Sergio Llera (Oviedo/Uviéu 2.000) sorprendió a propios y extraños con su candidatura a las primarias del PSOE carbayón. Afiliado al partido desde los 15 años, es secretario de las Juventudes Socialistas de Asturias, y el candidato que más avales ha recogido para las primarias. Estudia sociología y trabaja desde hace ocho años en una gran superficie del concejo de Siero. Criado en La Argañosa, vive desde hace años en el barrio de El Cristo. Responde a NORTES un cuestionario similar a los tres candidatos a las primarias del PSOE ovetense.
¿Por qué el PSOE lleva sin ganar unas elecciones municipales desde 1987?
No creo que haya una sola explicación. Durante demasiado tiempo el PSOE de Oviedo no ha conseguido construir una identidad municipal suficientemente reconocible y conectada con la vida cotidiana. Hemos tenido buenos candidatos, buenos concejales y buenas propuestas, pero nos ha faltado presencia territorial y una idea de concejo que la gente pudiera identificar claramente con nosotros. También hemos permitido que el PP se presentase como el partido natural del gobierno municipal. Y eso hay que romperlo. No se rompe únicamente cambiando un nombre, sino recuperando credibilidad, organización, calle y ambición. Yo no quiero un PSOE que espere el desgaste del PP. Quiero un PSOE capaz de generar una mayoría progresista propia.
¿Qué campaña quiere hacer en 2027?
Una campaña muy pegada a la calle. Menos actos para hablarnos entre nosotros y más conversaciones reales con quien vive, trabaja o emprende en Oviedo. Quiero recorrer el municipio entero, no únicamente el centro. Escuchar antes de prometer, rendir cuentas después de cada visita y convertir cada barrio y cada núcleo rural en una parte real del programa. Será una campaña moderna en lo digital, pero profundamente presencial. Porque las redes ayudan a llegar pero la confianza se construye mirando a la gente a los ojos. Y será una campaña ilusionante. Vamos a confrontar dos modelos. El de un PP que administra lo que hay y el de un PSOE que quiere preparar Oviedo para las próximas décadas.
¿Cuáles son los principales problemas que detecta en la ciudad?
Veo cuatro grandes problemas conectados entre sí. El primero es la vivienda. Cada vez resulta más difícil iniciar o mantener un proyecto de vida en Oviedo. El segundo es una movilidad que obliga a demasiadas personas a perder tiempo y que todavía no articula bien el conjunto del municipio. El tercero es la desigualdad territorial. Oviedo funciona como la suma de sus barrios y sus pueblos, pero ahora mismo no todos están sumando lo que podrían. Y el cuarto es la falta de ambición económica. Tenemos universidad, capitalidad administrativa, conocimiento, sanidad, comercio y posición metropolitana, pero todavía no hemos convertido todas esas fortalezas en una estrategia de empleo, innovación e industrial.
¿Qué medidas propone en materia de vivienda?
La primera decisión sería dejar de tratar la vivienda como un asunto secundario. Tiene que convertirse en una política central del Ayuntamiento. Y por supuesto, tenemos que utilizar todos los mecanismos de la Ley de Vivienda. Tenemos que declarar las zonas tensionadas para frenar la subida del precio de los alquileres. Pero también, necesitamos combinar suelo público, promociones protegidas con otras administraciones, rehabilitación, movilización de vivienda vacía y colaboración con cooperativas y público-privada. Por último necesitamos crear una estructura municipal estable de vivienda y suelo. Oviedo es una anomalía entre las ciudades españolas por la debilidad de su parque municipal.
¿Cómo ve la llegada de la universidad privada a Oviedo?
No voy a negar que la llegada de estudiantes y actividad universitaria puede generar empleo, rehabilitar espacios y dinamizar la ciudad. Pero mi prioridad política es inequívoca. La Universidad de Oviedo es una institución pública estratégica y debe ser el centro de nuestra política universitaria. No podemos aceptar que la universidad privada crezca a costa de debilitar la financiación, el profesorado, las prácticas sanitarias o la capacidad investigadora de la universidad pública. Lamento que espacios públicos como el Calatrava se cedan a estas universidades. Los espacios públicos tienen que estar destinados a usos públicos.
¿Cómo ve el proyecto de desviar el tráfico a través de La Vega?
La Vega no puede convertirse en una gran autopista urbana. Sería perder una oportunidad histórica. Estamos hablando de más de 120.000 metros cuadrados en el corazón de Oviedo que deben servir para coser barrios, generar vivienda, crear zonas verdes, actividad económica y equipamientos culturales. El tráfico tendrá que resolverse con rigor técnico, pero el objetivo no puede ser que los coches condicionen el proyecto de ciudad. La Vega tiene que unir Oviedo, no volver a dividirlo
¿Qué hacemos con la Fábrica de Gas?
