El movimiento ciudadano lleva tiempo parando golpes en Oviedo. En la fábrica de La Vega, en la Fábrica de Gas, en La Malatería de San Lázaro, en El Capillín, en la Ronda Norte… Pese a las debilidades estructurales del asociacionismo vecinal, en la capital asturiana existe un nervio cívico, un resorte ciudadano capaz de activarse cuando percibe una agresión a aquello que entiende como una parte sustancial de su identidad y su paisaje cultural.
Algunas de estas batallas han acabado con victorias contundentes, otras en tablas. Lo que tienen todas ellas en común es ser movimientos defensivos. En el Este de la ciudad, en los barrios de Ventanielles, la Tenderina, Fozaneldi, Cerdeño, es diferente, porque aquí los vecinos están jugando a la ofensiva, no a evitar que se talen árboles como en El Campillín, sino a conquistar un nuevo parque en una zona abandonada y degradada de la ciudad como la loma del Rayo-Mercadín, un espacio por otro lado privilegiado en cuanto a su ubicación, antigua periferia rural de la ciudad, desde la que se pueden contemplar las sierras del Naranco y el Aramo, y otear el casco histórico y la imponente torre de la catedral.
A los barrios obreros del Este de la ciudad siempre le ha tocado la peor parte
La aspiración del movimiento popular es que este área pueda convertirse en el equivalente al parque del Oeste, el de Invierno o el Purificación Tomás. Y es que como siempre suele recordar Suso Cañas, uno de los impulsores del movimiento Distrito Este, Oviedo tiene muchas zonas verdes, pero muy desigualmente repartidas. A los barrios obreros del Este de la ciudad siempre le ha tocado la peor parte. Todo lo que tienen lo han conseguido peleando.

El movimiento por el parque del Oviedo Este ya demostró hace un año su capacidad de convocatoria cuando logró sacar a la calle a 2.000 personas en las peores condiciones posibles, en un día de perros, bajo una lluvia torrencial. Este sábado cuentan con ser todavía muchos más, aunque inevitablemente vayan a notarse las ausencias de Paulino Álvarez y José Luis García Zuazua, activistas desaparecidos en los últimos años, y a cuya lucha el barrio de Ventanielles debe tanto.
Distrito Este y Nuevo Ventanielles han calentando el ambiente en las redes sociales y en los medios de comunicación, pero también a la vieja usanza, vecino a vecino, portal a portal, tienda a tienda, pegando centenares de carteles y repartiendo más de 10.000 octavillas. Gema Valdés, una de las personas que ha participado en el intenso buzoneo de estas semanas comenta que el conocimiento de la reivindicación en el barrio es bastante mayor que hace un año, que la gente conoce mucho más “lo del Parque del Este”, y que la receptividad es muy grande. También en el resto de la ciudad. Partidos políticos, asociaciones vecinales, ecologistas, y muchas personas a título individual, están mandando estos días sus mensajes de apoyo a una movilización que no solo abre una esperanza para los barrios del Este, sino para toda la capital asturiana, donde no se inaugura un gran parque periurbano desde hace 26 años, cuando se inauguró el parque del Oeste. Dos décadas después, la lucha por el Oviedo verde empieza en el Este.



























