Asturies ha sido la segunda parada de la gira “Pasiones Transformadoras” con la que Ada Colau y la Fundació Sentit Comú piensan recorrer España para dialogar y reflexionar sobre cómo relanzar una ofensiva de la izquierda social y política. Madrid, Oviedo/Uviéu, Granada y Valencia son las primeras citas unos encuentros de pequeño formato, “sin más finalidad concreta que encontrarnos fuera de las redes”, en los que la ex alcaldesa de Barcelona y ex portavoz de la Plataforma de Afectadas por la Hipoteca se está rodeando de activistas sociales, intelectuales y público general.
Representes de AMA Asturies, XEGA, Asturias Acoge y activistas del movimiento ecologista y asturianista participaron en el acto celebrado en el Circus ovetense, y en el que también hablaron la ensayista Alicia Valdés y la escritora Aitana Castaño, que ejerció la moderación del acto con su habitual ironía y sentido del humor.

Valdés y Colau coincidieron en que la política se construye siempre desde las pasiones y la búsqueda de puntos en común con quienes no piensan exactamente igual, si bien discreparon en la centralidad dada a la micropolítica por la filósofa, frente a la búsqueda de alianzas entre movimientos sociales y representantes institucionales que la ex alcaldesa defendió, tomando como referencia a México y otros países americanos.
“Todos los sentimientos son válidos para la acción política” apuntó Valdés, para la que el discurso sobre la juventud y la extrema derecha tiene mucho de apocalíptico y de “profecía autocumplida”. La filósofa, autora de “Política del malestar”, llamó a no dar la batalla por perdida, empatizar con el malestar generalizado, y atreverse a dialogar, aunque sea incómodo, con quienes flirtean con la política ultraderecha. Colau puso a la PAH como ejemplo de ese “atreverse a hablar con gente muy diferente a tí”, y señaló cómo el movimiento por el derecho a la vivienda contribuyó a hacer política antirracista por la vía de unir a población autóctona y migrante en una lucha común, y contra un mismo enemigo: la banca.
Tanto Valdés como Colau coincidieron en que no se puede culpar del crecimiento de la extrema derecha al avance del feminismo, pero como feminista y madre de dos hijos, Ada abogó por un movimiento con la suficiente visión estratégica como para incluir a los hombres y darles un papel activo: “No se puede tratar a los jóvenes como responsables de mil años de patriarcado”. “Las derechas están movilizando las pasiones alegres frente a unas izquierdas a las que nos caricaturizan como policías de la moral”.
La ex alcaldesa, que evitó hablar de listas, unidad de la izquierda y candidatos, hizo referencia en todo caso a la situación de Pedro Sánchez: “El PSOE tiene casos de corrupción, pero también está descubriendo la persecución judicial que otras sufrimos antes”. Para concluir, de cara a lo que se viene resumió las tareas de las izquierdas en cuatro puntos: “Necesitamos activar la imaginación, la creatividad, el deseo y la valentía”.



























