarrollar el Plan Director o de los proyectos constructivos.
Las alegaciones recuerdan que el valor de Perlora no reside únicamente en sus edificios. El conjunto fue concebido como una actuación unitaria, sin parcelaciones ni límites físicos entre las viviendas y los espacios verdes, con servicios centralizados y una estructura comunitaria. El COAA destaca además su singularidad arquitectónica, su baja densidad, el trazado viario sinuoso, la integración con el entorno natural y su importancia como ejemplo de las antiguas Ciudades Residenciales de Tiempo Libre. El Docomomo Ibérico, señala el documento, le asigna el máximo nivel.
“El derribo y sustitución de casi el 80% de los chalets que el PEPRI establece daría como resultado un salpicado de anécdotas arquitectónicas “de otra época” ensombrecidas por una preeminente arquitectura contemporánea de nueva factura que descompone cualquier imagen de conjunto urbano histórico, desvirtúa el simbolismo de la misma y destruye toda posibilidad de legado histórico que explique lo que era una Ciudad Residencial de Tiempo Libre” expone el Colegio.
Frente al modelo planteado en el PEPRI, los arquitectos defienden que cualquier nuevo régimen de explotación debería conservar esa lógica unitaria y comunitaria. En sus conclusiones consideran incompatible el carácter vacacional histórico de Perlora con la implantación de un modelo basado en unidades de alojamiento turístico autónomas y recuerdan que el Plan General de Ordenación de Carreño no establece expresamente para este suelo el uso terciario turístico. También señalan que la propiedad y el uso existente permitirían integrar el ámbito en las políticas de vivienda del Principado.
El Colegio rechaza la implantación sistemática de cerramientos mediante muretes, zanjas o cerrajería, al considerar que rompen la continuidad espacial característica de la Ciudad Residencial
El COAA propone elevar la protección de determinados chalés y de los principales edificios dotacionales a la categoría de protección parcial, que permitiría intervenir en ellos, incluida la redistribución de espacios o determinadas ampliaciones, sin perder sus valores arquitectónicos. También reclama un estudio más profundo de las distintas tipologías y variantes construidas durante la primera fase de Perlora.
El espacio público ocupa otro de los capítulos de las alegaciones. El Colegio rechaza la implantación sistemática de cerramientos mediante muretes, zanjas o cerrajería, al considerar que rompen la continuidad espacial característica de la Ciudad Residencial. Reclama asimismo mantener los distintos polos de actividad, conservar como espacio verde público el actual parque infantil y reconsiderar el uso deportivo público en parte de la manzana central.

En materia de nueva construcción, los arquitectos piden redistribuir y reconsiderar la edificabilidad prevista, limitando su incremento en los solares resultantes de los derribos y en los espacios actualmente libres. También plantean reducir el impacto ambiental del nuevo vial sur mediante soluciones como franjas vegetales entre las aceras y la calzada o la incorporación de arbolado entre las plazas de aparcamiento.
El documento reclama finalmente que la redacción y desarrollo del PEPRI cuente con un equipo técnico multidisciplinar e incorpore expresamente a un arquitecto especializado en patrimonio.



