La Fábrica de Gas simboliza uno de los grandes retos de Oviedo. Tenemos demasiado patrimonio esperando una decisión. Creo que hay que proteger su valor industrial y convertirla en un espacio vivo, vinculado a la cultura, la innovación y la participación ciudadana. No podemos seguir acumulando edificios vacíos durante décadas. Hay que recuperar el patrimonio poniéndolo al servicio de la gente.
¿Y con la Fábrica de San Claudio?
Hay que buscar una solución que combine conservación del patrimonio, actividad económica y nuevos usos. No todo tiene que convertirse en viviendas. También necesitamos espacios para emprender, para crear y para generar empleo.
¿Y con El Asturcón?
Hay que decidir qué papel queremos que juegue dentro del municipio y hacerlo viable. Si mantenemos una infraestructura de ese tamaño, tiene que tener una programación estable, abrirse a nuevos usos deportivos y sociales y ser útil para los vecinos.
¿Qué le falta a San Mateo?
Volver a ser las fiestas de todos. Creo que San Mateo ha perdido su identidad popular que hacía que cualquier vecino o vecina sintiera que las fiestas también eran suyas. Hay que recuperar actividades en los barrios, programación accesible y gratuita, cultura de calle y más protagonismo para el tejido asociativo. San Mateo tiene que volver a ser democrático.
¿Qué le falta a Oviedo?
Ambición. Oviedo funciona en muchas cosas, pero puede aspirar a mucho más. Echo en falta un municipio que piense en cómo quiere ser dentro de veinte años. Una ciudad que lidere Asturias en innovación, en vivienda, en cultura, en movilidad sostenible y en calidad de vida. Me gustaría que dejáramos de administrar el presente y empezáramos a construir el futuro.
Una propuesta para la capitalidad cultural
Si Oviedo quiere ser Capital Europea de la Cultura tiene que demostrar que la cultura transforma la ciudad todo el año y no solo durante un evento. Una idea sería convertir La Vega en el gran distrito cultural y creativo del norte de España. Un espacio con creación contemporánea, industrias culturales, formación, bibliotecas, residencias artísticas y actividad permanente.

¿Cómo preparamos a Oviedo para las olas de calor?
Tenemos que empezar a diseñar una ciudad pensada para el cambio climático. Más sombra, más árboles, más parques, más fuentes, más refugios climáticos y menos asfalto. Me gustaría aplicar criterios como la regla del 3-30-300 para aumentar el verde urbano y que cualquier vecino tenga un espacio verde cerca de casa. Adaptarse al cambio climático también es una política social.
¿Más peatonalizaciones? ¿Dónde?
Sí, pero bien hechas. No creo en peatonalizar por peatonalizar. Primero hay que ofrecer alternativas de movilidad. Creo que hay margen para seguir ganando espacio para las personas en el centro, pero también para crear ejes verdes que conecten barrios y equipamientos, no solo calles comerciales. El peatón tiene que ganar espacio.
¿Cómo se imagina El Naranco en 2031?
Me lo imagino como el gran parque metropolitano de Oviedo. Mejor conectado, más cuidado, con una gestión ambiental ejemplar y con una oferta deportiva, cultural y educativa mucho mayor.
¿De qué barrio es y qué le gustaría que pasase en él?
Nací y me crié en La Argañosa y ahora vivo en El Cristo. Me gustaría que ningún barrio sintiera que tiene que esperar más que otro para ser escuchado. Si algo quiero cambiar es precisamente eso. Que el Ayuntamiento esté mucho más presente en todos los barrios y pueblos y que los vecinos sientan que sus problemas importan igual vivan donde vivan.
Dígame algo positivo de los gobiernos de Alfredo Canteli
Sería absurdo negar que durante sus gobiernos se han desbloqueado inversiones, (la mayoría en colaboración e impulsadas por el Gobierno de España y/o el Principado), y se ha proyectado una imagen cuidada de la ciudad. También hay que valorar positivamente que Oviedo haya alcanzado la final de la candidatura cultural de 2031. Mi crítica es que esa capacidad de promoción no ha venido acompañada de la misma ambición en vivienda, movilidad, equilibrio territorial o industria.
Un sueño para la alcaldía
Que una familia pueda encontrar vivienda, trabajo, colegio, servicios y tiempo para vivir sin tener que abandonar el municipio. Y políticamente, que Oviedo vuelva a demostrar que una mayoría progresista puede gobernar con solvencia, ambición y cercanía. No sueño con una obra que lleve mi nombre. Sueño con una ciudad en la que la gente note que su vida es un poco más fácil.
¿Oviedo tiene río?
Tiene río, pero muchas veces vive de espaldas a él. Creo que el Nalón, el Nora y el entorno fluvial del municipio tienen mucho más potencial ambiental, paisajístico y de ocio del que hoy aprovechamos.
Un rincón de la ciudad
El Parque Purificación Tomás. Me trae muchos recuerdos de mi infancia y es un ejemplo de las oportunidades que tenemos en Oviedo para construir zonas más verdes que utilicen todas las generaciones, para pasear, charlar, hacer deporte y disfrutar.



























