¿Qué celebramos los asturianos el 25 de mayo?

La histórica fecha de 1808 en que la Junta General del Principado declaró la guerra a Napoleón se celebra este miércoles con varios actos en Oviedo/Uviéu.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El 25 de mayo de 1808 fue el inicio de la revolución liberal en Asturies y el comienzo del fin del llamado Antiguo Régimen, un proceso ligado a la sublevación popular contra el ejército napoleónico, que Y es que fueron precisamente las noticias llegadas de la masacre cometida por las tropas napoleónicas contra el pueblo en la capital del reino, las que activaron la movilización patriótica o simplemente antifrancesa, y encendieron los ánimos de unos asturianos que hasta entonces no habían plantado resistencia a la ocupación del Principado.

Placa en recuerdo del levantamiento del 9 de mayo. Foto: Iván G. Fernández

Haciendo una analogía con la Revolución francesa, la gran revolución liberal europea, tomada como ejemplo para las demás, y cuyo recuerdo todavía estaba más que vivo en 1808, si el levantamiento del 9 de mayo en Oviedo/Uviéu contra las tropas de Napoleón acuarteladas en la capital asturiana, fue algo así como nuestra toma de la Bastilla, lo que se vivió el 25 de mayo, cuando la Junta General del Principado se declaró soberana, envió embajadores a Gran Bretaña en busca de apoyos y formó un ejército propio, vendría ser el equivalente astur a la Asamblea Nacional Constituyente. Al frente de aquel acto, no sabemos si de osadía, audacía o grandonismo, por el que un territorio de apenas 400.000 habitantes declaraba la guerra al mayor imperio europeo, estaba uno de los intelectuales y políticos asturianos más brillantes e influyentes del siglo XIX, Álvaro Flórez Estrada.

Álvaro Flórez Estrada (Pola de Somiedo, 1765- Noreña,1853)

Estrada, un noble ilustrado y progresista de origen somedano, leería con acierto el vacío de poder dejado en el Reino y en el Principado por la invasión napoleónica y la abdicación de Carlos IV y su hijo Fernando VII, entendiendo que esta, y no otra, sería la oportunidad para lanzar la revolución liberal que los Borbones llevaban frenando dos décadas en España. Ahora las condiciones estaban maduras. Apoyado en los sectores populares, el procurador vencería las resistencias de los nobles asturianos, hegemónicos en la Junta General, y proclamaría desde ella la guerra a Napoléón, “el tirano de Europa”. Como señala el historiador Faustino Zapico “la noche del 24 al 25 de mayo los rebeldes, apoyados por los militares y obreros de la fábrica de armas de Oviedo, toman la Real Audiencia, representante del gobierno central, y obligan a su presidente a convocar una sesión extraordinaria de la Junta, convocando únicamemte a los quince diputados partidarios de la guerra”. La actual enseña autonómica se inspira en la bandera de los soldados asturianos, que recibirían apoyo económico y militar de Gran Bretaña, enemigo declarado de Napoleón.

“al proclamar que la soberanía pertenecía al pueblo, al desafiar y declarar la guerra a un poder francés ilegítimo pero legal, la Junta General, reconvertida en Junta Suprema, hacía entrar a Asturies en la época contemporánea y además por la puerta grande”


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