Somos Asturies se rodea de Bildu y Comunes para su segundo acto público

Matute, Tomé y Colau defienden en Xixón "políticas de vivienda valientes" para hacer bajar los precios de un mercado inmobiliario desbocado.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Somos Asturies se rodeo este lunes en Xixón de Bildu y Comunes para su segundo acto publico, centrado en el derecho a la vivienda, y que llenó ampliamente el salón de actos del Museo del Ferrocarril.

La nueva plataforma, nucleada en torno a Covadonga Tomé, quiso escenificar con la ex alcaldesa de Barcelona Ada Colau y el diputado de Bildu Oskar Matute, su apuesta por tender puentes con las izquierdas plurinacionales y federales. “Tendemos la mano para construir un futuro ilusionante” explicó Matute, miembro de Alternatiba, una de las tres formaciones que integran Bildu, que agradeció a Somos Asturies su invitación.

Tomé, que logró la inclusión en los últimos presupuestos asturianos de varias medidas relacionadas con la vivienda, destacó la importancia de tejer alianzas con otras fuerzas “políticas valientes”, como las que pidió al Gobierno asturiano. Entre ellas el impuesto a las viviendas vacías, el desarrollo de las zonas tensionadas y la regulación del alquiler turístico para “frenar la expulsión de vecinos de los barrios”.

Colau, Matute y Tomé coincidieron en el infradesarrollo de la vivienda pública en España, que acumula décadas de retraso con respecto a los países más avanzados de Europa. “Se construyó poca vivienda pública, de mala calidad y mucha de ella acabó en venta, engrasando la especulación inmobiliaria”, explicó Colau sobre un déficit que debería obligar al Gobierno de España a acelerar los proyectos de construcción. “Reconvertir la SAREB en un parque de vivienda pública era una buena idea, pero lo mejor ya se lo llevaron los especuladores en subastas a precio de ganga” explicó Colau sobre el modo en el que gran parte del patrimonio del llamado “banco malo” ya se ha perdido.

Matute, Tomé y Colau.

“El 43% de la vivienda publica de España esta en Euskadi, y eso no se debe al PNV sino a otras fuerzas que le obligaron a hacer otras polítcas de vivenda” expuso Oskar Matute en referencia a los avances de los gobiernos del PNV con Eusko Alkartasuna y Ezker Batua (IU) entre 2001 y 2009, época en la que se aprobó la Ley Vasca de Vivienda, se creó Bizigune, servicio público de intermediación entre propietarios e inquilinos para lograr la salida de vivienda privada al mercado de alquiler en precios asequibles, y se impulsó la construcción de vivienda.

Matute, que formó parte de Ezker Batua hasta la salida de su corriente hacia Bildu, defendió una “izquierda que agarre el problema con decisión” y luche por colocar el “derecho subjetivo a la vivienda por encima del derecho a la propiedad privada”, recurriendo a la intervención del mercado del alquiler. “No hay ningún elemento ajeno a la intervención pública del Estado” recordó el parlamentario, que consideró fundamental que los sindicatos de inquilinos mantengan la presión y sean exigentes, aunque a veces suponga contradicciones con los partidos de izquierdas.

Público asistente al acto.

“La movilización social ha conseguido visibilizar el problema y no sólo: en Barcelona nos ayudo a hacer posible la aprobación de medidas que nos decían imposibles como la reserva del 30% para vivienda pública en todas las promociones” apuntó Colau. La ex alcaldesa de Barcelona recordó que este tipo de medidas no salen gratis, y recordó la guerra mediática y judicial de los fondos buitre y grandes propietarios desatada contra su gobierno por haberse atrevido a desafiar esos intereses económicos.

En materia de vivienda “PP y PSOE se han distinguido muy poco”, criticó Colau, que puso de manifiesto las coincidencias del bipartidismo en el apoyo a la especulación inmobiliaria con medidas como la concesión de la ciudadanía a los inversores o los privilegios fiscales a las SOCIMI (Sociedad Anónima Cotizada de Inversión en el Mercado Inmobiliario). “¡Es un escándalo!” denunció la ex alcaldesa y cofundadora de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que explicó que estas medidas son también competencia desleal a las pequeñas constructoras “que tratan de hacer las cosas bien”.

Matute, Tomé y Colau.

Tanto Colau como Matute coincidieron en criticar que el problema no está en todos los propietarios de viviendas, sino en en “el rentista que quiere vivir sin dar palo al agua”. “No estás arruinando a nadie por limitar el precio de la vivienda” subrayó Matute, que reivindicó algunas de las políticas de los ayuntamientos de Bildu como el impuesto a las viviendas vacías o la limitación de alquileres en zonas tensionadas.

Colau criticó el “coladero” del alquiler de temporada en la actual Ley de Vivienda, aprobada en el anterior gobierno de coalición, y expuso que si la regulación de alquileres no va acompañada de inspecciones y multas nunca será eficaz. La ex líder de Barcelona en Comú lanzó también una advertencia: “El Gobierno del PSOE y Sumar se juega su futuro en la vivienda”. O eso, advirtió, o un colapso en el que la derecha radical se puede mover más que cómoda.

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