“La palabra paraíso tiene peligro. Mucho peligro”

Marga Melià presenta en Oviedo "Suportant el paradís", un documental sobre el turismo de masas en Mallorca y las lecciones que Asturias puede aprender.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

La palabra “paraíso” tiene peligro. “Mucho peligro”. Así lo cree Marga Melià, directora de Suportant el paradís, un documental sobre las consecuencias del turismo de masas en Mallorca que se proyectará el próximo martes 13 de octubre, a las 20:00, en los Cines Embajadores Foncalada de Oviedo. La sesión contará con la presencia de la cineasta, que participará en un coloquio junto a Diego Díaz Alonso, director de NORTES, y Joan Frutos, de AMA Asturias. Melià descubrió con sorpresa que Asturias también utiliza la palabra paraíso como reclamo turístico. “Me pareció muy significativo”, reconoce. Y es que, según advierte, existe una paradoja en la promoción de determinados territorios: “Cuanto más se explote, más se visite, más se turistifique, más va a dejar de ser un paraíso”.

La película recupera conversaciones grabadas hace casi quince años con artistas e intelectuales mallorquines que ya advertían de las consecuencias del crecimiento turístico. Aquel material quedó guardado hasta que las grandes movilizaciones contra la masificación en la isla convencieron a Melià de que había llegado el momento de rescatarlo. “Ya no eran protestas puntuales contra la urbanización de algo concreto, sino movilizaciones que cuestionaban en general el modelo y el turismo de masas”, explica la directora a NORTES.

Durante dos años ha trabajado en el montaje de aquellas entrevistas, confrontándolas con imágenes y testimonios más recientes. El resultado ofrece una perspectiva que resulta especialmente inquietante. “Muchas de las cosas que ellos ya advertían que acabarían pasando, en tan pocos años ya han sucedido con creces, incluso más de lo que decían”, señala. Lo que entonces podía parecer catastrofista se ha convertido en una realidad en menos de quince años.

Marga Melià.

Sentirse extraño en casa

Más allá de las cifras de visitantes o de las consecuencias económicas del turismo, Suportant el paradís se detiene en sus efectos sobre la vida cotidiana y la relación de los habitantes con su propio territorio. Melià habla de un sentimiento de extrañeza que llega a convertirse en una crisis de identidad. El lugar en el que uno ha nacido y crecido, donde ha decidido hacer su vida, puede terminar convirtiéndose en un espacio en el que ya no se reconoce.

“Cuando paseas por las calles de tu ciudad, te sientes triste e incómodo, sientes que sobras, que todo está pensado para el visitante, que todo es un escaparate, como un parque temático”, lamenta. La directora asegura que esa sensación está cada vez más presente en las conversaciones de los mallorquines. Este verano, recuerda, una de las preocupaciones recurrentes era precisamente el malestar de vivir en una isla transformada por el turismo y la incertidumbre sobre si todavía es posible revertir la situación.

Melià insiste, sin embargo, en que el documental no plantea la desaparición del turismo. “Ni yo ni ninguno de los entrevistados decimos que haya que eliminarlo, ni mucho menos.” Su preocupación se dirige hacia un modelo económico que ha convertido esa actividad en prácticamente la única apuesta de la isla. “Aquí en Mallorca se ha hecho como un monocultivo del turismo”, resume.

“Cuando intervienen las grandes cadenas y el capital extranjero, se convierte en algo que ya no te pertenece y que además ni te beneficia”

La directora recuerda que la llegada de visitantes durante los años sesenta trajo oportunidades y prosperidad a una sociedad hasta entonces empobrecida, pero considera que el modelo ha terminado por volverse contra buena parte de sus habitantes. A medida que el negocio crecía, explica, también aumentaba el peso de las grandes cadenas y los inversores exteriores. “Los beneficios ya no revierten tanto en la gente de allí”, sostiene, mientras las consecuencias negativas permanecen en el territorio.

Una advertencia para Asturias

La experiencia mallorquina plantea interrogantes para otros territorios donde el turismo sigue creciendo. Preguntada por la situación de Asturias, Melià considera que todavía existe margen para evitar algunos de los errores cometidos en su isla. La clave, a su juicio, está en establecer límites antes de que la dependencia económica resulte demasiado difícil de corregir.

“Intentar poner un poco de mesura, sentido común, no ir aceptando todo a cualquier precio, el progreso más, más, más”, recomienda. También defiende mantener el turismo a una escala razonable y procurar que, en la medida de lo posible, permanezca en manos de la población local. De lo contrario, advierte, los territorios pueden acabar perdiendo tanto los beneficios económicos como aquello que los hacía diferentes.

“Cuando intervienen las grandes cadenas y el capital extranjero, se convierte en algo que ya no te pertenece y que además ni te beneficia”, señala. Una transformación que también conduce, según la cineasta, a la uniformización de los destinos: “Llega un punto en que da igual viajar a un sitio o a otro porque es casi lo mismo”.

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