Concebido, ducha inconcebible, toros y pendientes de Lakoff

Puigdemont tendrá que tumbar al Gobierno por la indignidad de haber amnistiado a alguien como él.

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Enrique Del Teso
Enrique Del Teso
Es filólogo y profesor de la Universidad de Oviedo/Uviéu. Su último libro es "La propaganda de ultraderecha y cómo tratar con ella" (Trea, 2022).

A los jueces patriotas se les va el mes, no sé si llegarán. Corren a grandes zancadas para llegar a Sánchez antes de agosto, se saltan a trancos cada vez más párrafos de las leyes y se van dejando en el empeño rebanadas cada vez mayores de vergüenza, pero los va a pillar agosto sin llegar a Sánchez. Agosto da cierta lucidez porque nos desconectamos y, con la lejanía que tomamos de las cosas, los asuntos se mezclan y se ve más claro el bulto gordo. Y los patriotas no quieren que lleguemos a septiembre viendo lo esencial de las cosas con claridad. Y encima el Tribunal de Justicia de la UE dice lo que ya sabíamos, que la amnistía se ajusta a derecho (a diferencia de la instrucción chafallona y desaseada que los jueces patriotas habían hecho del procés) y que en el mundo civilizado era normal la figura de la amnistía por un bien general y común. El Supremo tendrá que elegir entre la democracia y sus ideas, las dos cosas no podrán ser. A Puigdemont se le fue la carta que ponía sobre la mesa para desnivelar el Parlamento hacia el consorcio PP–Vox, que era el incumplimiento de Sánchez con la amnistía prometida, a pesar de que sabía, como todos nosotros, que eran los jueces del consorcio PP–Vox los que mantenían la amnistía en el limbo. Ahora solo podrá tumbar los Presupuestos Generales del Estado, es decir la legislatura, con el consorcio PP–Vox remedando a Groucho Marx. Puigdemont tendrá que tumbar al Gobierno por la indignidad de haber amnistiado a alguien como él. Eso confundirá el entendimiento de Silvia Orriols, y de todo el mundo, pero también de ella.

Es lo bueno de la polarización de las derechas, que sus feligreses conviven bien con el sinsentido. De la derecha nos llega el mensaje de que un montón de francesas andan por ahí con un francés por los cuatro costados en su útero y que los que no son franceses son esos nacidos que andan con la camiseta de la selección cubriendo su piel oscura. Ayuso dice que, en el resoplido del estertor final de un kiki, ya hay un español en el útero de una mujer con todos sus derechos, listo para ser registrado en el libro de familia. Aún vivo el resoplido de un kiki, ya hay una mujer cuyo cuerpo es de soberanía compartida sobre el que dictan normas jueces y obispos Cuando entre en vigor esa norma, ¿cuándo será el cumpleaños de la gente? ¿Será muy abortista conmemorar el día del nacimiento? Y ya puestos con el asunto de los plazos, ¿a qué edad caducan todos esos derechos que tiene el concebido? Está claro que aquellos 7291 ancianos para los que Ayuso decretó abandono y muerte no tenían ya derecho a la vida y tampoco derecho la dignidad que la ley exige para los muertos, porque se hizo con ellos lo que no se tolera hacer con los restos de las tumbas. Es cosa de plazos, a qué edad perdieron aquellos ancianos los derechos del concebido.

Y luego está la aplicación. Una familia numerosa, con dos hijos a la vista y otro en el útero y en el libro de familia, tiene derecho a descuentos en los transportes. Si pides entradas con descuentos de jubilado o de menor de 10 años, el que las controla quiere ver al jubilado o al peque para aceptarlo. ¿Cómo harán el papeleo para que el recién concebido cuente para ser familia numerosa y tener algunos descuentos? Habrá que admitir la palabra de honor. MAR dijo que antes de la ducha (no me meto en los hábitos de nadie, pero ¿su pareja o parejas salen pitando a la ducha estando él en los resoplidos del orgasmo?) ya hay una familia numerosa si el recién concebido se suma a otros dos. ¿Podría ir la feliz pareja al día siguiente a beneficiarse de sus recién adquiridos derechos, bajo palabra de honor de que anoche concebimos, que tengo yo un pálpito? Demasiada chorrada incluso para ellos.

