El 18 de mayo de 2024 miles de personas salieron a manifestarse en Loredo (Cantabria) contra los planes de construir un complejo turístico con campo de golf bajo el lema ‘Cantabria se defiende’. Aquella movilización ha marcado un hito en la historia reciente de esa comunidad. En primer lugar, porque sirvió como revulsivo concienciador de una parte de la ciudadanía cántabra frente a la especulación urbanística de la masificación turística. Y en segundo lugar, porque confirmó que Cantabristas (organización convocante) no son “ni una panda de friquis”, como ironizaba este domingo uno de sus afiliados, ni unos “idiotas”, como recientemente los definió el consejero de Ordenación del Territorio, Roberto Media. Ni mucho menos. Pese a ser aún minoritaria, esta formación apunta alto.
Al menos es la impresión que trasciende tras el acto político que ayer celebró la organización en una abarrotada Casa de la Cultura de Puente San Miguel, con objetivo de presentar sus bases de trabajo de cara a las elecciones autonómicas de 2027, cita en la que confían obtener su primer diputado en el parlamento regional.

CONTEXTO FAVORABLE
No son las cuentas de la lechera. La progresión es evidente. De algo más del millar de votos que obtuvieron en 2019, su primera experiencia electoral, los Cantabristas pasaron a 5.500 en 2023. Hoy en día, el contexto es mucho más favorable que entonces, como recordaba en el acto Adrián Gómez, responsable de Comunicación del partido: “la gente nos dice que lo tenemos en bandeja”.
Ese contexto favorable tiene algo que ver con el impulso movilizador que esta organización ha llevado en los últimos años y que le ha granjeado visibilidad y simpatías. Y no solo en el caso de Loredo. El secretario general del partido, Paulu Lobete, recordaba este domingo que fue su partido el primero que empezó a hablar en 2023 de masificación turística, porque hasta entonces nadie lo había hecho. Hoy en día es uno de los principales debates sobre la mesa de la actualidad cántabra. También les han aportado notoriedad otras movilizaciones, como la oposición al proyecto de carretera Potes-Reinosa (cuando el consejero los acusó de “hacer el idiota” por colocar una pancarta en Peña Labra) o sus acciones frente a la instalación de polígonos eólicos.

Sin embargo, la coyuntura política puede ser clave para que este pequeño partido convulsione el tablero parlamentario. Por un lado, por la jubilación de Miguel Ángel Revilla, que llena de incertidumbre el futuro electoral del Partido Regionalista Cántabro. Y por otro, la ausencia, en opinión del secretario general de la formación, Paulu Lobete, de una oposición de izquierdas, con un PSOE cuyo líder, Pedro Casares, “pasa más tiempo en Madrid que en Cantabria” (es diputado en el Congreso).
“en cantabria revilla y el prc no caen tan bien como fuera”
Sobre rascar votos en el PRC, un partido tradicionalmente conservador, el discurso abiertamente de izquierdas de Cantabristas (defensa decidida del ecologismo y los servicios públicos, oposición a las privatizaciones y solidaridad con las luchas laborales, entre otros aspectos) no parece ser un obstáculo. Según Lobete, son muchos los votantes de izquierdas que en las autonómicas optaron por el PRC, y que no lo harán ahora, sin Revilla. Del carismático exmandatario regional, el líder cantabrista recalca que en Cantrabria “no cae tan bien como fuera”. “Sabe decir lo que mejor conviene en cada momento, pero es corresponsable de la situación en la que está nuestra tierra”. A su juicio, dos palabras resumen bien el ADN del PRC: “hormigón y desarrollismo, revestidos de supuestos cantabrismo”.
UN VACÍO A LA IZQUIERDA DEL PSOE
Además, la organización echa sus cuentas contemplando un factor clave: la inexistencia de una tradición de izquierda política y parlamentaria en su territorio. “Al contrario que en Asturies, donde ha tenido un peso organizativo”, señala Lobete, “la izquierda aquí no ha tenido un recorrido”. De hecho, en las últimas elecciones, Izquierda Unida y Podemos, en coalición, no llegaron a los 13.000 votos (15.000 es el umbral para entrar en la cámara autonómica). En la legislatura anterior, Podemos había tenido tres diputados, y hace años IU llegó a tener uno, pero lo habitual es que más allá del PSOE, el parlamento regional no tenga ninguna representación progresista. Cantabria no cuenta por tanto con el efecto aspiradora que la izquierda estatal (PC, Izquierda Unida, Podemos…) ha representado en Asturies para el voto potencial de las diferentes opciones de izquierda asturianista que lo han intentado sin éxito a lo largo de los últimos 40 años.
La ausencia de un conflicto lingüístico al mismo nivel que el asturiano (Cantabristas defiende la promoción del cántabru, pero no hay una lucha por la lucha por la oficialidad que en Asturies marca y polariza cualquier proyecto político territorialista; de hecho, la lengua de uso y comunicación del partido es el castellano), y la definición de la organización como soberanista pero no nacionalista probablemente allanen el camino para acumular simpatías entre una parte del electorado.

Con estas premisas, la organización ha presentado este domingo un equipo de trabajo con planes bien definidos. Además de los mencionados Gómez y Lobete, tomaron parte Marián Bolado (miembro de la ejecutiva), Eshter López (responsable de Sanidad), Miguel Hernández (representante de Torrelavega y la comarca del Besaya), Toñi Santamaría (representante de la comarca del Asón) y Manuel Núñez (candidato a la alcaldía de Santander).
El precio de la vivienda, la falta de ordenación del territorio y de un plan de reindustrialización o el cierre de los centros de salud fueron algunas de las problemáticas denunciadas, y para las que Toñi Santamaría planteó una única solución. “Tenemos que estar nosotros ahí (el parlamento), porque si no estos destrozan Cantabria con nosotros dentro”. En la misma línea, Lobete detacó que su intención de “remar y remar” hasta conseguirlo, “sin miedo a pinchar”.
Para muestra un botón. Antes de terminar su discurso, el secretario general anunció que también hablarán del conflicto del lobo y la ganadería, “claramente y sin demagogia”. Tras finalizar el acto, respondió a preguntas de Nortes sobre su propuesta. Hay que tener en cuenta que el sector ganadero cántabro está muy derechizado y el tema del cánido levanta ampollas. Lobeto explicó que presentarán un plan que superará el debate para tratar la crisis de la ganadería en profundidad, pero dejó claro que su partido defiende la conservación de la especie. El tiempo dirá si consiguen entrar en el parlamento cántabro, pero “miedo a pinchar no tienen”, eso seguro.



























