El rearme europeo: cuando la guerra se fabrica en Asturies

La comunidad se sitúa como un territorio de especial interés en la obtención de los minerales de uso industrial para el desarrollo tecnológico y militar.

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Chus González
Chus González
Es militante del movimiento socialista.

Si Europa quiere evitar la guerra, Europa debe prepararse para la guerra. Con estas palabras, Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ponía sobre la mesa el plan de rearme europeo, ReArm Europe, con 800.000 millones de euros presupuestados. Esta movilización multimillonaria supone un impulso a la reindustrialización militar europea, mediante la inversión y el crédito a los proyectos militares, con el aparente objetivo de alcanzar la autonomía estratégica frente a los EEUU. Paralelamente, países como Alemania, que hace semanas ha levantado las normas de endeudamiento para aumentar el gasto militar con el apoyo de la mayor parte del Bundestag –Die Linke incluido-, lideran en Europa un proceso de rearme que se constituye, en apariencia, como una necesidad para la pervivencia del proyecto europeo.

Previa a esta coyuntura, el aumento de gasto militar con el Gobierno PSOE-Unidas Podemos dio lugar a cifras como las que hace semanas denunciaba la Coordinadora Juvenil Socialista, mostrando como el Estado español incrementó en un 64,2% el presupuesto militar entre los años 2018-2023. Hoy, el resto de aliados del Gobierno y demás organizaciones “a la izquierda del PSOE”, entre las que forman parte y dan apoyo parlamentario al Gobierno de Asturies, están inmersas en un cálculo sobre cuánto y con qué intensidad les interesa alzar la voz, buscando así un equilibrio entre satisfacer a una parte de sus bases sociales, que ven con cierto escepticismo todo este proceso, y mantener su fidelidad al Estado y al proyecto europeo.

En este sentido, sobre Asturies se empiezan a dibujar movimientos que, vistos en conjunto, son un visionado en directo de cómo se configura por la base la apuesta europea. Indra, empresa de defensa en la que el Estado es el máximo accionista (27,99%), ha fracasado, de momento, en su intentona por adquirir la Fábrica de Armas de Trubia, la cual pertenece al conglomerado americano General Dynamics -con la que comparte consorcio en TESS Defence y que ha alcanzado recientemente un nuevo máximo histórico en bolsa, con un incremento del 122,7% en lo que va de 2025-. A su vez, Indra está en proceso de adquisición de El Tallerón, de Duro Felguera -empresa que, paradigmáticamente, se encuentra en preconcurso de acreedores y cuya lucha obrera representó en los años 90 uno de los movimientos proletarios más reseñables de nuestra historia-. Ángel Escribano, presidente de Indra, expresó con claridad el objetivo último de la estrategia de adquisición del Tallerón: “Es un gran anhelo de nuestro Ministerio, de nuestras Fuerzas Armadas y de nuestro Ejército de Tierra tener una gran fábrica nacional”. 

TESS Defence sigue sondeando los terrenos de Nitrastur, en Barros, como zona de apertura de una nueva planta de producción militar

Paralelamente a este proceso de compra, TESS Defence sigue sondeando los terrenos de Nitrastur, en Barros, como zona de apertura de una nueva planta de producción militar, mientras que a su vez se escuchan voces sobre la posibilidad de otra planta a iniciativa de Escribano Mechanical & Engineering -uno de los máximos accionistas de Indra con un 14,30% (el propio Ángel Escribano es su presidente) y, a su vez, miembro de TESS Defence-. Respecto a los terrenos de “La Nitro”, cabe destacar su interesante posición logística: la parcela linda con el Corredor del Nalón (que enlaza con las principales autovías de la región) y con la línea de ferrocarril Oviedo-El Entrego y está próxima a la subestación eléctrica de la clausurada central térmica de Lada. Por lo tanto, la parcela está bien comunicada, con acceso a energía, y dispone de una superficie aproximada de 200.000 metros cuadrados.

Nitrastur. Foto: David Aguilar Sánchez

Por su parte, el Gobierno asturiano está trabajando para aprovechar esta oportunidad histórica.  Así, el presidente asturiano, Adrián Barbón, una de las nuevas figuras mediáticas del PSOE, visitó a inicios de abril la sede de Indra. Del comunicado del encuentro se destaca que Barbón ha asegurado que el Gobierno asturiano “facilitará la implantación y el rápido crecimiento de Indra Land Vehicles” y ha destacado que su Gobierno “mantiene una relación constante con las empresas del sector para contribuir a la consolidación del nuevo modelo industrial de la comunidad”. Esto es, la apuesta es decidida e implicará una enorme movilización de recursos e infraestructura. En el mismo sentido, el director ejecutivo de Sekuens (la Agencia de Ciencia, Competitividad Empresarial e Innovación Asturiana) señaló que continuará desarrollando su estrategia en la industria de la defensa dentro del corredor industrial de la Plata; denominación elegida por el Ministerio de Defensa para englobar las empresas del sector radicadas en torno al eje que une Asturies y Andalucía, y destacó que el contexto internacional ha redoblado las expectativas de desarrollo de las empresas de defensa.

A su vez, también Asturies se sitúa como un territorio de especial interés en la obtención de los minerales de uso industrial para el desarrollo tecnológico y militar de los Estados. Recordemos que Blue Solving, empresa que operaba la extracción de minerales de la mina de Zarréu en la que murieron cinco mineros, obtuvo en 2024 un permiso de investigación para reactivar la mina con el propósito de extraer minerales de altas prestaciones destinados a usos industriales, especialmente grafitos. Esto mismo lo podemos observar en los planes proyectados para la explotación minera que destrozará el entorno natural de la sierra de Peñamayor, el cual fue concedido por el Gobierno asturiano a la empresa Technology Minerals PLC para la extracción de minerales como el oro, plata, níquel o cobre.

