El presidente de Indra, Ángel Escribano, se mantiene en su cargo después del Consejo de Administración de Indra, celebrado este miércoles con carácter ordinario, y en el que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) no ha pedido su relevo.
De lo que ha ocurrido en el Consejo no se ha producido información oficial, aunque según algunas fuentes ha sido una sesión tensa.
El Consejo se ha desarrollado en una jornada en la que se ha publicado en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que la gestora estadounidense T. Rowe Price, aliada con Escribano, ha elevado su participación en Indra desde el 3,71 % hasta el 5 %, con lo que se convierte en uno de los principales accionistas tras la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) con cerca de un 30 % y Escribano Mechanical and Engineering, con más de un 14 %. Tras ellos, la empresa de defensa SAPA y después el fondo que gestiona Joseph Oughourlian, presidente de Prisa.
EM&E, propiedad de los hermanos Ángel y Javier Escribano, se retiró la semana pasada de la operación empresarial que negociaba con Indra, ya que consideró que “no se daban las circunstancias que permitían una potencial operación”, mientras que Indra, por su parte, dio por concluido el proceso de análisis que hacía sobre este asunto en un consejo de administración extraordinario.
Escribano renunció a la operación después de que la SEPI pidiera que se resolviera el conflicto de interés que consideraba que existía antes de profundizar en el análisis de la potencial operación entre Indra y EM&E.
Pugna con Santa Bárbara-General Dynamics
Indra, en pleno proceso de expansión, y con importantes inversiones en Asturies, se encuentra en pugna con la norteamericana Santa Bárbara-General Dynamics, por el control de la industria militar española.
La sección sindical de CCOO en Santa Bárbara Sistemas ha criticado este martes que la inversión que el Gobierno canaliza a través del Ministerio de Defensa se ejecute “fuera de las fronteras españolas”, tras el acuerdo que han alcanzado Indra y la surcoreana Hanwha.
El sindicato ha denunciado en un comunicado que el acuerdo para el desarrollo de los futuros obuses autopropulsados “evidencia una contradicción inaceptable”, pues “mientras el Gobierno habla de ‘campeones nacionales’ y soberanía tecnológica, permite y avala que la tecnología y el desarrollo salga de nuestras fronteras”.



























