Verano Lobero: ciencia, cultura y derecho se citan por el futuro del lobo ibérico

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Este sábado 19 de julio, en Oviedo, el espacio cultural El Manglar acoge Verano Lobero, una jornada de actividades organizada por el Fondo para la Protección del Lobo Ibérico que combina divulgación, música, gastronomía y reflexión crítica.

Desde las 12:30 de la mañana hasta bien entrada la tarde, la programación abordará el presente y futuro del lobo ibérico desde múltiples ángulos: ecológico, científico, social y legal. La jornada comenzará con un taller de atención plena en la naturaleza, impartido por la especialista Olga G. Moreno, y continuará con un vermú musical con DJ Pupilas y pincheo vegano, abierto a la participación de quienes quieran compartir conversación en un ambiente distendido.

Por la tarde, el tono se vuelve más divulgativo con propuestas como el “Café con ciencia”, una conversación con el biólogo Mario Quevedo, profesor del Área de Ecología de la Universidad de Oviedo, y una cata de mieles conducida por el apicultor Alberto Uría, impulsor del Ecomuséu El País del Abeyeiro.

El punto culminante será el coloquio “Los lobos y la vida”, a las 18:30, en el que participarán Aída Gascón (AnimaNaturalis), la periodista científica Rosa M. Tristán, la abogada ambientalista Sara González Merinero y Ángela Otero, en representación del Fondo Lobo. Será un espacio de reflexión sobre los discursos enfrentados en torno al lobo, la reciente regresión normativa, y la importancia de conservar su papel como gran carnívoro en los ecosistemas peninsulares.

Una jornada festiva con fondo político y científico

Además del contenido divulgativo, Verano Lobero incluirá mercadillo, subasta y propuestas culturales que buscan acercar la defensa del lobo a públicos diversos, desde la ciencia y el derecho, pero también desde el disfrute colectivo y la conexión con la tierra.

En palabras de Sara González Merinero, el encuentro tiene un valor añadido: “Son ocasiones para compartir, crear redes de apoyo y también para que personas que, tal vez por desconocimiento, tengan la oportunidad de acercarse a esta realidad desde otro lugar. Que puedan ver que quienes defendemos al lobo somos personas normales, que venimos de distintos ámbitos: hay abogados, periodistas, empresarios… y que no somos esa caricatura del ecologista radical.”




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