Axuntase recibirá sus primeros habitantes en verano

El primer cohousing intergeneracional de Asturias propone un modelo de vida comunitaria, sostenible y sin especulación inmobiliaria.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Ya queda menos. Muy poco. Axuntase, el primer cohousing intergeneracional de Asturias, está a punto de ser inagurado. Así lo anuncia Mariasun Rodríguez Lasa, Mariasun, que en le momento de hablar con NORTES cumple 75 años y ha pasado este último día de cumpleaños trabajando once horas seguidas. Nada fuera de lo común para ella. Desde hace once años, esta mujer nacida en Navarra pero afincada desde niña en Asturias dedica su energía, su convicción y también su tiempo libre a levantar uno de los proyectos de vivienda cooperativa más ambiciosos del Estado: “No queremos decir la fecha exacta, pero ya está todo prácticamente a punto y es cuestión de semanas que por fin se empiece a vivir aquí.”

El cohousing, o vivienda colaborativa, es un modelo de convivencia en el que un grupo de personas se organiza para diseñar, construir y habitar un conjunto de viviendas con zonas comunes compartidas. No se trata solo de compartir espacio, sino de crear una comunidad basada en valores como la sostenibilidad, el apoyo mutuo y la toma de decisiones colectiva. A diferencia del alquiler o la compra tradicional, en el cohousing no hay ánimo de lucro ni propiedad especulativa: Las personas no compran ni alquilan su vivienda, sino que acceden a ella mediante cesión de uso y la gestión es cooperativa.

“Lo hemos hecho entre cinco mujeres y ahora quedamos dos: 75 y 77 años. Y seguimos al pie del cañón”, dice Mariasun, como quien no le da demasiada importancia al dato, pero deja caer el peso de la historia que hay detrás. Porque Axuntase no ha sido una idea bonita en un papel ni un ejercicio teórico sobre sostenibilidad. Es una realidad que está a punto de concluir sus obras en Caraviés, Llanera, sobre una finca de 10.000 metros cuadrados donde se levantan ya 36 viviendas y más de 1.000 metros cuadrados de espacios comunes. “Vamos a terminar las obras este mismo mes”. Y el anuncio suena a suspiro de satisfacción.

Un sueño con raíces largas

El origen hay que buscarlo en los años 80, cuando un pequeño grupo de personas, entonces en plena crianza, comenzó a plantearse que algo no encajaba en el modelo de vida dominante, una vida que había cambiado respecto a décadas y generaciones anteriores. “Teníamos pocos hijos, trabajábamos y la vida que llevábamos no se parecía a lo que habíamos vivido. Intentamos vivir juntas varias parejas, pero fue complicado. Ahí quedó la idea”.

En 2014, cuando llegó la prejubilación para algunas de ellas, retomaron ese anhelo. Se informaron, viajaron, visitaron proyectos en España que se parecían a lo que ellas buscaban. Descubrieron que aquello tenía un nombre: cohousing. “Casas colaborativas, covivienda… Axuntase es un conjunto de personas que quieren vivir de otra manera, con una serie de valores”.

Foto: David Aguilar Sánchez
Foto: David Aguilar Sánchez
Foto: David Aguilar Sánchez
Foto: David Aguilar Sánchez

Su proyecto es intergeneracional. Porque ella misma explica que hay varios tipos de cohousing: senior, feminista, vegano, hay muchos modelos. Pero ellas lo tenían claro: “La vida es intergeneracional. Así ha vivido siempre la humanidad. La soledad, el edadismo, todos esos problemas vienen del individualismo”. El cohousing, dice Mariasun, “es una forma de resolver la vida de manera distinta, pero muy satisfactoria”. Vivienda, crianza, cuidados, todo en un entorno compartido. “Vamos a vivir 60 u 80 personas. Eso hace la vida más rica, más económica y también más feliz”.

