Todo queda en casa: los hermanos Escribano valoran fusionar sus empresas en un gran grupo armamentístico público-privado

Las "estrellas emergentes" de la floreciente industria bélica tienen parte de su negocio en Asturies.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El negocio de la guerra se mueve, y los hermanos Escribano son a día de hoy unos de los mejor posicionados para ponerse al frente del gran grupo de la industria militar española que el Gobierno parece querer fomentar de cara a lo que se viene en una Europa en rearme. Indra, lo ha reconocido, estudia la fusión con Escribano Mechanical and Engineering (EM&E Group), es decir, la empresa dirigida por Javier, hermano del presidente de la compañía semipública.

La compañía de defensa EM&E Group es una empresa familiar de la que era presidente hasta el pasado enero Ángel Escribano, actual presidente de Indra. Además, es el segundo mayor accionista de Indra (14,3 %), por detrás de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que tiene un 28 %. Todo queda en casa.

Los hermanos Escribano, cuyos orígenes empresariales están en un taller metalúrgico en Torrejón se han convertido en “las estrellas emergentes” de una industria en alza que adjudica cientos de millones al año en contratos públicos, y que va a recibir un decisivo impulso con la inversión anunciada esta semana por Pedro Sánchez: 10.471 millones de euros, el 2% del PIB.

Hasta ahora, ninguna de las cuatro entidades mencionadas se había pronunciado públicamente, ni para confirmar ni para desmentir tal información, que va en la línea de especulaciones que han circulado por los mercados desde que Escribano dejara la empresa que gestionaba con su hermano (y de la que controla la mitad del capital) para pasar a presidir Indra.

Lo que pase con ambas empresas tendrá repercusiones en Asturies, donde los Escribano han empezado a jugar fuerte. Escribano Mechanical & Engineering ya se ha instalado en el centro de empresas de La Curtidora, por el momento con quince empleados. La compañía madrileña tiene previsto hacer de Avilés el centro de toda su actividad de investigación, desarrollo e innovación.

La Curtidora Foto: Tania González.

Según las previsiones de la empresa, la idea es multiplicar esa cifra por cuatro en el próximo año y medio. En su reciente visita al Principado, Javier Escribano anunció que planean instalar también una planta de fabricación en Asturias con una inversión de unos 50 millones de euros.

La empresa ha recibido una ayuda de 400.000 euros de la agencia Sekuens (Agencia de Ciencia, Competitividad Empresarial e Innovación Asturiana).

Indra por su parte ha comprado El Tallerón de Duro Felguera para fabricar en Xixón blindados.

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