El Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE) ha cargado contra el proyecto de la Nueva Perlora presentado esta semana por el Gobierno del Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Carreño, al considerar que supone la entrega de la histórica Ciudad Residencial “al capital privado” y la pérdida de un patrimonio público vinculado al ocio de la clase trabajadora.
En un comunicado, la formación sostiene que el proyecto culmina un proceso de deterioro deliberado iniciado, a su juicio, hace dos décadas con el derribo del edificio principal Jacobo Campuzano. El partido recuerda que aquella decisión, adoptada en 2005 durante el mandato de Vicente Álvarez Areces, contó con la oposición de trabajadores y vecinos, que advertían de que supondría el comienzo del abandono de la Ciudad Residencial.
Según el PCTE, ese deterioro perseguía desde el principio facilitar la privatización del complejo. En este sentido, recuerda el intento de concesión de la explotación de Perlora durante cincuenta años a la sociedad Perlora Ciudad de Vacaciones S.A., una operación impulsada en 2007 y anulada en 2010 tras el incumplimiento de los compromisos adquiridos por las empresas adjudicatarias.
La formación asegura que el nuevo proyecto retoma esa estrategia y acusa al PSOE e Izquierda Unida de presentar como una recuperación de la Ciudad Residencial lo que considera una cesión de su explotación al sector turístico privado. “Lo que nos quieren presentar como la ‘Nueva Perlora’ es la vieja aspiración de las empresas hosteleras y turísticas de apoderarse de la Ciudad Residencial arrebatándosela a los vecinos y a los trabajadores asturianos”, afirma el comunicado.
El partido basa buena parte de sus críticas en el Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) aprobado en 2025. A su juicio, el documento permite incrementar la edificabilidad, reducir la protección del conjunto arquitectónico y sustituir espacios deportivos y de ocio por nuevos usos turísticos, comerciales y hosteleros.
Además, denuncia que el plan contempla cierres parcelarios que, en su opinión, favorecerán la creación de espacios privados y limitarán el acceso ciudadano a zonas que actualmente disfrutan vecinos y visitantes.
El PCTE considera que la transformación prevista supone un ataque al derecho al descanso y al ocio de la clase trabajadora y enmarca el proyecto dentro de un proceso más amplio de privatización de servicios y patrimonio público.
La organización también dirige sus críticas contra Somos Carreño, formación que se ha mostrado contraria al proyecto, a la que reclama que abandone el gobierno municipal si no quiere, sostiene, “colaborar de manera activa o pasiva” con la iniciativa impulsada por el Ejecutivo local y autonómico.



