Page y los avinagrados del PSOE caoba quieren parecer incómodos e independientes repitiendo las consignas del PP, como si lamer el culo al rival te hiciera un tolerante con altura de miras

Evidentemente estamos ante una iniciativa estratégica en varios frentes. Uno obvio es que Ayuso vuelva a hacer sombra a Feijóo. El equipo de Ayuso lo hace mejor que Page. Page y los avinagrados del PSOE caoba quieren parecer incómodos e independientes repitiendo las consignas del PP, como si lamer el culo al rival te hiciera un tolerante con altura de miras. En Madrid tienen claro el valor que tiene la iniciativa, que los demás reaccionen a lo que tú haces y no al revés. Ayuso es traidora a Feijóo con iniciativa, Page es traidor a secas. Pero la estrategia del concebido va más allá del triste Feijoo. Es un caso de los que Lakoff llamó iniciativa polifacética, que alimenta un caso de pendiente resbaladiza. La iniciativa polifacética consiste en hacer o proponer algo que pueda parecer aceptable para en realidad hacer algo no declarado. Lo del concebido parece que es que tengas descuentos en el autobús nueve meses antes, pero se trata de ilegalizar el aborto. Se trata de que después de la concepción manden los obispos en el cuerpo de una mujer. Y tampoco tiene tanta cosa moral con el aborto el facherío, en la prohibición lo de abortar era privilegio de pijas. El aborto es un mastodonte de la guerra cultural, un elemento aglutinante de corrientes conservadoras, sobre todo religiosas, que hace del aborto una piel de plátano: pisas ese plátano y resbalas al ecosistema del consorcio ultra. Toda la guerra cultural va de eso.

Lakoff.

Miren los toros. Llegará Begoña y dirán por aquí que Gijón tiene afición para los toros, incluso la alcaldesa llegó a decir que era la esencia de la ciudad y el vínculo con los antepasados. La leche. El gran momento anual de los toros es la Feria de San Isidro en Madrid. Entre el 8 de mayo y el 6 de junio de este año hubo 28 corridas. Busquen en la prensa asturiana o en los informativos asturianos la menor mención al acontecimiento. Los dos principales periódicos llariegos proclamarán en la Feria de Begoña su amor por los toros, pero no hicieron ni una crónica de San Isidro. Parece que la cosa fue bastante mediocre, apenas Talavante consiguió cortar dos orejas en una primera intervención. Busquen a Talavante en la prensa de aquí y busquen a alguien que conozca este dato. Hay frikis, claro, pero eso, frikis, nadie habla aquí de San Isidro. Hubo una corrida in memoriam, en recuerdo de Ignacio Sánchez Mejías, cantado por Lorca. Un solo torero, Borja Jiménez, se encargó de la corrida entera. ¿Oyeron algo de esto a vecinos o en chigres? Ni los peperos y voxeros estuvieron pendientes, dudo que Moriyón lo sepa. En otros sitios sí hay afición taurina, pero Gijón, con el contraste de apoyo político con la falta de interés popular, ilustra con más contundencia un hecho evidente: los toros son una referencia ideológica, no siempre fue así, pero ahora es parte del oficio de ser facha. En las Ventas todos los San Isidros verán tenderetes de Vox y PP. Es parte de la guerra cultural, de esos temas que parece que son una cosa, pero son la piel de plátano que te lleva al mundo carpetovetónico cutre con olor a bolas de alcanfor de los roperos de las abuelas de posguerra. Ya lo dijo el nuevo líder de las juventudes del PP: somos, dice, la generación que llenará plazas de toros y misas. ¿Tienen algo que ver las corridas de toros con las misas? Todo, tienen que ver todo, a eso se refiere Lakoff con los marcos mentales que se crean, entre otras cosas, con pendientes resbaladizas, con pieles de plátano cognitivas. ¿Tienen algo que ver los toros, las misas y el aborto con que solo tenga médico el que lo pueda pagar y con que te quiten la pensión? Todo, tiene que ver todo. Cada elemento de la guerra cultural, cada ofuscación por que haya más coches y humos, cada afán en negar que el clima cambia, cada rabieta por empeños en incluir a grupos humanos en la normalidad cívica, cada rasgo de la guerra cultural es una piel de plátano para resbalar a una sociedad en que las mujeres se supeditan a los hombres, donde los ricos no pagan impuestos, donde los servicios públicos, es decir, nuestros derechos, se desnutren y donde la población no tiene más protección que la que le dé su dinero y donde no hay más patria que la que mangoneen las oligarquías.

