José Avelino Gutiérrez (León, 1959) estudió Historia en la Universidad de Valladolid donde se doctoró con una tesis sobre las fortificaciones y el feudalismo en los orígenes del reino de León. Catedrático de Arqueología de la Universidad de Oviedo/Uviéu, dirige el grupo de Arqueología Antigua y Medieval: Territorio, Sociedad y Cultura Material ARQUEOS. Con él realizó una ambiciosa propuesta de intervención arqueológica para investigar el subsuelo de la fábrica de La Vega, un documento ignorado por el Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu, que optó por realizar los estudios más limitados posibles. Además de la arqueología medieval, en los últimos tiempos Arqueos ha ampliado su ámbito de actuación a la arqueología industrial y de la Guerra Civil y la postguerra.
¿Estamos perdiendo la oportunidad de encontrar bajo La Vega el palacio de Alfonso II?
Es difícil responder en términos absolutos, pero lo que está claro es que sin investigar lo que hay debajo de La Vega no vamos a encontrarlo nunca. No puedo entrar a valorar las intervenciones que se están haciendo en este momento porque las desconozco en profundidad, pero sí estoy seguro que deberían ser más amplias. Esas intervenciones pueden ser las que propusimos desde Arqueos u otras, pero está claro que deberían ser más extensas para descartar o no la presencia de restos del palacio.
¿Qué sabemos del palacio?
Aparece mencionado en una de las versiones de las crónicas de Alfonso III, a un lado de San Julián, en el norte de la ciudad. La crónica habla de un palacio situado de Santuyano a un “estadio”, una distancia griega basada en un estadio olímpico, unos 180 metros. No hay una certeza absoluta. La otra posibilidad es que pudiera estar bajo el convento de La Vega.
¿Por qué Alfonso II es tan importante para la historia de Oviedo?
Prácticamente se podría decir que es casi el fundador de la ciudad. No funda una ciudad en un sentido moderno de la ciudad, como podríamos entenderla ahora, sino una sede regia, con iglesia, cuarteles militares, palacio… Esa sede es el el embrión de lo que va a ser la ciudad de Oviedo. Su inspiración es el Toledo de los reyes visigodos, que es impresionante. No llega a ese nivel, pero ese era el proyecto, hacer algo parecido en el reino de Asturias.
¿Qué podían conocer de Toledo del visigodo?
Entre la invasión del 711 y el reino de Alfonso II pasan 100 años, pero ese siglo no se ha perdido la memoria del esplendor de Toledo. Los cronistas y la aristocracia tienen muy presente ese recuerdo. Hay libros con miniaturas de edificios visigodos que luego se imitan en Asturias. En el prerománico asturiano la influencia de la arquitectura de Toledo es enorme.
La sensación sin embargo no es que ese pasado medieval esté muy presente en el imaginario del Oviedo actual
El concepto está totalmente desdibujado. Oviedo ha tratado muy mal a su pasado medieval. En la Edad Media es una ciudad a la altura de Santiago de Compostela y compara la situación del patrimonio en una y otra. Hubo una pérdida patrimonial enorme, para empezar de la muralla, de esa cerca que dibujó hasta el siglo XIX el Oviedo Redondo. Solo quedan 300 metros en la calle Paraíso y un par de fragmentos más en la calle Jovellanos y en la plaza Riegp. No hay una explicación, unos paneles que te cuenten la historia, unas indicaciones en el suelo. Hay otros elementos de mucho valor, pero están muy aislados y descontextualizados, como Foncalada.
“Oviedo ha tratado muy mal a su pasado medieval”
Tenemos unos monumentos prerrormánicos declarados Patrimonio de la Humanidad al lado de una carretera en el monte Naranco
No es lo más grave. Lo más grave es que no apostemos por ahondar en el conocimiento de Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Saber qué función tenían esos edificios. Faltan investigaciones arqueológicas en profundidad. Ahora solo hay hipótesis.
¿Cúal es la suya?
Santa María no tiene planta de iglesia. La planta baja es una cripta muy enigmática. La planta de arriba es sin duda una sala aristocrática. La hipótesis de Sánchez Albornoz es que era un palacio de recreo. Más recientemente se ha hablado de un mausoleo funerario para Ramiro I. Yo me inclino a pensar que es la corte de Ramiro durante la guerra civil con Nepociano, que es el sucesor de Alfonso II. Uno se queda con su corte en Oviedo y el otro en el Naranco hasta que se solventa el conflicto y Ramiro I gana la guerra, una guerra pequeña, de unos pocos cientos de combatientes. Lorenzo Arias, que ha estudiado muy bien Santa María, llegó a la conclusión de que ahí hay un podio y unas tribuna real al estilo de los emperadores romanos. Son hipótesis. Necesitaríamos excavaciones arqueológicas para poder contrastarlo. Lo lógico sería que Ayuntamiento y Principado financiaran unas campañas arqueológicas serias, porque es muy probable que haya restos de algún tipo de arquitectura que conectara San Miguel y Santa María.
