“El Día del Wausi”, la novela río sobre la cara B de la Transición española

El Niemeyer presenta este viernes la adaptación teatral, de cuatro horas de duración, de la monumental trilogía de Francisco Casavella.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Siendo un chaval, Iván Morales (Barcelona, 1979) se cruzó varias veces por El Raval a un personaje misterioso, sospechoso habitual en determinados ambientes, generalmente nocturnos, de la Barcelona de los años 90. Se llamaba Francisco Casavella (Barcelona, 1963-2008), primero había trabajado en un banco, donde había entrado siendo casi un crío, y luego había logrado vivir, con cierto éxito, de la escritura.

Morales no reparó entonces en aquel tipo “un tanto peculiar” que llegó a tener problemas con uno de sus amigos por asuntos de dinero. Faltaba todavía mucho para aquel chaval del barrio de La Barceloneta se hiciera actor y director, se presentara al casting de dos películas, “Antártida” y “El Triunfo”, ambas basadas en textos de Casavella, y en ninguno de los dos les cogieran. Faltaba todavía mucho más para que un día una amiga librera le recomendara leer la trilogía de “El Día del Watusi”.

Iván Morales
Francisco Casavella

Cuenta Morales que cuando terminó los tres tomos del Watusi llegó a la conclusión de que debía, por todos los medios, llevar al teatro la historia de Fernando Atienza, el pícaro que sirve de hilo conductor a Casavella para contar la historia de su ciudad, Barcelona, desde el tardofranquismo, hasta los años 90.

“Me fascinó su ambición, es una novela río que cuenta otro relato de la Transición diferente al que recibimos en mi generación con los programas de Victoria Prego”. Franquismo, Suarismo, Felipismo y Pujolismo, son vistos desde abajo y desde arriba, por un intruso en las clases altas, que trata de ganarse la vida como puede, en un país y una ciudad que están experimentando grandes transformaciones: el desmontaje de una dictadura y la apoteosis de la llamada cultura del pelotazo.

Foto: Juan Miguel Morales
Foto: Juan Miguel Morales
Foto: Juan Miguel Morales

“La gente de nuestro ambiente social somos una anomalía en el mundo de la cultura” explica Morales. Aunque algo más joven que el autor del Watusi, el director comparte con Casavella una procedencia de clase trabajadora y una misma cultura callejera, en aquella Barcelona anterior a la gran turistificación y la gentrificación. La Barcelona que quedó un tanto oculta por el brillo de la Movida Madrileña. “Él viene de una estirpe de escritores con calle, muy conectado con el presente. A veces tiene algo de rapero, con esa prosa tan laberíntica” explica el director, actor y dramaturgo barcelonés, que ha cosechado con su adaptación casavelliana algunos de los premios más importantes del teatro español.

El proceso hasta el montaje que este viernes podrá verse en el Centro Niemeyer de Avilés no ha sido fácil.“Este es un tipo de espectáculo que o lo haces tú o no lo va a hacer nadie”. Leídas en voz alta las casi 900 páginas del libro son unas 45 horas de lectura. “Los tiempos de las industrias teatrales no permiten dramaturgias de años”, explica Morales, que agradece el apoyo del Teatre Lliure, del festival Grec, y sobre todo de sus actores, algunos de los cuales se involucraron en el espectáculo incluso antes de que hubiera financiación.

“Ha llevado mucho tiempo encontrar el artefacto teatral” explica Morales, sobre un espectáculo de cuatro horas de duración, que explora todas las posibilidades teatrales, y en el que ha habido mucho que recortar y que reescribir, porque, concluye el director: “Lo importante era dar con el tono”. Este viernes el público podrá juzgar en Avilés si lo han conseguido o no.

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