La izquierda rescata la agenda política de Gijón

El grupo socialista vota a favor del Plan de Movilidad impulsado por el concejal Aurelio Martín en el último pleno del mandato.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Hace una semana, los ciudadanos de Gijón tenían motivos suficientes para maliciarse la ruptura de un gobierno municipal, a escasos 40 días de las próximas elecciones de mayo. ¿Ridículo? Sí. ¿Lamentable? También. Lo que, en cualquier caso, quedaba claro era que, mientras la derecha asumía la agenda de esta precampaña aupada a propuestas concentradas en el oeste de la ciudad, la izquierda amenazaba con romperse en el corazón de su gobierno.

La movilidad urbana ha sido el eje sobre el que, prácticamente, ha girado toda la actividad política de Gijón desde que finalizó la pandemia. Este hecho se debe, en gran medida, a la labor de Aurelio Martín, uno de los políticos asturianos más cualificados de la historia política reciente, independientemente de que se esté o no de acuerdo con él en sus posiciones. El que pensara hace cuatro años que la movilidad y el medio ambiente iban a ser carteras marginales en el programa de gobierno de este mandato, no sabía lo que decía. Aurelio Martín ha tenido entre sus manos un Plan de Movilidad que, como afirmaba hace un año y el tiempo confirmó después, exigía tanta responsabilidad política como un Plan General de Ordenación Urbana. No dudo de que todos hemos aprendido eso en estos cuatro años. Por lo tanto, no es nada extravagante pensar que este mandato finalice como empezó, con el Plan de Movilidad encima de la mesa del salón de plenos del Ayuntamiento, afortunadamente aprobado y susceptible de ser mejorado en el siguiente, gracias a la intervención de un tercero, Luis Manuel Flórez “Floro”, el candidato socialista que ha pedido sensatez a todo el mundo sin perjuicio de haber reforzado un eje político, el de la movilidad, que seguirá siendo objeto de debate y mejora en los próximos cuatro años, ocupando la agenda politica de la izquierda. Primer obstáculo salvado.

Aurelio Martín. Foto de David Aguilar Sánchez

Como decíamos hace una semana, la dirección socialista se desmarcaba del Plan impulsado por Aurelio Martín y no descartaba nada, ni siquiera que cuatro de los nueve concejales socialistas, Marina Pineda, Natalia González, María Caunedo y José Ramón Tuero, votaran en contra o se abstuvieran en la votación. La reacción del candidato de IU, Javier Suárez Llana, aumentó la presión con una afirmación amenazante, clara y contundente: la ruptura del gobierno. Pero no sucedió nada de eso. Este miércoles, Luis Manuel Flórez “Floro” invitaba al sosiego a los cuatro concejales críticos y ofrecía una salida honesta y comprometida al conjunto del partido y del gobierno en un asunto que estaba enrocando a dos fuerzas políticas llamadas a entenderse tras el 28 de mayo: PSOE e IU.

Quizá eso es lo que ha necesitado este mandato en la ciudad, más sosiego, más sensatez, menos paternalismo. Por eso, el candidato socialista pedía a los concejales que no votaran en contra del Plan de Movilidad, puesto que no es un texto normativo que vincule a la administración y porque es lo suficientemente amplio y ambicioso como para admitir mejoras durante el próximo mandato. En términos políticos, Floro reconoció que el tiempo juega de su parte. El fundador de Proyecto Hombre conseguía liberar presión a un gobierno que amenazaba con reventar tras haber vencido en las últimas primarias.

Es necesario anteponer las posibles soluciones a la generación de problemas. Tenemos que dar alternativas a los vehículos antes de suprimir las plazas de aparcamiento. La izquierda, tanto en el PSOE como en IU, debe saber articular una mayoría que no sea la distribución de tareas compartimentadas. Al contrario, una agenda política común debe admitir la corresponsabilidad de todos en todo. La movilidad nos dice que para que sea aceptada por el conjunto de la ciudadanía no debe dividir a los gijoneses entre ciudadanos eléctricos y ciudadanos de carbón, pero también debe ser generosa consigo misma y no consentir que la contaminación y las enfermedades pulmonares y cardiovasculares tengan un determinado código postal. En esas dos coordenadas, IU y PSOE están llamados a entenderse para poder definir programas políticos que converjan en una agenda de gobierno común.

El Plan de Movilidad marca objetivos, estrategias, recursos y medios. Ha supuesto una labor titánica a la que le ha faltado permeabilidad, comprensión, didactismo y, por qué no, también tiempo. Aunque está determinado por la Ley de Calidad y la normativa comunitaria, el Plan no es un reglamento, no es una norma que comprometa ni hipoteque el futuro de los gijoneses ni tampoco es una posición que limite la libertad y la soberanía de los partidos en los próximos años. Al contrario, admite la enmienda, nuevas discusiones, más diálogo, si cabe, con empresarios, sindicatos, asociaciones vecinales, movimientos ecologistas y otros interlocutores válidos y necesarios, incluido el PSOE. Los socialistas no deben sentir comprometida su nueva y legítima posición política, bastante razonable, con un documento que no les convence completamente. En realidad, a nadie, ni siquiera al propio urelio Martín, le convence al cien por cien y prueba de ello es que ha admitido enmiendas de otros partidos, incluidos los de la derecha que han votado finalmente en contra del Plan. Pero se entiende a estas alturas que en eso consiste la madurez política.

La posición de Floro y de la dirección del partido marca un punto de inflexión en la precampaña. Ha sido el despertar de un político que no ganará las elecciones sólo repartiendo abrazos. Los socialistas se han despertado, sí, pulsando una de las claves políticas de la campaña electoral: qué movilidad queremos, como y para quién. Ayer no solo hubo política en letras mayúsculas. Ayer salvaron la dignidad de un gobierno y, lo que es más importante, una agenda que hoy nos empuja a hablar de posiciones políticas progresistas, de un futuro definido, material y definible en términos de auténtica credibilidad, también nos empuja a hablar de sus respectivos programas, alejados del populismo, incluido Podemos, al que conviene respetar. Ayer se despejó un verdadero debate que ha arrastrado, incluso, al resto de partidos, sobre todo, a FORO. Esa es la senda.

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