El vendedor de chocolate que leía a Gramsci

Se cumplen 100 años del nacimiento de José María Laso, militante comunista, filósofo autodidacta e impulsor del asociacionismo democrático.

Recomendados

Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Se cumplen 100 años del nacimiento en Bilbao de José María Laso Prieto, militante comunista, intelectual marxista y filósofo autodidacta que desarrolló buena parte de su trayectoria política y cultural en Asturias, y más concretamente en Oviedo, ciudad que le acogió a finales de los años 60, y en la que residió la mayor parte de su vida. Sus compañeros del PCE y la Fundación de Investigaciones Marxistas, de la Fundación Gustavo Bueno, Tribuna Ciudadana, la editorial Eikasía, la Sociedad Asturiana de Filosofía y el Seminario de Materialismo Histórico de la facultad de Filosofía de la Universidad de Oviedo/Uviéu, le recuerdan este viernes con una jornada de homenaje en el Campus de Humanidades del Milán.

Nacido en 1926 en el proletario barrio de San Francisco, Laso vivió la República y la Guerra Civil siendo un niño. Aunque su familia no estaba excesivamente politizada, su afinidad con la República y el Gobierno vasco les llevó a estar en el bando de los perdedores, conociendo un temprano exilio en Francia y Catalunya. Antifranquista precoz, en 1943, cuando todavía menor de edad, fundó junto a un grupo amigos el periódico La Libertad, una publicación artesanal que repartían clandestinamente en Bilbao. De esa primera experiencia política pasa al PCE, en el que ingresa en 1947, en uno de los peores momentos para el antifraquismo. Tanto la lucha guerrillera en el interior como la presión dipolmática en el exterior se han revelado como vías agotadas para la oposición. De la euforia por la derrota del nazi-fascismo se ha pasado al inicio de la Guerra Fría y el final de las esperanzas en una rápida caída de la dictadura.

Laso va a conectar pronto, humana y políticamente, con los ambientes del antifranquismo cultural asturiano

Laso, que tiene que trabajar desde muy joven, va a pagar caro su compromiso con un PCE al que a cada reorganización le sucede una nueva caída. Durante la dictadura sufrió tres detenciones que le llevaron a pasar más de siete años en prisión, buena parte de ellos en el penal de Burgos, donde profundizó en su formación filosófica y política. Gracias a un indulto pudo salir de la cárcel antes de lo previsto, en el año 1963. Tras algún tiempo en Bilbao, su hermano, jefe de ventas de Chocolates Zahor, le propone en 1969 dejar el País Vasco para trabajar unos meses como representante de la marca en Asturias. El cambio de aires le va a gustar, y será en tierras asturianas donde retome con fuerza su activismo político, y sobre todo cultural.

Laso va a conectar pronto, humana y políticamente, con los ambientes del antifranquismo cultural asturiano. En Oviedo también podrá desarrollar uno de sus sueños de juventud: estudiar en la universidad. Todo ello mientras milita en el partido, trabaja como viajante de comercio, disfruta de las sesiones de cine de autor en el Palladium, y participa en los debates del Club Cultural de Oviedo y las llamadas “cenas del Fontán”, origen en buena medida de la futura Junta Democrática de Asturias.

Santiago Carrillo y Laso Prieto en la inauguración de la biblioteca con su nombre. Foto: Pablo Lorenzana

En 1973 publica el libro Introducción al pensamiento de Gramsci, con prólogo de su amigo Gustavo Bueno. Sobre el origen de su amistad, Laso contaba que ambos se habían conocido tres años antes, recién llegado a Asturias, en un coloquio celebrado en el Club Cultural de Oviedo, en el que el padre del cierre categorial quedó impresionado por sus conocimientos de filosofía y le tomó por profesor de Secundaria:

“¿“En que Instituto trabaja usted?”. Yo le respondí “En ninguno, pues soy vendedor de chocolate”. Ello sorprendió a Gustavo dando lugar a que dijese algo así como “Entonces ¿a qué se debe que sepa usted tanto de filosofía?”. Mi respuesta fue que había sido profesor de filosofía marxista, en los cursos clandestinos que realizábamos los presos políticos del penal de Burgos”

En Oviedo Laso se convertiría en un vecino singular, y la referencia de lo que entonces en el argot comunista se conocía como “las fuerzas de la cultura”. Su activismo en este campo le llevaría a estar en la fundación de Tribuna Ciudadana, la Sociedad Asturiana de Filosofía o la Fundación Isidoro Acevedo. En reconocimiento a este papel cívico, más allá de los límites del PCE, en 2004 fue nombrado hijo adoptivo de Oviedo, ciudad donde falleció en 2009 y cuya biblioteca municipal del barrio de Ventanielles lleva su nombre.

Su trayectoria vital y política, su interpretación de la obra de Gramsci, sus reflexiones sobre el llamado uso alternativo del Derecho, o su relación con los movimientos culturales asturianos, serán alguno de los temas que se aborden en la jornada “Laso y la vigencia del marxismo”.

Actualidad

spot_img
Publicidad: Carmen Calvo, Platos giratorios. Centro Niemeyer
Publicidad: financiación de vehículos. Unión de Consumidores de Asturias