La nueva Estrategia de Cuidados Paliativos 2023-2030 que impulsará la Consejería de Salud abordará un cambio de paradigma que pasa, como primer objetivo, por garantizar la detección precoz y la atención a todas las personas con enfermedades crónicas avanzadas y pronóstico de vida limitado, sus familias y su entorno cuidador.
El documento, que ha presentado el consejero de Salud, Pablo Fernández, durante una jornada en el HUCA, aspira a que esos servicios ofrezcan confort y calidad de vida a los pacientes no solo al final de la vida o en el ámbito oncológico sino ante cualquier patología incurable.
Según Fernández, el nuevo documento, que pone especial énfasis en la atención multidisciplinar y en la necesidad de integrar este criterio en todos los dispositivos de asistencia sanitaria y sociosanitaria, el nuevo enfoque del texto “que permitirá una identificación más temprana de las necesidades y una adecuada planificación”.
Así, la actualización de la estrategia plantea una valoración y una atención integrales, multidisciplinares y coordinadas de pacientes adultos y pediátricos, sus familiares y su entorno en la fase más avanzada de la enfermedad, en el fallecimiento y en el duelo de manera que se prestarán, en cada momento, cuidados de calidad que proporcionen un mayor confort.
A juicio de Salud, de esta manera se abre camino una nueva manera de entender los cuidados paliativos, que no deben limitarse a los últimos días de la vida sino que han de aplicarse de forma progresiva a medida que avance la enfermedad en función de las necesidades de pacientes, familias y entorno cuidador.
Aunque el servicio pivota sobre atención primaria, la estrategia aspira a involucrar a todos los ámbitos asistenciales, así como lograr una mejor calidad y continuidad de los cuidados con lo que la estrategia busca aplicar cuidados personalizados y adaptados a la evolución de la enfermedad dado que tratamientos curativos y paliativos no son excluyentes y conviven durante parte de la vida de los pacientes.
Al margen de garantizar la máxima cobertura poblacional mediante una detección precoz de las necesidades, las líneas básicas del incluyen además promover un proceso asistencial integrado para que los distintos profesionales intervengan en función de las necesidades de cada momento y se garantice la continuidad.
Asimismo, apuesta por la humanización dada la compleja situación clínica, personal y sociofamiliar de las personas que reciben cuidados paliativos y por la protección de los derechos de las personas enfermas debe estar garantizada en cualquier acto asistencial.
El documento incide también en la docencia, la formación y la investigación dado que la mejora de las competencias contribuirá a ofrecer una mejor atención y en la mejora de la calidad y de los sistemas de información sanitaria al constituir un instrumento clave para el funcionamiento cohesionado y la calidad de los cuidados paliativos.
A partir de ahora un grupo constituido por personas elegidas por la Consejería ofrecerá apoyo y asesoramiento a las autoridades sanitarias e impulsará el desarrollo de la estrategia al tiempo que planteará propuestas para velar por la atención paliativa de calidad.



























