De Soto señala las incoherencias de su cese y anuncia una querella

"Mi despido no responde a criterios de gestión o desempeño profesional" denuncia el ex director de LABoral.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Pablo de Soto emprenderá acciones legales contra su cese través de una demanda de despido nulo por vulneración de derechos fundamentales. Así lo ha anunciado el director de LABoral Centro de Arte en un comunicado que llega tras la decisión del patronato del centro de convocar su plaza ignorando las más de mil firmas del mundo de la cultura mostrando su respaldo a De Soto.

El ex director rompe su silencio en un escrito a los medios en el que señala directamente la consejera Vanessa Gutiérrez: “Tras la comunicación de mi baja por paternidad, la Consejería, en connivencia con tres trabajadores, orquesta la tramitación de un informe con la imputación de hechos y circunstancias falsas con el único fin de despedirme. Seguidamente, se ha vulnerado también mi derecho al honor, así como el de mi familia, causándome graves perjuicios tanto a nivel profesional como personal, con el único fin de eludir responsabilidades políticas y dar apariencia de legalidad al despido”.

“Desde que asumí la dirección en 2022, mi compromiso ha sido recuperar a la LABoral como un referente de la creación artística y creación industrial. Gracias al trabajo de estos casi 3 años, el centro ha mejorado significativamente su situación financiera y ha aumentado un 250% la afluencia de público, desarrollando una programación artística de primer nivel, reconocida tanto a nivel nacional como internacional” explica el arquitecto y gestor cultural gijonés.

“Sin embargo, mi despido no responde a criterios de gestión o desempeño profesional, sino a la preservación de pequeñas parcelas de poder, amistades políticas e intereses ajenos a la misión del centro” expone en su comunicado.

“Como parte de la reparación a estos daños, pido que se hagan públicas mis alegaciones y las pruebas objetivas que las acompañaron, así como la auditoría contable. Si el motivo alegado es la “pérdida de confianza”, ¿por qué se me despide justo después de aprobar mi plan de actuación -económico y de contenidos- para el 2025? Si “ha habido irregularidades económicas en la gestión”, ¿por qué las auditorías (los datos) muestran todo lo contrario? Si había dudas sobre algún aspecto de mi gestión, ¿por qué la Consejería no convocó ni una sola Comisión Ejecutiva, como está en sus funciones según los Estatutos, o respondió a mis peticiones de reunión y llamadas? La única respuesta clara que ha dado la Consejera públicamente al respecto es que no han convocado a la Comisión Ejecutiva en tres años porque yo “estaba de baja por paternidad” apunta De Soto.

El ex director del centro agradece las muestras de apoyo recibidas desde su cese y recuerda que he sido la cuarta dirección en menos de diez años, “lo que permite entrever una clara dinámica de injerencias y falta de rumbo en la gestión cultural del Gobierno del Principado”.

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