“En La Vega está prevaleciendo la especulación urbanística al patrimonio y a cualquier otro planteamiento”
¿Cómo podríamos recuperar esa memoria de la ciudad medieval?
Para empezar con un museo de historia de la ciudad. Un museo histórico y arqueológico que nos ayude a conocer, pensar y disfrutar la ciudad, desde los orígenes a la época contemporánea. También sería muy rentable desde el punto de vista económico. Cuando a la gente le cuentas la historia de Oviedo alucina. Hay que explicar al gran público cosas que a día de hoy solo saben los expertos.
¿Cómo valora el tratamiento arqueológico de la fábrica de La Vega?
Hay un fallo de base. Se ha querido definir en un convenio sobre la propiedad el resultado final del diseño urbanístico. Adelantándose a los estudios, a las excavaciones… En La Vega está prevaleciendo la especulación urbanística al patrimonio y a cualquier otro planteamiento. Es una zona arqueológica de primer orden. Estamos en un espacio que es entorno prerománico y del Camino de Santiago. No se pueden hacer las cosas a la ligera. Hasta ahora han sido todo globos sonda para ver si la gente tragaba, como el rascacielos del que se llegó a hablar al principio.

¿Qué futuro defiende para los edificios?
En La Vega se puede hacer de todo. Los edificios se pueden reciclar para uso cultural, para actividades económicas o incluso para vivienda. En Paises Bajos, en Inglaterra, en muchos lugares, hay experiencias de reconversión de edificios industriales a viviendas. También creo importante conservar las galerías de tiro, subterráneas, y mostrarlas al público. Sería algo singular de La Vega. No existen ningunas visitables.
¿Cómo ve la propuesta de un vial por la fábrica para desviar el tráfico de Santuyano?
Atravesar La Vega con cuatro carriles de tráfico sería una aberración. Parte el conjunto en dos y tampoco salva Santuyano. Es un desvío de menos de cien metros en el lugar más separado. Van a seguir llegando los humos, las vibraciones… ¿Alguien se cree que eso protege Santuyano?
“Excavamos una fosa común de la Guerra Civil con la misma metodología científica que enterramiento romano o neolítico”
¿Su alternativa?
La mejor opción sería eliminar el tráfico entre La Faba y el Palacio de los Deportes, desviar el tráfico por los laterales y sobre todo apostar por aparcamientos disuasorios con lanzaderas que te lleven de continuo al centro de la ciudad, como se hace en muchas ciudades de Europa. Para mí sería la mejor opción porque dejaría un espacio verde, humano, paseable, muy grande. Lo veo muy difícil para que encuentre apoyos, así que como opción menos mala defendería potencia la Ronda Sur como vía de entrada y salida de la ciudad, y reducir drásticamente el tráfico que pasa por ahí dejándolo en dos carriles pegados a la tapia. También hay quien sigue hablando de un soterramiento que podría provocar un colapso y dejar un cráter enorme, como pasó en Ventanielles. Los geólogos lo tienen bien estudiado y saben que es una temeridad.
La imagen común de un arqueólogo es la de alguien que investiga sobre épocas antiguas, pero cada vez más vemos a arqueólogos trabajando sobre el siglo XX
La arqueología es un método de trabajo, una forma de estudiar las cosas. Es la interpretación del paisaje a través de lo material. Nuestros archivos son lo construido, la tierra y lo que está debajo. La arqueología sobre la Guerra Civil y la postguerra por ejemplo está cogiendo mucha fuerza en estos momentos.

En estos momentos están trabajando sobre represaliados del franquismo
Es un convenio entre Principado y Universidad para la identificación de víctimas de la represión franquista. Estamos dando prioridad a trabajar con el mapa de fosas comunes de Asturias. El trabajo tiene una parte muy ingrata, pero otra muy gratificante que es ayudar a reparar injusticias, devolver los restos a sus familias…
¿Qué aporta un arqueólogo en una exhumación?
Excavamos una fosa común de la Guerra Civil con la misma metodología científica que enterramiento romano o neolítico. No se trata solo de sacar huesos, sino también de estudiar la escena del crimen y tratar de extraer la máxima información posible de ella. Hay cosas que o se hacen con mucho cuidado o no se entienden. No solo estamos arqueólogos. Es un grupo interdisciplinar, con forenses, antopológos y un equipo audiovisual que lo está documentando todo.



























