Un nuevo incendio en la zona de Almacenes Industriales, en el ovetense barrio de Ciudad Naranco, ha puesto otra vez de manifiesto el abandono de un polígono con abundantes naves en proceso de ruina y degradación. Aunque han sido muchas las ideas lanzadas en los últimos años para revitalizar este área, a escasos minutos del centro de Oviedo/Uviéu, ninguna de ellas ha prosperado hasta la fecha. Ni la expansión residencial, ni la zona de bares de la que un día se habló, ni mucho menos el nuevo polígono industrial y tecnológico construido sobre las ruinas de las viejas industrias que un día llegaron a emplear a casi un millar de personas en este barrio obrero que hoy se cae a pedazos.
Desde las asociaciones vecinales de Ciudad Naranco llaman a una solución urgente de una zona problemática, con naves sin actividad y personas que viven en ellas de manera irregular y precaria, haciendo fuegos para cocinar o calentarse que en más de una ocasión acaban en incendios. “Es un peligro para los que viven tanto en las naves, en condiciones insalubres, como para los vecinos” señalan desde Activa Ciudad Naranco.


En La Centralilla también reclaman soluciones urgentes, y recuerdan que fue durante el tripartito cuando se limpió uno de los solares abandonados más peligrosos gracias a la presión vecinal, el de la antigua aceitera Elosua. “Desde entonces nadie mira para el barrio”, critican.
La noticia de que el empresario Carlos Bauman, creador del festival Kuivi, pretende rehabilitar una de las antiguas naves para generar un espacio cultural y hostelero durante todo el año es la única buena noticia que los vecinos han recibido en los últimos tiempos. El proyecto no obstante sigue por ahora pendiente de obtener la licencia por parte del Ayuntamiento.

Una historia industrial que se remonta a 1928
El geógrafo Toño Huerta, especializado en la historia industrial ovetense, relata que es con el afianzamiento de la calle Uría como eje comercial y residencial, cuando buena parte de la actividad industrial pasa del centro de la ciudad a la la falda del Naranco. Es en el entorno del ferrocarril y de la cárcel, en una zona entonces del extrarradio ovetense, donde nace en 1928 Almacenes Industriales. Las naves, de las que se conservan pocas de este periodo, servirían para almacenar granos y aceite, pero también como pequeñas fábricas, aserraderos o talleres metálicos. Algunas, más modernas, siguen todavía en uso.

Huerta considera que aunque queden pocas de las naves originales “sería positivo que en el nuevo desarrollo urbano de la zona se recuperasen para nuevos usos algunas de las que han sobrevivido”.
Canteli, bares de copas y críticas de la oposición
En el pasado mandato Nacho Cuesta, entonces en Cs, lanzó la idea de una zona de ocio nocturno. Las críticas de los vecinos llevaron a Alfredo Canteli a desautorizar a su concejal de Urbanismo. El alcalde explicó que su proyecto para la zona eran edificios de viviendas. Sin embargo, desde la crisis de 2008 la expansión inmobiliaria se ha frenado en lo que parecía iba a ser un área residencial.

“Sabemos que existe detrás una compleja situación urbanística y legal, pero siempre me ha llamado la atención la curiosa política de no intervención de este equipo de gobierno” ha criticado Carlos Llaneza, portavoz de PSOE, para el que “cuando se trata de solucionar un problema urbanístico como este que ha derivado en uno de seguridad, Canteli y Cuesta se limitan a poco más que mandar algunos requerimientos y a encogerse de hombros. Si se trata de la oportunidad de proteger un patrimonio industrial único, se aplaude cualquier recalificación”.


Para Gaspar Llamazares lo ocurrido en almacenes industriales “por desgracia, estaba cantado”. Para el portavoz de IU-Convocatoria por Oviedo/Uviéu “hay que cambiar el planeamiento para reconocer unos usos diversos de equipamientos y servicios del barrio”.
A escasos minutos de la calle Uría, de las estaciones de autobús y de tren, y en uno de los barrios más poblados de la capital asturiana, Almacenes Industriales podría resurgir como espacio de ocio, creación, economía y empleo. A día de hoy sin embargo los vecinos y vecinas se conforman con que un nuevo accidente no acabe en una desgracia.



























