Cuando Tres hombres no pueden ocultarse bajo la tapa de un puchero se estrenó en el Teatro Jovellanos de Gijón, sus directores no sabían muy bien qué iba a pasar. El proyecto venía de un recorrido discreto, muy ligado a festivales y circuitos asturianos, pero aquella tarde algo se desbordó. El teatro casi lleno, el público en pie y una ovación que se prolongó durante varios minutos marcaron un antes y un después. “Ahí fue cuando dijimos: igual tenemos algo potente, algo interesante”, recuerdan quienes han dirigido esta obra.
Las reacciones al salir de la sala terminaron de confirmarlo. Emoción, silencios largos, gente que tardaba en encontrar palabras. Fue el primer indicio de que la película había empezado a caminar sola.

Dirigida por Asur Fuente y Sergio Montero, Tres hombres…, estrenada en 2024, es una de esas obras que crecen a fuego lento: desde la investigación hasta el boca a boca, desde Asturias hacia fuera, desde lo íntimo hacia lo colectivo. Un recorrido que incluye, entre otros reconocimientos, el Premio RTPA al mejor largometraje asturiano en el Festival Internacional de Cine de Gijón, el Premio del Público en el Transhumant Festival o el Premio Asturias en el Festival de Ocio y Cine de Oviedo, y que ha ido ampliando su alcance proyección tras proyección.
Hoy es candidata —preseleccionada— a los Premios Goya en cuatro categorías, entre ellas dirección novel, montaje, canción original y mejor película documental, a la espera de que el próximo día 8 de enero se confirme si da el salto definitivo. Pero su recorrido ya dice mucho más que cualquier alfombra roja.
“Nos dimos cuenta de que no era una historia para meter dentro de otra más grande, sino que merecía ser contada por sí sola”
Del zulo a la película
La historia arranca con una investigación que, en un principio, iba a ser otra cosa. Fuente y Montero trabajaban en un proyecto más amplio sobre los escondites —las “madrigueras”— que proliferaron en Asturias tras la entrada de las tropas franquistas en Gijón. Fue en ese proceso cuando apareció un primer diario, el de Paulino Rodríguez. Después, un segundo. Dos textos escritos desde el mismo lugar: un zulo de menos de dos metros y medio cuadrados bajo la cocina de una casería. “Nos dimos cuenta de que no era una historia para meter dentro de otra más grande, sino que merecía ser contada por sí sola”, explica Sergio Montero.
Aquellos diarios no solo relataban el encierro de tres hombres perseguidos, sino que señalaban con insistencia a alguien que no estaba escondido: la mujer que vivía encima del zulo. Honorina. Ahí se produjo el giro decisivo.
No es una película más sobre la Guerra Civil
Lejos de construir un relato clásico sobre la Guerra Civil o sobre los llamados “topos”, los directores entendieron que la verdadera fuerza de la historia estaba en ella, en la mujer que sostuvo durante años una ficción cotidiana para salvar vidas. “Esta no es una película más sobre la Guerra Civil, y nos gusta decirlo así de claro”, subraya Asur Fuente.

La película pone el foco en Honorina y en su capacidad para sostener una representación constante. Cada visita de los falangistas a la cocina exigía una actuación perfecta. Un error podía significar la desaparición de toda la familia. En un momento dado, la casa llegó a albergar una comandancia militar, lo que convirtió el hogar en uno de los espacios de mayor tensión de la zona. “Ahí entendimos que había una tensión casi de thriller, pero también una forma de contar la historia”, añade Sergio Montero.
“No hablamos solo de hechos pasados, sino de cómo esos hechos siguen vivos hoy.”
Teatro y memoria en presente
De ahí surge no solo el foco narrativo, sino también la estructura de la película. Tres hombres… mezcla documental y ficción, teatro y testimonio, pasado y presente. Los descendientes regresan al lugar de los hechos; los diarios se transforman en texto dramático; la memoria se activa desde el ahora. “La película siempre tiene una pata en el presente”, apunta Sergio Montero. “No hablamos solo de hechos pasados, sino de cómo esos hechos siguen vivos hoy.”
El teatro no funciona aquí como un simple recurso estético. Es una herramienta para pensar la memoria, para representarla sin clausurarla, para acercarse a lo que no pudo decirse en su momento.