Ángel Escribano y Javier Escribano, CEO y Presidente de ESCRIBANO M&E.

Asturies históricamente se ha dibujado como una región derrotada por la reordenación industrial. En este sentido, el cada vez menor peso de las ramas industriales; la terciarización del tejido industrial a través de la proliferación de las subcontratas; y la huida de empresas en busca de rentabilidad, dejando a miles trabajadores en el drama del desempleo; han sido, a grandes rasgos, los factores protagonistas de un ciclo económico y laboral que se extiende hasta nuestros días. Es por ello que, esta apuesta por la reindustrialización europea parece sacar dos cuestiones a relucir. En primer lugar, el poder de persuasión que tendrá el Gobierno asturiano para hacer de este proceso de implementación de la industria militar la prueba de una supuesta segunda edad dorada de la industria asturiana, pese a que esta, de facto, no podrá suplantar en peso el mito industrial asturiano del pasado. Por otro lado, la postura de centrales sindicales y organizaciones políticas que históricamente han insistido en una apuesta por una reindustrialización asturiana y una mayor intervención de “lo público” en ella. Sobre esto último, no hay más que observar la paradoja: la industria bélica que actualmente lidera la política industrial del Gobierno tiene una importancia estratégica fundamental en los planes y programas del Estado español, de ahí que el peso accionarial del Estado y su influencia política sean reseñables.

La reestructuración industrial asturiana en torno al desarrollo armamentístico supone un chantaje sobre las condiciones materiales de la clase obrera asturiana, la cual sufrió las secuelas de un agresivo proceso de reconversión. Y aquí ocupan un fuerte papel las burocracias sindicales y cuál será su rol real en todo esto: de la misma manera que señalábamos a las organizaciones de la izquierda socialdemócrata, nadie da un paso en firme; se busca un equilibro entre corresponder a una base social relativamente escéptica y su papel como parte fundamental del Estado capitalista. Esta incógnita parece que se va desvelando: el secretario general de UGT ya reivindica un impuesto europeo para defensa y José Manuel Zapico, secretario de CCOO de Asturies, afirma que “Europa tiene que ser más soberana, tiene que defenderse, tiene que tener autonomía y para eso es necesario que la UE apueste de manera clara y decidida por producir dentro de la Unión un sector de defensa que es necesario, desgraciadamente”

¿Cuál es el precio de la mano de obra asturiana para con la empresa imperialista y la barbarie que se avecina?

Por lo tanto, ¿cuántos puestos de trabajo en Asturies son rentables para el sostenimiento de las tensiones bélicas? ¿Cuál es el precio de la mano de obra asturiana para con la empresa imperialista y la barbarie que se avecina? ¿Cuánto vale nuestro futuro como clase? Estas preguntas tienen, a día de hoy, una evidente actualidad. Su respuesta será clave para discernir quién está con la guerra imperialista, con el “sentido común” que imponen quienes ven en el rearme una necesidad o un suceso insalvable, o quienes apuestan por la construcción de la única alternativa que puede alejarnos del conflicto imperialista: la organización revolucionaria del proletariado internacional. Los comunistas no negamos que el grado de conciencia actual y el drama que supone el desempleo no impide a miles de proletarios participar en trabajos que, directa o indirectamente, fabrican las armas y los medios de combate de la guerra que ya viene. Pero es justamente nuestra tarea organizarnos, no ya solo contra las condiciones de nuestros puestos de trabajo, sino contra la dominación política que nos abocará, tanto a nosotros mismos como a otros proletarios, a empuñar contra otros trabajadores las armas que fabricamos.

Reunión de líderes europeos y el secretario de la OTAN.

Por otro lado, la reivindicación de los valores europeos -los mismos que se alinean con el interés de la burguesía europea y aquellos que en última instancia son el marco axiológico del conflicto imperialista- o la apuesta por el pacifismo -que ve en una falta de voluntad política el camino de la guerra y apuesta por una paz no asentada en una forma social determinada- son caminos que, pese a ser apuestas que están naciendo en Asturies al calor de la coyuntura, no tienen salidas para la clase trabajadora, más allá de su derrota anticipada o incapacitarla para asumir sus tareas revolucionarias. A su vez, cabe destacar que la apuesta por la industria militar no es un problema estrictamente territorial, puesto que el proceso de rearme se da a una escala supraestatal. Es por ello, que la respuesta debe de estructurarse en el marco territorial en el que lo hace el capital, esto es, a escala internacional. De lo contrario, podríamos ver en sucesos como la huida del capital bélico a otras partes del Estado o de Europa (u otros continentes) una victoria, cuando esta es una circunstancia que aleja de nosotros las fábricas que hacen la guerra, pero no la guerra ni sus consecuencias para el conjunto del proletariado.

Ante la apuesta bélica, se explicitan las condiciones a través de las cuales hacerle la guerra a la guerra imperialista. La vía revolucionaria ha de pasar necesariamente por poner en evidencia el dominio político capitalista y el Estado burgués. La apuesta es clara: la recomposición de una alternativa revolucionaria, el rearme político de nuestra clase frente al rearme de los capitalistas. En este sentido, la construcción del proyecto comunista se muestra, una vez más, como una necesidad de primer orden para el proletariado asturiano y europeo frente a la barbarie capitalista.

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