Una década después de “La Casa” Paco Roca (Valencia, 1969) regresa a las historias autobiográficas, en primera persona, con “El viaje” (Astiberri, 2026), la historia de una ruptura contada desde el punto de vista de un escritor español que espera en la Patagonia un vuelo de vuelta a casa.
Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2021, y considerado a nivel internacional como uno de los grandes maestros del cómic contemporáneo, Roca ha logrado conectar con sus libros con un público que trasciende con mucho el del lector habitual de historietas. Esta semana estará en Asturies para hablar de “El Viaje”. El jueves en Xixón, a las 12:30h en La Felix y a las 19h en Toma 3, y el viernes en la librería ovetense en Matadero Uno (18h). El sábado el autor valenciano hará doblete en la capital asturiana con otra presentación a las 19h en la librería Kafka.
¿Ha sido duro escribir una novela gráfica tran centrada en el desamor?
Sí, porque hay una parte autobiográfica, de una separación que tuve hace tiempo. También me he nutrido de otras experiencias de amigos y de gente de mi entorno. Reconozco que ha habido páginas difíciles de dibujar, porque te recuerdan tu separación, momentos dolorosos, pero también hubo una parte bonita de convertir algunos recuerdos buenos en imágenes, y sobre todo de ordenar las emociones. Eso tiene un poder terapeutico. El proceso ha tenido las dos cosas: partes dolorosas y otras reconfortantes.
“El Viaje” también se adentra en las cuestiones de género…
Sí. Cada relacion es un mundo, pero por mucho que se hayan equilibrado las cosas, la educación y la cultura están ahí, y a las mujeres les sigue tocando ser madres y responsables de logística de la casa, además de dedicarse a su profesión. Los hombres nos seguimos descargando de mucho de ese trabajo y siguen siendo las mujeres las que ponen la mayor parte de él. Un motivo de muchas separaciones es ese. El personaje de Susana ha ido cumpliendo patrones sociales, casarse, tener hijos, formar una familia, y al final se ha dado cuenta de que se alejaba de esa felicidad que estaba buscando.
“Las redes sociales que nos incrementan esa sención de que lo deseable siempre está en otro lado”
Los personajes también hablan de esa infelicidad derivada de una insatisfacción permanente, de ese constante miedo a estar perdiéndose algo mejor
Es totalmente lícito y legítimo pedirle todo a la vida, pero también tenemos que ser realistas. Todo es imposible. Y luego están las redes sociales que nos incrementan esa sención de que lo deseable siempre está en otro lado, que las vidas ajenas son mejores que las nuestras. El otro enseña la parte más divertida de su vida, lo comparas con tu monotonía en ese momento, y te frustras. Al final tener una familia, una pareja, es un esfuerzo. Cuidar las relaciones requiere trabajo y constancia, sacrificar cosas, ponerte en segundo plano… Cuando se produce una ruptura todas esas frustraciones salen a primer plano…

Me resulta durísimo y muy familiar esa parte en la que se habla sobre el rencuentro con una ex pareja, y lo triste que resulta descubrir que la persona ha perdido ese aura mágica que tenía cuando existía en la relación.
Cierto. No entiendes muy bien qué ha pasado, por qué ha dejado de ser la persona más especial del mundo. Sonia le cuenta a Fran que un encuentro entre dos personas es siempre algo mágico, como dos ondas que por un momento coinciden. Cuando esa coincidencia se rompe es muy triste, y a veces con mucho rencor. En una una historia de amor siempre hay una parte muy grande de proyección personal en la otra persona. Gestionar el relato de lo ocurrido, cómo te cuentas a tí mismo el pasado es fundamental. Y claro está, si hay hijos, como les pasa a Fran y Susana todo es mucho más complicado. Puedes dejar de ser pareja y no verte nunca más, pero si tienes hijos eso es imposible.


Me fascinan las páginas de la seducción entre Sonia y Fran. Creo que están entre lo mejor de tu obra.
¡Vaya, gracias! Era un reto. Que esa seduccion entre dos desconocidos, y en un periodo tan corto, sea creíble. Todo está además contando en el mismo plano. Evitar que fuera aburrido y que se perciba cómo va disminuyendo la distancia física entre ellos era un desafío. El cómic ha evolucionado sobre todo para contar la acción y tirando de las herramientas del cine, pero el cómic tiene también los recursos de la literatura. Una novela puede tratar de dos personas hablando: ¿Por qué no un cómic?. La viñeta no es una cámara, no tiene que ser solo una ventana a la realidad. También se puede narrar con metáforas visuales, con esquemas, con mapas…
Una pregunta que te habrán hecho uno o dos millones de veces: ¿Cómo trabajas?
Escribo un relato muy abierto, nunca hago un guión técnico. Y cuando me pongo a dibujar es cuando pienso cómo voy a contar ese relato. Me gusta ir probando cosas. Estos últimos libros me he tirado al formato horizontal, que me parece que es más íntimo para la lectura, y que te permite jugar mucho más con la página. A veces se generan confusiones porque el lector está poco acostumbrado, pero no pasa nada. Las páginas se pueden leer en un sentido u otro.
“La viñeta no es una cámara, no tiene que ser solo una ventana a la realidad”
Eres el único autor de cómic para muchos de tus lectores y lectoras. ¿Alguna pista para que descubran y exploren el noveno arte?
Hay muchísimas cosas interesantísimas, y sobre todo mucha variedad. Se me ocurre Teresa Valero, Rayco Pulido, Ana Peñas, Laura Pérez, Flavita Banana, Camile Jourdy, Jirō Taniguchi, Marjane Satrapi que se nos acaba de ir… Estamos en un momento muy bueno para que nuevos públicos descubran el cómic.

¿Veremos un cómic de Paco Roca sobre la Dana?
Me gustaría, pero aunque soy valenciano no la sufrí directamente. Otros amigos dibujantes sí la sufrieron y me consta que están trabajando en ello. Creo que son los que tienen contarla. Es una tragedia de la que todavía tenemos mucho que hablar, reflexionar y aprender.
El memorialismo está muy envejecido, pero el éxito de tus cómics sobre la historia reciente de España demuestran que hay un público al que el tema le interesa si se lo presentan con un lenguaje atractivo
Lo primero es normal, porque son asociaciones con personas ya mayores, hijos y nietos de represaliados. Lo de que la Guerra Civil es un tema que no interesa es un mantra que repiten los que no quieren que se hable de ella, pero la realidad es otra. La memoria interesa y mucho, en España y fuera de España. Hace tiempo me encontré en los trabajos de una fosa común a un chaval que estaba de voluntario y que me contó lo importante que había sido para él leer “Los surcos del azar”. Lo noto en las presentaciones y en las firmas de libros, que se llenan de gente joven. La memoria es una reflexión sobre el presente, y es normal que interese.



























