Concluye el quinto San Mateo de la era Canteli, un modelo inaugurado en 2021 y que hoy ya puede valorarse con cierta perspectiva. Los resultados vienen siendo bastante parecidos a los del primer año: poca gente entre semana, mayor afluencia los viernes y sábados, sobre todo si el tiempo acompaña, cosa que no ha pasado en esta recta final de las fiestas, y una fuerte pérdida de diversidad con respecto al San Mateo histórico. No solo porque han desaparecido los históricos chiringuitos y los conciertos de la Catedral, sino porque también el grueso de la oferta festiva parece dirigirse a un solo tipo de público, abundante, pero insuficiente para llenar doce días la capital asturiana. Vecinos de Oviedo y del resto de Asturias han dejado de acudir a un casco histórico desprovisto de más alicientes que comer y beber, y en el que sin una programación de conciertos y otras actividades cada jornada es simplemente una repetición del anterior.
Más allá de las declaraciones triunfalistas del alcalde, que ha hecho de este estilo festivo una seña de identidad, San Mateo 2025 ha sido mediocre, también en lo económico, como reconocen en privado los hosteleros, el gremio al que teóricamente se quería beneficiar con el cambio de modelo. La lluvia ha pesado en la caja, pero no solo. El sistema de casetas y nada más, que ya daba síntomas de agotamiento el año pasado, deja a demasiadas personas fuera como para que no se note en la recaudación, sobre todo en los días laborables.
El sistema de casetas y nada más, que ya daba síntomas de agotamiento el año pasado, deja a demasiadas personas fuera
La decisión de “todo de pago”, y a precios muy poco populares, al mismo tiempo que se subvenciona a los promotores de los conciertos, resulta muy difícil de justificar desde el interés general, sobre todo cuando estos días se ha podido ver a Europe (52,5 euros en La Ería) tocando gratis en las fiestas de Salamanca para 20.000 personas y a Mikel Izal (32 euros en La Ería) para otras 12.000 en el San Mateo de Logroño. Por cierto, ¿qué tirón puede tener San Mateo para público de otras comunidades cuando el programa de las fiestas ovetenses repite el de otras ciudades no tan lejanas, pero con precios más caros?



Las actividades infantiles del Campo San Francisco, los escenarios de Feijóo, el Paragües y el Campillín, y una programación de teatro algo más cuidada que otros años, se salvan en un panorama festivo muy distante de las ambiciones de un gobierno local que en teoría sueña con la capitalidad europea de la Cultura.
Los aromas de modernidad de la campaña diseñada para la capitalidad cultural, contrastan no solo con una realidad palpable bastante más pobre, sino también con el estilo irascible y autoritario de sus gobernantes, que en pleno genocidio en Oriente Medio enviaban el pasado viernes a la policía local para frenar una proyección en la Catedral en apoyo al pueblo palestino.
La distancia entre la realidad del cantelismo y el marketing hipster de sus asesores culturales ha vuelto a ponerse una vez más de manifiesto en este San Mateo del ¡Puxa Europa!



























