Llevan ahí más de una década en algunos casos. Los andamios se han convertido desde hace años en parte del paisaje del Oviedo Antiguo, un barrio con el dudoso honor de tener apuntalado, tapiado o en ruinas buena parte de su patrimonio histórico. Este fin de semana uno de esos edificios, situado en la calle San Antonio, se desplomaba. El inmueble, de mediados del siglo XIX, y protegido por su carácter histórico, será derribado por parte del Ayuntamiento, que de momento no ha hablado de exigir responsabilidades a sus propietarios: Dursa Inversiones S.L. Su fachada estaba cubierta con andamios desde 2021.
A pocos metros del edificio desplomado se encuentra otro de los veteranos del andamio en el Oviedo Antiguo. Se trata del martillo de Santa Ana, recubierto desde 2014. Propiedad del Arzobispado de Oviedo, que no paga tasas por la ocupación del espacio público, la asociación vecinal Oviedo Redondo lleva años reclamando que se abra como plaza pública. Nadie le ha hecho demasiado caso. Aunque la Iglesia anunció en 2022 un proyecto para convertir el espacio, muy degradado, en un centro cultural y religioso, cuatro años más tarde sigue sin haberse dado ningún paso al respecto. En la práctica es un foco de suciedad y basura a pocos metros de la Catedral. Por extraño que parezca, nadie ha sancionado a la propiedad por una situación que se alarga desde hace más de una década.
Los edificios históricos apuntalados se suceden asimismo en la calle Magdalena, donde se produjo un derrumbe en 2018. En esta vía también se encuentra en un estado ruinoso la casa natal de Indalecio Prieto, histórico dirigente socialista y ministro de la Segunda República. Y de los andamios tampoco se libra la Casa de los Llanes, palacete de 1749 ubicado en la plaza de la Catedral. Sobre su fachada ruinosa, y protegida con andamios desde 2003, cuelga, ironías de la vida, la lona en la que se anuncia la candidatura ovetense a la capitalidad europea de la cultura.
Fotos: Pablo Lorenzana






































