Escribo estas líneas poco después de conocer que, esta misma tarde, el Consejo de Gobierno ha dado un paso más para abrir la puerta a la implantación de universidades privadas en Asturies. Hoy, como siempre hemos hecho, reiteramos nuestro apoyo sin fisuras a nuestra universidad pública: la Universidad de Asturies.
La universidad pública gratuita y de calidad significa igualdad de oportunidades, justicia social. Vivimos un momento en el que la universidad pública, como todo lo público, está en riesgo. Es una de las consecuencias del aumento constante de las consignas en su contra lanzadas desde la derecha. También por la asfixia económica a la que la someten allí donde gobiernan.
En este escenario, un gobierno progresista tiene la responsabilidad de velar por el interés general, proteger el bien común y trasladar la certeza de que la Universidad Pública de Asturies avanzará en la gratuidad de las matrículas universitarias, extendiéndola a los másteres impartidos.
La inversión pública en educación superior en España sigue siendo más bajo que el de la media de la Unión Europea y de la OCDE, con unos 14.432 euros por universitario frente a los 18.900 de los países de nuestro entorno. ¿Cual es esa inversión pública en Asturies? ¿Es suficiente, o existe un margen de mejora?
Me contesto yo misma, existe.
La inversión pública en educación superior en España sigue siendo más bajo que el de la media de la Unión Europea y de la OCDE
Asturies y Euskadi son las comunidades que mejor financian sus universidades públicas, aportan el 90 por ciento de la financiación. En otras comunidades autónomas se aprovechó el aumento de las transferencias estatales destinadas a financiar la universidad pública para bajar impuestos. Cuidado, es lo que la derecha entiende por fortalecer el sistema educativo público.
Pagar menos impuestos, olvidar la justa redistribución de recursos, asfixiar a la universidad pública y volver a aquellos tiempos en que la universidad era un artículo de lujo accesible solo para unos pocos: si tengo dinero compro conocimiento.

La instalación de universidades privadas ha supuesto siempre un aumento de tasas en la pública, por motivos de mercado que exceden de la intención de estas líneas. Gracias al impulso de los y las compañeras de Somos Asturies que nos precedieron en la Xunta Xeneral, Asturies es hoy una de las comunidades con matrículas más bajas del Estado. ¿Se comprometerá el Gobierno a consolidar la gratuidad si llegaran a implantarse centros privados en nuestra comunidad?
Por último, recordar que universidad privada no es sinónimo de calidad; es sinónimo de negocio.
Se ha aprobado un nuevo decreto que recoge los criterios exigibles para, en palabras de la ministra determinar “si una institución puede llamarse universidad o no, según cumpla con todas las funciones exigibles o no”.
Hablamos de la necesidad de tener universidades comprometidas con las tres funciones del sistema universitario: la formación, la investigación y la transferencia de conocimiento. No necesitamos universidades cuyo principal objetivo sea obtener beneficios económicos. ¿Será el gobierno de Asturies absolutamente exigente en el cumplimiento de los nuevos criterios o no?
Y ya termino. Una de las labores de la Xunta Xeneral de Asturies es legislar. Una Ley Autonómica de Universidades, bien pensada, participada y ambiciosa, sería una excelente manera de blindar nuestra Universidad Pública. Y nos va a hacer falta viendo lo que ocurre alrededor.



























