El Orgullín de Xixón, primera prueba de fuego para el gobierno Foro-PP-Vox

La manifestación del sábado se ha viralizado en redes desbordando el ámbito de la comunidad LGTBI y medirá la fuerza de la contestación a los ultras.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El movimiento LGTBI asturiano celebra este sábado su tradicional Orgullín bajo el shock de la entrada de la ultraderecha en el Ayuntamiento de Xixón. La convocatoria para la manifestación del sábado, a las 18h en el Paseo de Begoña, está desbordando el marco estrictamente LGTBI y se ha viralizado en redes entre personas de toda orientación sexual. Será la primera prueba de fuego para el gobierno Foro-PP-Vox, y también el primer test acerca de la capacidad movilizadora de los sectores progresistas contrarios a la entrada de los ultras en el gobierno local.

El ambiente que rodea esta convocatoria difiere mucho del de el año pasado. Entonces, en pleno debate sobre la Ley Trans, la alcaldesa Ana González, alineada con las feministas contrarias a la ley, se ausentó de los actos LGTBI, mientras Carmen Moriyón, más pragmática, se dejaba ver en una visita al camping de Deva con representantes de XEGA. La foto, muy probablemente planificada por su estratega Jaime Fernández-Paíno, ahora jefe de gabinete, suponía un win win para la política y para la histórica asociación LGTBI. Si ella, todavía no oficialmente candidata a la alcaldía, proyectaba la imagen de una política amable, centrista y transversal, XEGA daba a entender que el movimiento LGTBI estaba dispuesto a entenderse con partidos de todo espectro ideológico sobre la base del respeto a la diversidad sexual y los derechos humanos.

Las cosas han cambiado mucho de cara este año. Moriyón no ha sido invitada al Orgullín en protesta por su pacto con Vox, y la manifestación del sábado se convertirá en una movilización cívica contra la ultraderecha y en defensa de los valores democráticos. Sus convocantes son conscientes de ello. Los representantes de Vox en el Ayuntamiento ya han anunciado que su labor desde Festejos y Divertia será combatir “la intromisión ideológica” en el ámbito festivo y cultural. Es decir, que nos esperan cuatro años de ideología reaccionaria en sus áreas de gobierno.

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