“El viernes 25 de abril, según coinciden varias fuentes, el jefe de la Policía Local de Oviedo llamó a la embajada de Alemania en Madrid. Quería informar a los alemanes sobre la familia S. y exigió información sobre Christian S. Pero la embajada lo dejó en espera durante una hora y media. Tanto tiempo que el jefe de policía colgó”. Lo cuentan los periodistas Max Polonyi y José Bautista en el semanario Der Spiegel, que dedica un extenso reportaje a la familia alemana que secuestró a sus hijos en un chalet de la falda del monte Naranco.
Aunque según el semanario alemán el Ministerio de Asuntos Exteriores ha negado que hubiera llamada de la Policía Local de Oviedo, la Policía Local y otras fuentes insisten en que sí la hubo y que la Embajada se desentendió del asunto.
“En la casa se reunieron una familia de cinco personas de origen alemán, el padre, Christian S., de 53 años, natural de Hamburgo y filósofo que escribió su doctorado sobre
Martin Heidegger, y su esposa, de 48 años, estadounidense con pasaporte alemán” explica el semanario, fundado en 1947, y el más importante y leído de Europa.
La Guardia Civil actuó tarde y mal
El reportaje de Polonyi y Bautista también pone el foco en la actuación de la Guardia Civil, el primer cuerpo policial en ser informado. Según Der Spiegel agentes de la Guardia Civil visitaron en febrero la casa tras recibir una denuncia: “Una persona anónima, presumiblemente un vecino, avisó a los oficiales: un hombre alemán vivía en la casa y se comportaba de manera extraña. Además, desde fuera se oyen voces de niños, pero nunca se ve a ningún niño”.

Según la investigación periodística del prestigioso medio alemán la Guardia Civil tardó dos meses en actuar y cuando lo hizo asumió íntegramente el relato del padre secuestrador, que tras ser interrogado en la puerta de su casa, informó a los agentes que vivía con su mujer y sus hijos, sobre los que dijo que cada día tomaban el autobús para ir a clase. “Al parecer no comprobaron si los niños iban realmente a la escuela o si ellos y su madre estaban empadronados en España” escriben Polonyi y Bautista.
Según los periodistas fue una segunda denuncia, esta vez dirigida a la Policía Local de Oviedo, la que finalmente llevó a que se liberase a los niños.
Para los colaboradores de Der Spiegel fue la Policía Local de Oviedo la que hizo el trabajo que debería haber hecho la Guardia Civil. Los periodistas también cuestionan en su reportaje el papel de las autoridades alemanas.



