El paisaje que sostiene la historia
Aunque el fenómeno de los hombres topo no fue exclusivo de Asturias, la película está profundamente arraigada al territorio. El campo, la aldea, el monte y el bosque no son un decorado: condicionan el tono, el ritmo y la respiración del relato. “El paisaje no es un fondo, es casi un personaje más», explican. «Forma parte de la historia».
Rodada en L’Entregu, el mismo concejo del que son originarios ambos directores, la película bebe de un entorno que imprime carácter: silencio, aislamiento, espera. Ellos mismos reconocen que, tal y como está contada, esta historia solo podría haber sucedido en Asturias “o, como mucho, en algún lugar montañoso del norte.”
“La película mantiene una valoración de 8,3 en IMDb y de 7,2 en Filmaffinity”
La emoción justa
El objetivo era otro. No convencer a los ya convencidos, sino tender un puente hacia generaciones más jóvenes, más alejadas de esa memoria. “El olvido puede hacer mucho daño”, añaden. “Queríamos que lo humano estuviera por encima de lo político.”
La conexión con el público también se refleja en su recepción fuera de las salas. La película mantiene una valoración de 8,3 en IMDb y de 7,2 en Filmaffinity, dos de las principales plataformas de referencia para el público cinéfilo, cifras poco habituales para una obra pequeña y de recorrido independiente.

Hacer mucho con poco
La película es, en todos los sentidos, un proyecto modesto. Un trabajo casi artesanal, levantado con pocos recursos frente a producciones que multiplican presupuestos. Precisamente por eso, una de las preguntas que más se repite tras las proyecciones es siempre la misma: “¿Cómo podéis hacer tanto con tan poco?”
La respuesta está en el cuidado del proceso y en una dirección compartida de principio a fin. Aunque cada uno asumió más peso en determinados aspectos —Montero en la investigación, Fuente en el enfoque narrativo—, todas las decisiones fueron comunes.
“La canción original, una de las categorías en las que la película está preseleccionada para los Goya, nació casi por necesidad.”
La canción que nació del encierro
Esa lógica artesanal se extiende también a la música. La canción original, una de las categorías en las que la película está preseleccionada para los Goya, nació casi por necesidad. No pudieron asumir los derechos de un tema preexistente y decidieron componerla ellos mismos. “Queríamos jugar con esa idea de que la vida es puro teatro”, explican Fuente.
Interpretada por Anabel Santiago y Titi Amores, la canción se grabó en el propio zulo. Literalmente. “Anabel cantó allí dentro para buscar esa sonoridad del encierro”, cuentan los dos. La primera toma no pudo utilizarse. La emoción fue demasiado intensa. “Se vino abajo. Estaba tan emocionada que tuvimos que repetir”, recuerdan. “Buscábamos emoción, pero no tanta”, sonríen al recordarlo.

Desde L’Entregu, hacia fuera
Hay un detalle que resume bien el espíritu del proyecto: ambos directores son de L’Entregu, el mismo lugar donde se rodó la película y donde se celebró su estreno. Desde ahí —desde un territorio que rara vez ocupa el centro del mapa cultural— han construido una obra que ahora aspira a competir en los grandes premios del cine español. “¿Por qué no desde un lugar como este?», se preguntan Sergio Montero. “¿Por qué no contar una historia tan nuestra y competir desde ahí?”
Más allá de lo que ocurra el día 8, el recorrido ya es significativo. Para el cine asturiano, sí, pero también para la cultura asturiana en general. Porque Tres hombres no pueden ocultarse bajo la tapa de un puchero demuestra que una historia pequeña, contada con rigor y honestidad, puede viajar lejos sin perder su raíz.
Y que, a veces, lo más potente no es lo que se grita, sino lo que se sostiene, en silencio, durante años, bajo una cocina, en mitad del monte.
Tres hombres no pueden ocultarse bajo tapa de un puchero podrá verse el 24 de enero en Llanes.



























