El movimiento vecinal ovetense pierde a Berta Rodríguez

Profesora jubilada, fue una de las impulsoras de la plataforma "La Malatería no se Tira", y autora de un libro sobre la historia del edificio.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

De forma prematura e inesperada, víctima de un infarto cerebral, ha fallecido este jueves en Oviedo/Uviéu Berta Rodríguez, una de las impulsoras de la plataforma ciudadana La Malatería No se Tira.

Nacida en Astorga en 1951, tras estudiar el bachillerato se trasladó a la capital asturiana para estudiar Filosofía y Letras especializándose en el área de historia. Tras licenciarse por la Universidad de Oviedo/Uviéu se afincaría definitivamente en Asturies trabajando en varios institutos de la capital asturiana, el último de ellos el IES Leopoldo Alas Clarín de San Lázaro, barrio en el que también residía y al que se encontraba sentimentalmente muy ligada.

Persona curiosa e inquieta, fue profesora voluntaria de castellano en la asociación Asturias Acoge, así como asidua de clubes de lectura y todo tipo de actividades sociales y culturales. En los últimos años destacó como una de las principales animadoras de la plataforma vecinal en defensa de la conservación de La Malatería de San Lázaro, contribuyendo decisivamente a frenar los iniciales planes de derribo.

Berta Rodríguez, segunda por la derecha, junto a otros compañeros de “La Malatería no se tira” en la presentación de su libro. Foto: Alisa Guerrero

Portavoz habitual ante los medios de comunicación, Rodríguez deja un enorme vacío en el movimiento, donde podía vérsele tanto participando en una reunión con representantes políticos como con la ropa de faena haciendo tareas de limpieza y mantenimiento de un edificio de 1929 que se conservará parcialmente en la futura remodelación prevista por el Principado.

Berta Rodríguez con su libro sobre La Malatería. Foto: Alisa Guerrero

Fruto de su amor por el edificio, Rodríguez sería además la autora de un libro monográfico sobre su historia, desde los antecedentes medievales hasta la actualidad, editado por la plataforma vecinal y donado a las bibliotecas ovetenses.

De talante firme, pero a la vez constructivo y dialogante, sus amigos y compañeros destacan el carisma, la entrega y generosidad de una mujer que dejó huella en su comunidad.

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