Asturies ha logrado reducir los índices de pobreza y el riesgo de exclusión social durante el pasado año, aunque se mantiene alejada de los objetivos de la Agenda 2030 y de los niveles previos a la crisis de 2008, y afecta con mayor incidencia en mujeres, en jóvenes y en hogares con menores a cargo.
En concreto, la población en riesgo de pobreza o exclusión social descendió el pasado año en Asturies del 25 al 20,9 por ciento, casi cinco puntos por debajo del promedio nacional.
Dicho porcentaje se fija con la tasa AROPE, que mide la pobreza no solo con los ingresos, sino que también incluye la privación material severa y la baja intensidad de empleo.
Al margen de la tasa AROPE, el porcentaje de población en riesgo de pobreza en Asturias bajó del 18,6 al 15,6 por ciento, mientras que la proporción de personas con carencia material y social severa se redujo del 6,5 al 5,7 por ciento.
Una de cada cinco personas residentes en el Principado está en riesgo de pobreza o exclusión social pese a la mejora de los índices, que “no evolucionan al ritmo necesario “ y persisten desigualdades por edad y de género, ha explicado este viernes la presidenta de EAPN-AS, Elena Rúa, en la presentación del XV Informe el Estado de la Pobreza en España y Asturias.
El perfil de mayor vulnerabilidad lo forman hogares con hijos, personas en régimen de alquiler, en situación de desempleo o discapacidad, y jóvenes menores de 18 años, que han visto deteriorada su situación durante el último año en casi todos los indicadores de la tasa AROPE, que mide el porcentaje de la población que se encuentra en riesgo de pobreza, privación material y social severa o baja intensidad de empleo.
El alto coste de los alquileres y de las hipotecas, bajos salarios, empleo precario y desempleo son los principales factores de pobreza y exclusión social que hacen necesario fortalecer el escudo social con ayudas y subvenciones, ha explicado Loreto Ventosa, técnica de EAPN-AS, durante la presentación del informe.
El 20,9 por ciento de la población de Asturias está en riesgo de pobreza, el 15,6 por ciento vive en situación de pobreza, el 6,1 por ciento con ingresos menores a 644 euros mensuales, el 10 por ciento reside en hogares con baja intensidad de trabajo y el 5,7 por ciento sufre privación material y social severa.
El informe destaca también que el “papel esencial” de las transferencias sociales y de las pensiones, sin las cuales casi la mitad de la población sería pobre, ya que los ingresos del sector pasivo contribuyen a bajar en 10,7 por ciento la pobreza, un índice que casi dobla a la media nacional.
“Asturias mejora pero lentamente porque las desigualdades de género, edad, y situación laboral persisten, la pobreza infantil aumenta y sigue siendo el reto más urgente”, destaca el informe.
En España, el 25,6 por ciento de la población está en riesgo de pobreza y o exclusión social, aunque la pobreza ha bajado un 0,7 por ciento respecto a 2024, alcanzando niveles mínimos en una década.
Esta mejora no llega a alcanzar a las personas en situación más extrema, fundamentalmente porque las políticas sociales no están alcanzando la intensidad suficiente para proteger a las personas que viven en condiciones más precarias, según el informe.
“Preocupa sobre todo la situación de la población menor de edad, cuyos datos se mantienen en cifras similares a los de los peores años de la gran recesión, con más de 2,7 millones de niños, niñas y adolescentes dentro de los indicadores de la tasa Arope”, añade el estudio.



























