El anuncio realizado este lunes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de un abono único de transporte para todo el Estado no surge en el vacío. Detrás de la propuesta —un billete mensual de 60 euros, y de 30 euros para menores de 26 años, que permitirá viajar por cercanías, media distancia y autobuses de la red estatal— hay la reivindicación de organizaciones ecologistas como Greenpeace, y experiencias previas que han demostrado que otra forma de moverse es posible. Entre ellas, dos referencias claras: el modelo alemán y el caso asturiano.
En Alemania, el Billete de 9 euros en 2022 y el Deutschlandticket en 2023 supusieron un punto de inflexión en la movilidad cotidiana. Un abono sencillo, con un precio cerrado, 58 euros, y válido en amplias redes de transporte público, que ha contribuido a reducir el uso del vehículo privado y a facilitar los desplazamientos diarios. Esa lógica de simplificación y acceso universal es la que ahora parece inspirar la medida anunciada por el Ejecutivo central.
Pero más cerca, en Asturies, esa filosofía lleva tiempo aplicándose con resultados tangibles a través de la tarjeta CONECTA. El Gobierno del Principado ha subrayado que la comunidad “se ha situado como referente en materia de movilidad sostenible y facilidad de acceso al transporte público” gracias a la tarjeta CONECTA, un sistema integrado que ya utilizan más de 402.000 personas y que el propio Ejecutivo autonómico considera “un ejemplo para el nuevo abono único nacional”.
Desde su puesta en marcha en septiembre de 2022, la tarjeta asturiana ha logrado algo que durante décadas parecía inalcanzable: unificar en un solo soporte toda la oferta de transporte público del territorio asturiano. El sistema integra servicios municipales —como TUA, EMTUSA o EMUTSA—, el transporte interurbano gestionado por el Consorcio de Transportes de Asturias (CTA) y las cercanías ferroviarias de Renfe y Feve, competencia del Estado. El resultado ha sido una experiencia más sencilla para el usuario y una notable mejora en la eficiencia del sistema.
Las cifras avalan el modelo. La implantación del billete único ha supuesto un incremento del 53 % en el número de personas usuarias del transporte público, pasando de 39,1 millones de viajes anuales a cerca de 60 millones, cifra con la que el consorcio prevé cerrar 2025. Un crecimiento que no solo habla de comodidad, sino también de confianza ciudadana en el transporte colectivo como alternativa real al coche privado.
El Principado ha destacado además que este “liderazgo en las políticas de movilidad” ha contado con el respaldo de la Administración central, especialmente a través de las bonificaciones al transporte por carretera, la gratuidad de las cercanías ferroviarias y el impulso de un billete único integrado. A partir de enero, ese respaldo se verá reforzado con el nuevo abono estatal anunciado por Sánchez, que ampliará el alcance de estas políticas a todo el país.



























