La fuente de La Foncalada, en Oviedo/Uviéu, el único edificio civil de uso público conservado de la monarquía asturiana, ha reabierto al público tras la finalización de las obras de restauración impulsadas por la Consejería de Cultura, Política Lingüística y Deporte.
El monumento, cuya función original estuvo ligada al aprovechamiento hidráulico y posiblemente terapéutico del agua, siguiendo tradiciones heredadas del mundo romano, acumulaba décadas de deterioro provocado por la contaminación, la humedad y la meteorología adversa.
Ese deterioro fruto del paso del tiempo se había visto agravado por su ubicación en un punto más bajo que el nivel de las calles circundantes, lo que había favorecido la aparición de costras calcáreas, depósitos de polución, musgo y vegetación en la superficie de la piedra.

Los trabajos, que fueron adjudicados a la empresa Construcciones Martínez Monasterio y han supuesto una inversión de más de 100.000 euros, han sido dirigidos por el arquitecto Román Villasana.
Los trabajos comenzaron con una limpieza general para eliminar la pátina biológica y las manchas de polución, seguida de un rejuntado completo del monumento con mortero de cal y chamota, mucho más apropiado para la naturaleza del edificio, según ha explicado Villasana.
Durante los trabajos aparecieron tres losas de la cubierta en estado muy deteriorado, lo que obligó a solicitar un proyecto modificado para sustituirlas por piedra de características similares, además de hidrofugar la piedra para mejorar su impermeabilidad y garantizar una mayor durabilidad frente a los agentes externos.
El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha visitado este martes el resultado de la actuación y ha destacado el valor histórico e identitario del monumento para los asturianos, con la Cruz de la Victoria visible en su fachada tal y como figura en el escudo y la bandera actuales de Asturias.
“Con echar un vistazo rápido vemos la Cruz de la Victoria, tal y como figura en el escudo actual de Asturias y en la bandera que utilizamos, con la omega minúscula”, ha señalado Barbón, quien ha anunciado además un concurso de ideas para estudiar cómo proteger la fuente de la intemperie sin impedir el acceso al público.
La Foncalada es el único edificio civil de uso público conservado de la monarquía asturiana, declarado Monumento Nacional en 1931 y Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 1998 dentro del conjunto Monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias.
La mención más antigua aparece en copias de los siglos XI y XII y se refiere a ella como ‘fontem calatam’ o ‘fonte incalata’, términos relacionados con el verbo latino calare (invocar), en alusión directa a las inscripciones protectoras que aún conserva en su fachada.



























