Cravos vermelhos

Notas de un viaje a Portugal para visitar el Museo de la Resistencia y Libertad de Lisboa, y la fiesta del Avante, diario del Partido Comunista Portugués.

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Javier Arjona
Javier Arjona
Minero jubilado y militante internacionalista.

Los claveles rojos, que apelan a la revolución de abril de 1974, como centralidad de la Festa do Avante de este año.

En las imagenes, en la cartelería, en los murales, en la música de la Sinfónica de Lisboa que inauguraba los tres días de conciertos, en la propuesta y lema coreado para los CINCUENTA Años que ya se están CELEBRANDO…”25 de abril, fascismo nunca más”..

Se aproximan los 50 años del abril revolucionario portugués y ya se preparan actos para conmemorar la fecha histórica del destronamiento popular de la dictadura de Salazar.

A modo de avanzadilla, si se visita el Museo del Aljube Resistencia y libertad que fue cárcel para los presos políticos, centro de interrogatorios y torturas hasta 1965, se puede comprobar que el punto culmen era el 25 de abril mítico, de 1974, la revolución de los claveles.

Este museo en donde fue cárcel, está a sólo 4 metros de la iglesia, y seguramente que los prisioneros políticos incorporaron a los demás ruidos del horror las campanas y hasta los rezos católicos que no le importaban al muy católico régimen de Salazar.

Fachada del Museu do Aljube “Resistencia e Liberdade”, en Lisboa.

Los testimonios y documentación de quienes sobrevivieron tal vez sean similares a los que aportan los presos y presas políticas de la otra parte de Iberia, en la dictadura franquista, o los de las dictaduras militares latinoamericanas.

Incorporan sin embargo el trayecto represivo relacionado con las colonias portuguesas. Porque la esclavitud primero y la represión de los anticoloniales después, son parte de lo más negativo de la historia, y porque, a los resistentes a la dictadura de Salazar también los enviaban a prisiones lejanas, africanas o asiáticas.

El 25 de abril, pronto a cumplir 50 años, sería la fiesta de la democracia frente a esos horrores, y la estaban preparando y protagonizando miles de estas personas, campesinas, intelectuales, obreras, estudiantes, militares.. que harían tumbar la larga dictadura para colocar el Grandola Vila Morena y los claveles en los fusiles, como símbolos de la Libertad conquistada, a costa de mucha, muchísima sangre que no se puede olvidar.

En la festa do Avante

Jefferson Corredor, que llega a Asturias de visita, compartía mesa y reflexiones con la nieta de Olga Benario y Carlos Prestes. En uno de los paneles se habla de “los avances” en algunos de los escenarios latinoamericano-caribeños.

Festa do Avante. Foto: Avante

Junto a las explicaciones de Uruguay, Cuba, Argentina, también las de la situación de un gobierno nuevo en 200 años, que desde hace 13 meses intenta realizar algunas reformas, y ha iniciado un camino novedoso en relación a las trabajadoras y obreros. La intervención corresponde al colombiano Jepes, quien hace unos años había estado protegido en Asturias.

Y a su lado Ana María Prestes, nieta de dos figuras relevantes de la historia brasileña y de la lucha contra el fascismo: Carlos Prestes, el rebelde militar y revolucionario, y su compañera Olga Benario, que fuera detenida en Brasil, deportada y asesinada en una cámara de gas por los nazis. Olga “la roja”.

Festa do Avante. Foto: Avante

Ana María, la nieta, domina el escenario mundial y latino, y comparte las apreciaciones sustanciales de los cambios registrados en Brasil, desde el campamento que acompañó todos los largos meses de la prisión de Lula, hasta la nueva llegada de éste a la Presidencia arropado por una fuerte alianza que progresistas y algunos sectores conservadores.

Colombia y Brasil, Petro y Lula, comparten escenario protagónico mundial, en la defensa de la Amazonía y en las propuestas de cambios, que no son revolucionarios, pero sí muy visibles dado que antes se ha padecido tanto los horrores del Bolsonarismo, como las triquiñuelas mortales del uribismo.

Y de fascismo la gente portuguesa está bien escarmentada y sensible para entender todas sus maldades: se está ya rememorando y analizando la gesta heroica, la revolución de los claveles, el levantamiento popular y militar que acababa con el régimen dictatorial salazarista-fascista un 25 de abril, y los 50 años sirven para acrecentar los valores de aquella sublevación que, al calor de la Festa do Avante, se considera lleva las semillas del futuro, pues no se trató como otros interpretan como el paso hacia un régimen neoliberal sin más, sino que fue un proceso revolucionario, anticolonial, antiimperialista, que logro conquistas invaluables en derechos y democracia, en la reforma agraria de un millón de hectáreas, y en una Constitución que consagra derechos elaborada al calor del apoyo popular.

“25 de abril Siempre, Fascismo Nunca Más”.

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