Las administraciones públicas tienen que orientar su actividad hacia la mejora de la vida cotidiana de las personas. No sólo nos referimos a facilitar el acceso de las personas a la máquina administrativa y la lucha para ampliar la democracia, algo que parece obligado en pleno siglo XXI y una sociedad digital. Nos referimos a que el Ayuntamiento y el Principado tienen que generar otras condiciones de vida a sus ciudadanos. Poder orientar la actividad de su administración es la mayor evidencia de la capacidad democrática con que cuenta una sociedad. La llegada, a estas alturas, de una Ley estatal de vivienda que ha sido negociada con dificultad, nos indica que aún nos queda mucho para mejorar nuestro sistema democrático. Esperamos y deseamos que se desarrolle en toda su dimensión. Según las encuestas, junto al empleo de calidad es una de las principales preocupaciones vitales de las personas, y las administraciones van lentas.
Asturias y Oviedo son un ejemplo de ausencia de políticas públicas de vivienda que generen una ciudad y una sociedad igualitaria, sostenible y no segregada socialmente ya que la política de vivienda pública es un instrumento de igualación de una sociedad. La política de vivienda separa nítidamente los planteamientos políticos transformadores de los conservadores y sometidos a los criterios del beneficio económico.
“Asturias y Oviedo son un ejemplo de ausencia de políticas públicas de vivienda que generen una ciudad y una sociedad igualitaria”
Vemos como colectivos de personas de Asturias y Oviedo claman por ayudas al alquiler de la vivienda que la administración del Principado es incapaz de abonar después de dos años. También los ayuntamientos tienen que ser instrumentos útiles para satisfacer una de las primeras demandas vitales de las familias. Queremos una administración local que haga política de vivienda. Además, la política de vivienda, tan entrelazada con la urbanística nos ayudará a definir el propósito de Oviedo como ciudad de acogida de jóvenes, de trabajadores nómadas, del conocimiento.

La próxima administración municipal tiene que abandonar la inacción e impulsar su propia actividad en un campo que se ha dejado en exclusiva a la iniciativa privada. Además de la compra de vivienda se pueden hacer muchas cosas. Proponemos la creación de una agencia pública de vivienda y urbanismo que, con un responsable político al frente dedicado en exclusiva a esta actividad, se implique en la gestión de diferentes iniciativas cooperativistas y desarrolle los siguientes programas de actuación: creación de una bolsa de vivienda en alquiler que incentive la salida al mercado de las viviendas vacías ofreciendo, también, seguridad al propietario; fomento de la vivienda colaborativa también destinada a la población mayor no dependiente, hay un sector cooperativo, público y fundacional con el que se puede cooperar para todo esto; compromiso del Principado y del Ayuntamiento para no enajenar suelo o vivienda pública; distribución de subvenciones económicas orientadas a la rehabilitación de viviendas con un programa especial para el casco antiguo, negociación con la SAREB para promover vivienda pública en alquiler, con especial atención al suelo de su propiedad en La Manjoya y puesta en marcha dentro de la Agencia Pública del Observatorio de la Vivienda en Oviedo para saber cuál es la situación que padece nuestra población y poder colaborar en situaciones graves como la antes aludida que padecen parte de nuestros vecinos y vecinas.

Esta Agencia de Urbanismo y Vivienda tiene que tener un programa espacial para el desarrollo coordinado de la Vega y del Cristo que es un eje que condicionará no sólo la ciudad sino el aréa metropolitana de Asturias. En El Cristo se puede desarrollar una tipología de vivienda compatible con la nueva actividad económica que se pretende desarrollar en ese espacio universitario de la ciudad y en el barrio para el que hemos propuesto la ciudad del deporte como palanca de una nueva actividad que genere recursos económicos para el conjunto de la ciudad. Hoy Oviedo puede captar actividad deportiva de alto nivel que es idonea para el uso universitario de la zona. Esta Agencia tiene que ser el soporte técnico del Consejo Social de la Ciudad que ha de definir en dos años un nuevo modelo de Oviedo, comenzando por su cambio en las políticas de vivenda.
Hay que abordar también un cambio de paradigma con respecto a los núcleos rurales. Hay repoblarlos para que contribuyan a luchar contra el invierno demográfico (dejando al margen los apartamentos turísticos) Oviedo dispone de más de doscientos núcleos, teóricamente destinados a residencias de las personas que trabajan en actividades agropecuarias. Es básico, rehabilitar las edificaciones para conformarlas como viviendas públicas de alquiler ya que esto permite poner a la misma altura a los ciudadanos del medio rural y urbano y de ahí al concepto de Gran Ciudad, o espacio cívico, que es el Área Metropolitana Central de Asturias (AMCA) y la Región Metropolitana serán los nuevos territorios.
Oviedo es capital para esa Asturias que quiere ser un gran núcleo europeo y para eso es capital la política de vivienda. No obstante, terminamos con una reflexión jurídica: la derecha y los socialdemócratas siempre se apresuran a explicarnos que el artículo 47 de la constitución no genera un derecho a la vivenda. Esta borrosa interpretación de ese mandato constitucional ha sido la base de todo un edificio de excusas y justificaciones para quienes no desean enfrentarse a los poderosos grupos empresariales que dominan el panorama económico y político. No obstante, podemos afirmar que ese precepto constitucional sí faculta a los ciudadanos a exigir a sus administraciones una política activa de vivienda y que no hacerlo sí es claramente antidemocrático e inconstitucional y esto es lo que sucede ahora en Oviedo y en Asturias. Por eso, desde las posiciones políticas del reformismo fuerte nos comprometemos a poner a las administraciones al servicio de las necesidades vitales de las personas, al servicio de sus preocupaciones diarias que son, en primer lugar, sobre su familia, sin duda eso sí es política de transformación social.





























