El Gobierno de España ha ordenado la retirada del llamado Monumento a los Héroes del Simancas, en homenaje a los militares sublevados en julio de 1936 contra la República, tras incluirlo en el Catálogo de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática. La resolución, firmada el 1 de septiembre por la Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática, establece que no existen razones artísticas o arquitectónicas suficientes que justifiquen su conservación.
La decisión llega después del informe definitivo y vinculante de la Comisión Técnica sobre Símbolos y Elementos Contrarios a la Memoria Democrática, emitido el pasado 31 de julio. El órgano concluyó que el monumento es contrario a la memoria democrática y que no concurren las circunstancias excepcionales previstas en la legislación para mantenerlo.
La resolución da a la Compañía de Jesús, propietaria del inmueble y del monumento, un plazo máximo de seis meses desde el día siguiente a la notificación para proceder voluntariamente a su retirada. En caso de incumplimiento, se iniciará el procedimiento previsto en la Ley de Memoria Democrática.
El monumento fue construido durante la dictadura franquista e inaugurado el 21 de octubre de 1958. La comisión técnica considera que conmemora la resistencia del cuartel de Simancas, un episodio mitificado por el franquismo y protagonizado por militares participantes en el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Según el informe, el conjunto fue concebido dentro de la denominada cultura de la victoria franquista para exaltar a los fallecidos del bando sublevado.
La comisión también destaca la inscripción que acompaña al monumento: «Disparad sobre nosotros. Simancas 18 julio 1936-21 agosto 1936. Caídos por Dios y por la Patria. ¡Presentes!». A su juicio, tanto la finalidad original como la iconografía y el contexto de construcción vinculan inequívocamente el conjunto con las políticas memoriales de la dictadura.
La Compañía de Jesús había alegado durante el procedimiento el valor artístico de la obra, la relevancia de sus autores, su integración en la fachada del colegio y la protección urbanística del inmueble. También había planteado como alternativa su resignificación mediante paneles explicativos. La Comisión Técnica rechazó estos argumentos y concluyó que la autoría de Manuel Álvarez-Laviada y la colaboración del arquitecto Luis Moya Blanco no acreditan por sí solas un valor artístico singular que permita exceptuarlo de la obligación de retirada.
El informe señala además que el monumento no está declarado Bien de Interés Cultural ni incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias. La protección urbanística existente, según la resolución, se refiere al edificio y no al conjunto escultórico adosado posteriormente.
La resolución recuerda que la Ley de Memoria Democrática obliga a retirar los elementos que contengan menciones conmemorativas de exaltación de la sublevación militar y la dictadura. La normativa establece asimismo que esta obligación alcanza a elementos situados en edificios privados o religiosos cuando tienen proyección hacia el espacio público.
La Federación Asturiana Memoria y República (FAMYR), impulsora de su retirada, ha celebrado la decisión y considera que el monumento tiene «los días contados». La organización reclama ahora a la Compañía de Jesús, al Principado y al Ayuntamiento de Xixón que faciliten la ejecución de la resolución y no promuevan nuevas actuaciones destinadas a retrasarla.
Para FAMYR, la retirada del monumento supone también una respuesta a la permanencia durante décadas de simbología franquista. La organización sostiene que la eliminación de estos símbolos no es únicamente una cuestión de reparación del pasado, sino también una forma de combatir la normalización de la exaltación franquista en el presente.





























