“Acabar con los retrasos es una afirmación demasiado rotunda, pero mitigarlos sí”. Nacho Guzmán, ferroviario y sindicalista de CCOO, considera que la próxima llegada de 17 nuevos trenes a la red asturiana de vía estrecha va a notarse, y para bien, en la puntualidad y calidad del servicio
Ancho métrico, la antigua FEVE, comenzó su declive con la crisis de 2008. Los recortes impuestos por las llamadas políticas de austeridad sacrificaron un servicio que en 2005 transportaba a 4,8 millones de pasajeros al año. 14 años más tarde, en 2019, el número de pasajeros había caído a los 1,6 millones de pasajeros.
Con vías e infraestructuras muy deterioradas y una maquinaria envejecida y poco fiable, los ferroviarios llevan años haciendo lo que pueden para cumplir líneas y horarios.
Guzmán considera que la llegada de los ansiados trenes, que se espera para comienzos de 2027, dará un respiro y mejorará las cosas, pero también afirma que todavía queda mucho camino que recorrer para que la antigua FEVE recupere su antigua fiabilidad. “El 90% del plan de cercanías sigue sin ejecutarse, aunque haya habido avances en la licitación de la renovación de las infraestructuras” apunta el ferroviario.

Guzmán también considera imprescindible que la llegada de los nuevos trenes no suponga la jubilación automática de los viejos: “Sería prudente conservarlos, porque con un mantenimiento adecuado pueden servir para emergencias y en caso de averías”.
Desde CCOO consideran que igualmente toca revisar los sistemas de seguridad, ya que el actual, está suponiendo que los trenes vayan excesivamente lentos. En su opinión, la seguridad no es incompatible con mantener una velocidad que haga al tren competitivo frente al coche y el autobús.
La sombra de ALSA es alargada
Para Dacio Alonso, ferroviario jubilado y presidente de la Unión de Consumidores, la presión de ALSA siempre ha sido clave a la hora de explicar los problemas del tren en Asturies, así como su infradesarrollo. Un ejemplo. Mientras el tren ha perdido centralidad en Xixón, la estación de autobuses, propiedad de ALSA, sigue ocupando un lugar privilegiado en la ciudad.
Para Alonso la llegada de los nuevos trenes es una “magnífica noticia”, ya que supondrá “una mejora muy notable de la calidad del servicio”. No obstante, considera que la comunidad perdió en el momento de los fondos europeos una gran oportunidad para hacer de las cercanías asturianas “un moderno metro en superficie”.
El ancho métrico tiene en Asturies seis líneas de cercanías, algunas de ellas con tramos tan estratégicos como Xixón-Avilés, y Oviedo/Uviéu-Siero y Oviedo/Uviéu-Xixón. En su mejor momento FEVE llegó incluso a poner en marcha unos servicios semidirectos entre las dos principales ciudades asturias, conectándolas en 25 minutos. La suma de estos servicios a los de RENFE, ofrecía unas frecuencias muy competitivas con el autobús y el tren. Los ferroviarios coinciden en que recuperar los llamados “trenes bala”, sumándolos a los servicios de ancho ibérico, también con semidirectos, permitiría aumentar considerablemente el número de pasajeros de cercanías en el área metropolitana asturiana. Con la llegada de los nuevos convoyes ya puede volver a ser una realidad.





























