El Centro Niemeyer inauguró este viernes la exposición ‘Una incierta luz’, dedicada al fotógrafo asturiano Gonzalo Juanes (Xixón, 1923-2014), y que está comisariada por el también fotógrafo Chema Conesa.
La obra de Juanes, pionera en el uso del color en la fotografía documental, permaneció en gran parte oculta y solo tardíamente fue reconocida. “Nunca creyó que fuese un artista y jamás vendió una foto” explicó Conesa en la inauguración de la muestra, que podrá verse hasta el 15 de junio, y que rinde tributo a un autor cuya obra ha sido progresivamente revalorizada.
Juanes nació en Xixón en 1923 y, tras una breve estancia en Madrid, en 1957 se instaló definitivamente en su ciudad natal. Trabajó como ingeniero al tiempo que realizaba fotografía de manera amateur. De hecho, durante décadas sus fotos solo pudieron verse en reuniones de amigos en las que proyectaba unas diapositivas a las que él nunca daba importancia como para ser publicadas.






Vinculado al grupo de fotografía AFAL, Juanes teorizó sobre el arte fotográfico al tiempo que realizaba un trabajo discreto y naturalista basado en la observación, sin practicar ningún tipo de intervención en aquello que quería captar.
Aunque sus primeros trabajos se realizaron en blanco y negro, sería su paso al color lo que haría de su obra algo revolucionario en materia documental. En los años 90 regresó brevemente al blanco y negro, pero más tarde lo abandonaría para retornar al color, al que siguió fiel hasta el fin de sus días, cuando por fin comenzó a salir a la luz su trabajo.
Poéticas, realistas y cotidianas, sus imágenes captaron para siempre la Asturies del desarrollismo, las cuencas mineras, el mundo rural, las ferias y romerías, y sobre todo su ciudad, Xixón.



