Parte de la propaganda es que la gente normal se sienta perdedora y eso ocurre cuando sientes impotencia ante la provocación y la maldad. Ese es el oficio de MAR, entre copazo y copazo, ser odioso, hacer burla de valores más hondos que los religiosos. Que lo duchen.er o proponer algo que pueda parecer aceptable para en realidad hacer algo no declarado. Lo del concebido parece que es que tengas descuentos en el autobús nueve meses antes, pero se trata de ilegalizar el aborto. Se trata de que después de la concepción manden los obispos en el cuerpo de una mujer. Y tampoco tiene tanta cosa moral con el aborto el facherío, de toda la vida lo de abortar era privilegio de pijas. El aborto es un mastodonte de la guerra cultural, un elemento aglutinante de corrientes conservadoras, sobre todo religiosas, que hace del aborto una piel de plátano: pisas ese plátano y resbalas al ecosistema del consorcio ultra. Toda la guerra cultural va de eso.

Miren los toros. Llegará Begoña y dirán por aquí que Gijón tiene afición para los toros, incluso la alcaldesa llegó a decir que era la esencia de la ciudad y el vínculo con los antepasados. La leche. El gran momento anual de los toros es la Feria de San Isidro en Madrid. Entre el 8 de mayo y el 6 de junio de este año hubo 28 corridas. Busquen en la prensa asturiana o en los informativos asturianos la menor mención al acontecimiento. Los dos principales periódicos llariegos proclamarán en la Feria de Begoña su amor por los toros, pero no hicieron ni una crónica de San Isidro. Parece que la cosa fue bastante mediocre, apenas Talavante consiguió cortar dos orejas en una primera intervención. Busquen a Talavante en la prensa de aquí y busquen a alguien que conozca este dato. Hay frikis, claro, pero eso, frikis, nadie habla aquí de San Isidro. Hubo una corrida in memoriam, en recuerdo de Ignacio Sánchez Mejías, cantado por Lorca. Un solo torero, Borja Jiménez, se encargó de la corrida entera. ¿Oyeron algo de esto a vecinos o en chigres? Ni los peperos y voxeros estuvieron pendientes, dudo que Moriyón lo sepa. En otros sitios sí hay afición taurina, pero Gijón, con el contraste de apoyo político con la falta de interés popular, ilustra con más contundencia un hecho evidente: los toros son una referencia ideológica, no siempre fue así, pero ahora es parte del oficio de ser facha. En Las Ventas todos los San Isidros verán tenderetes de Vox y PP. Es parte de la guerra cultural, de esos temas que parece que son una cosa, pero son la piel de plátano que te lleva al mundo carpetovetónico cutre con olor a bolas de alcanfor de los roperos de las abuelas de posguerra. Ya lo dijo el nuevo líder de las juventudes del PP: somos, dice, la generación que llenará plazas de toros y misas. ¿Tienen algo que ver las corridas de toros con las misas? Todo, tienen que ver todo, a eso se refiere Lakoff con los marcos mentales que se crean, entre otras cosas, con pendientes resbaladizas, con pieles de plátano cognitivas. ¿Tienen algo que ver los toros, las misas y el aborto con que solo tenga médico el que lo pueda pagar y con que te quiten la pensión? Todo, tiene que ver todo. Cada elemento de la guerra cultural, cada ofuscación por que haya más coches y humos, cada afán en negar que el clima cambia, cada rabieta por empeños en incluir a grupos humanos en la normalidad cívica, cada rasgo de la guerra cultural es una piel de plátano para resbalar a una sociedad en que las mujeres se supeditan a los hombres, donde los ricos no pagan impuestos, donde los servicios públicos, es decir, nuestros derechos, se desnutren y donde la población no tiene más protección que la que le dé su dinero y donde no hay más patria que la mangoneen las oligarquías.

Parte de la propaganda es que la gente normal se sienta perdedora y eso ocurre cuando sientes impotencia ante la provocación y la maldad. Ese es el oficio de MAR, entre copazo y copazo, ser odioso, hacer burla de valores más hondos que los religiosos. Que lo duchen.

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