Un estudio realizado por la Universidad de Oviedo sobre el impacto del bono social eléctrico en los hogares españoles entre 2021 y 2023 concluye que las familias con menores ingresos acceden menos a esta ayuda y son también las que menos mejoran su situación energética.
La investigación, desarrollada junto a la Copenhagen Business School y publicada en la revista Energy Economics, señala que el bono contribuye a reducir la pobreza energética, aunque no de forma equitativa.
Según ha informado la Universidad de Oviedo, los investigadores analizaron hogares en situación de vulnerabilidad y comprobaron que aquellos con menores ingresos acceden en menor medida a la ayuda que otros hogares menos empobrecidos.
La catedrática de Economía Ana Rodríguez apunta que esta situación podría estar relacionada con “la falta de información” y con la complejidad de los trámites administrativos necesarios para solicitar el bono.
El estudio también detecta que, entre los hogares vulnerables, quienes cuentan con un mayor nivel educativo o acceso a herramientas tecnológicas presentan menores niveles de pobreza energética, probablemente porque manejan mejor la información disponible.
Además, incluso cuando las familias más pobres consiguen acceder al bono social, el efecto de la ayuda resulta más limitado que en otros grupos de población.
Los investigadores consideran que existen limitaciones estructurales que dificultan que esta prestación se traduzca en mejoras significativas para los hogares más vulnerables.
El trabajo propone mejorar los mecanismos de identificación de beneficiarios mediante datos fiscales o prestaciones sociales, simplificar los procedimientos administrativos y complementar la ayuda con medidas de eficiencia energética en las viviendas.
Asimismo, advierte de que el actual contexto de incertidumbre geopolítica y volatilidad energética podría agravar el problema en los próximos años.






