Cocuidados y cesión de uso

El proyecto de Axuntase está basado en la propiedad colectiva y la cesión de uso. “Tú usas la vivienda mientras quieras, pero no puedes especular con ella. Si te vas, recuperas tu inversión, pero no la vendes. Así se evita que el proyecto se convierta en negocio”. En un momento en el que la vivienda se ha convertido en una mercancía, el modelo de Axuntase plantea un giro radical. “Hay más casas vacías que necesidades de vivienda. Y seguimos construyendo esperando que suban de precio. Es un modelo insostenible”.

En Caraviés, las viviendas se han diseñado de forma adaptativa. Hay casas de dos habitaciones y otras de tres. Pero cuestan lo mismo. “Las grandes son para familias con niños. Cuando los hijos se vayan, podrán mudarse a una pequeña. Así es sostenible también en el tiempo”. La propiedad colectiva permite ajustar las viviendas a las necesidades, no al dinero. Un criterio que parece revolucionario pero que Mariasun cuenta con la tranquilidad de quien lo ve como puro sentido común.

Bioclimático, comunitario, pionero

El edificio cumple estándares bioclimáticos. No está certificado como Passive House —un sello internacional que garantiza máxima eficiencia energética— porque “eso cuesta un pastón”, pero sus materiales y diseño están pensados para minimizar el consumo energético y mantener el confort interior de forma natural.

“Usamos termoarcilla, que necesita poca agua y genera pocas emisiones, madera, energía solar… Y hemos creado una comunidad energética con vecinos de la zona, la primera de Asturias”. También un grupo de consumo de proximidad. “Queremos comer bien, de cerca y juntas. Al mediodía todas compartiremos comedor”.

Espacios comunes, coworking, salas de formación y actividades… Axuntase no es un complejo cerrado. “No queremos una urbanización privada con perro y verja. Queremos ser vecinas de verdad, abiertas a la comunidad”.

Una pieza para el cambio

El proyecto ha costado más de siete millones de euros. Ha sido posible con financiación ética y mucha autogestión. La cooperativa ha trabajado con entidades como Fiare Banca Ética, que apoyan iniciativas sociales y descartan la especulación inmobiliaria. Además, todo el proceso ha sido dirigido por las propias cooperativistas, desde la definición de valores hasta el diseño del edificio y la gestión del crédito. “No hay promotores, lo hemos hecho todo en común. Eso también cuesta mucho trabajo”, recuerda Mariasun. Y, sin embargo, siguen sin recibir las subvenciones prometidas por la administración regional. “Hace tres años se cambió la ley, pero no se han materializado. Y esto es muy grave para la parte joven del proyecto. Se habla mucho de vivienda para jóvenes, pero aquí hay una alternativa real y no la apoyan”.

Participan en la Red CuidAs —una iniciativa del Gobierno asturiano que agrupa a cientos de centros, profesionales y proyectos vinculados a los cuidados comunitarios—, promueven huertos ecológicos, un fondo solidario para ayudar a quienes pasen por dificultades… “Como cuando en la vida cotidiana ayudas a tu familia. Pues igual, pero con más fuerza porque somos más”. Un modelo que, sin aspavientos, está llamando la atención de medios, universidades y visitantes de todo el mundo. Han venido desde Uruguay, desde la UNAM de México. Ellas también han viajado. “Hemos ido a estudiar otras experiencias. Esto es un aprendizaje constante”.

“Axuntase es un conjunto de personas que quieren vivir de otra manera, con una serie de valores”, dice Mariasun, casi como definiendo algo obvio. Para ella, el día a día de aquí a unos años se parecerá mucho al de ahora. Pero mejor. “Con más gente para repartir tareas, con comida de proximidad, huertos, más calidad de vida… Somos gente que quiere cambiar el mundo, aunque sea un poquito. Y ser más felices. Y mejorar nuestras vidas”.

Axuntase puede sonar como un sueño, pero se construye con hechos. De los 300 grupos de cohousing que hay hoy en España, sólo un 5% están saliendo adelante. Ellas están en ese 5%. Las obras están a punto de terminar. Y Mariasun, 75 años, jornada de 11 horas, todavía sonríe cuando dice: “Esto es sólo el principio”.

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