La noticia ha corrido como la pólvora esta tarde al conocerse la inesperada muerte de Tino Brugos. Nadie esperaba el fallecimiento del histórico activista social, que ha sido encontrado muerto por su hermano en su casa de la capital cántabra, donde residía desde su jubilación, si bien seguía muy ligado a Asturies, con una militancia sindical y sentimental a una y otra orilla del río Deva. Se desconocen por ahora los motivos del fallecimiento, que ha sumido en un profundo dolor a sus muchos amigos y compañeros.
Nacido en 1958 en Santander, Brugos había nacido en una familia obrera del barrio de Peñacastillo. Hijo de un albañil y un ama de casa, a pesar de haberse criado en un hogar muy despolitizado, en el que el gran tema de conversación era el fútbol, desde muy pronto mostró interés por los medios de comunicación, y ya en el colegio se interesó activamente por los problemas de su tiempo. Los scouts y una adolescencia en plena Transición democrática le llevaron a acercarse a la izquierda, en un primer momento a las Juventudes Socialistas, llegando a compartir en 1977 mitin en Torrelavega y Santander con Felipe González, y más tarde a la izquierda extraparlamentaria y los movimientos sociales.

Como muchos cántabros de su generación, Brugos estudió en la Universidad de Oviedo/Uviéu, en un momento marcado en lo cultural por el auge de la vida nocturna, la democratización de las relaciones personales y los ecos de La Movida en la capital asturiana, y en lo político por la solidaridad con la revolución sandinista y la eclosión de las guerrillas centroamericanas en lo que parecía augurar una nueva ola revolucionaria en América Latina. En Asturies encontraría un amplio campo en el que participar políticamente, sobre todo en el movimiento estudiantil y en los Comités de Solidaridad con América Latina. Más tarde también en el movimiento pacifista, en la campaña por la salida de la OTAN y en la Liga Comunista Revolucionaria. Como activista fue también uno de los promotores del Llar Solidariu que durante años funcionó en la capital asturiana, y un infatigable currante durante las fiestas de San Mateo en el chiringuito El Topu Fartón, inicialmente ligado a la LCR, y posteriormente a diversas organizaciones que tenían en común compartir sede en el Llar.
Los movimientos sociales asturianos deben mucho al hiperactivismo de Brugos, y muy especialmente a su compromiso político y personal impulsando Xente Gai Astur
Los movimientos sociales asturianos deben mucho al hiperactivismo de Brugos, y muy especialmente a su compromiso político y personal impulsando Xente Gai Astur, una organización que puso fin en los años 90 a la ausencia de un organización LGTBI asturiana, una anomalía que la sociedad asturiana arrastraba desde la Transición, cuando en toda España aparecieron asociaciones para luchar por los derechos del colectivo. La entidad, promovida por varios jóvenes gays que militaban en diferentes espacios de la izquierda asturiana, surge precisamente tras el jarro de agua fría de la derrota de los sandinistas en 1990, cuando las esperanzas puestas en la revolución se debilitan y una parte de ellos deciden dedicar más tiempo a problemas cercanos que habían ido dejando a un lado.
XEGA llegó con retraso con respecto al resto del movimiento LGTBI español, pero cuando lo hizo supuso un revulsivo. La organización asturiana sería de hecho la promotora en 1997 de la campaña por el matrimonio igualitario, una reivindicación muy rupturista y avanzada que incialmente no todo el movimiento veía, y donde predominaba la estrategia de lograr el reconocimiento de las llamadas “parejas de hecho”.



Licenciado en Historia y profesor de secundaria, Brugos, magnífico orador, dotado de una memoria envidiable, deja además de muchas horas dedicadas a proyectos colectivos, algunas publicaciones como el libro “Conceyu Bable: venti años” (Trabe, 2009) y numerosos artículos en Les Noticies, Viento Sur o NORTES, sobre todo de política exterior, y muy especialmente sobre el Kurdistán, tema del que era un especialista. Su solidaridad con el pueblo kurdo le llevó en varias ocasiones a viajar al Kurdistán. En 2023, cuando ejercía de observador internacional en unas elecciones, fue retenido por la policía turca y posteriorme expulsado del país.
En los últimos años su militancia se concentró en el plano sindical como dirigente de SUATEA y promotor de la Intersindical Asturiana, una organización inspirada en el modelo de la Intersindical Cántabra a la que estaba vinculado y conocía bien. Fue la última gran aportación al tejido social asturiano de este cántabro que también asumió como propia la bandera del asturianismo.
“La pérdida de una persona como Tino es una tragedia para toda Asturies. No sólo por lo que supone de pérdida de una persona que atesoraba un conocimiento vastísimo de realidades de todo el mundo que contribuyó a acercar y que ofrecía un análisis lúcido sobre los más variados temas. Tino era una enciclopedia viviente. Pero además y, sobre todo, era un luchador incansable” señalan en SUATEA.
En el sindicato, al que tantas horas, energía y pasión dedicó, todo el mundo está en shock con el fallecimiento prematuro e inesperado de alguien, que como resumía su amigo y compañero Iyán Glez. Castro “punxo escuela dientro y fuera de les aules”.



























