Asociaciones de estudiantes y democracia en el sistema educativo

La mejor forma de enseñar valores democráticos es con la práctica: mediante la promoción de las asociaciones de estudiantes.

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Daniel Sierra
Daniel Sierra
Estudiante de doctorado en Uniovi. Secretario de Formación y Batalla cultural de IU Asturias

Sin duda alguna el espacio que más me ha hecho evolucionar y crecer como persona es el mundo de asociacionismo estudiantil. En su momento, como muchos jóvenes de izquierdas, empecé en el Sindicato de Estudiantes, pero no me convencía del todo el espacio y sus dinámicas y a los pocos meses me desvinculé por completo cuando conocí otra forma de asociacionismo. Conocí CANAE, la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes, una entidad apartidista (que no apolítica) que agrupaba de asociaciones y federaciones autonómicas de toda España.

Empecé a participar en CANAE a través de Estudiantes Progresistas, que es la asociación de referencia en Asturias. Sin embargo, esta no cumple como tal el modelo de la Confederación y aunque siempre participé a través de ella cuando ya estaba en segundo de Bachillerato cree con otros compañeros del claustro del instituto AISA, la Asociación de Estudiantes del IES de Salinas. Pero una vez dejé el instituto no tuvo mucho relevo y ahora está inactiva, un problema del que hablaré más adelante.

A nivel de asociacionismo estudiantil lo cierto es que mi trayectoria se centró sobre todo a nivel nacional, porque a los meses de empezar a participar entré en la Junta Directiva (JD) de CANAE y la dedicación que requería era incompatible con intentar impulsar el nivel autonómico, aunque es una de las espinas que se me han quedado clavadas. En la JD fui durante dos años la vocal de Incidencia Política, lo que me llevó a la ardua tarea de ser miembro del Consejo Escolar del Estado, máximo órgano representativo de la comunidad educativa, y de su Comisión Permanente.

Esta es mi historia en el asociacionismo, pero es la de muy pocos porque las asociaciones de estudiantes de centro, más allá del Sindicato de Estudiantes, del que también hablaré más adelante, son grandes desconocidas. La mayoría de gente que estamos en ellas muchas veces es por pura casualidad. Este es un gran problema, los estudiantes no conocemos nuestros derechos en los institutos y uno de esos derechos es poder fundar asociaciones. Y lo peor es que en el registro de asociaciones tampoco lo saben, porque cuando llevé los papeles de la de mi instituto el funcionario me miró de arriba abajo y me dijo: «¿Cómo es esto de que los estudiantes puedan crear una asociación?» y acto seguido me dijo que de eso nada que los papeles los tenía que llevar el secretario de mi centro, cuando esto es totalmente falso; porque que exista una asociación de estudiantes y que esté registrada no puede depender de la voluntad del equipo directivo. Yo siempre tuve la suerte de que mi centro me apoyó, pero no siempre pasa.

Después de mucho lio burocrático y pagar casi 40 euros de tasa se creó una asociación que no tuvo gran recorrido porque cuando acabé el bachillerato no tuvo relevo estable. Este es uno de los grandes problemas de las Asociaciones de centro, la poca gente que las descubre lo hace los últimos años de estancia en el instituto y es difícil conseguir relevos, porque además por un problema entre leyes un menor de 14 años (1º y 2º de la ESO) no puede legalmente formar parte de la misma.

En Asturias hubo algún intento de impulsar una federación de asociaciones de centro y para ello conseguimos que a través del grupo parlamentario de IU nos consiguieran el registro de asociaciones. Hablando de memoria en él había unas 17 (hay Asturias hay algo más de 70 instituos) de las cuales 10 o así eran del Sindicato de Estudiantes, otras 4 eran del PSOE, 2 independientes y luego estaba la nuestra. Intentamos contactar con ellas, pero estaban todas inactivas. A todo esto, la ley que regula las asociaciones de estudiantes es de 1985 y da potestad a las CCAA para hacer su propio reglamento, pero de momento Asturias no lo ha llevado a cabo, y es un reglamento que está bastante anticuado.

Movilización del Sindicato de Estudiantes por Palestina. Foto: David Aguilar Sánchez

Pasando a los órganos de representación el principal en enseñanzas medias son los consejos escolares. Hay varios niveles: el de centro, que es el que casi todos los estudiantes conocemos; el municipal, en el que hay representantes de todos los institutos del concejo; el autonómico y el estatal. En estos dos últimos la representación de estudiantes no se elige en los centros, sino que se elige en base a las federaciones de asociaciones de estudiantes más representativas. En el caso del Asturias sobre el papel son el Sindicato de Estudiantes y la Federación de Asociaciones de Estudiantes Progresistas (no confundir con Estudiantes Progresistas que es una asociación y no una federación), que son las que tienen la representación en el Consejo Escolar del Principado de Asturias, pero raramente acuden a los plenos. Esto ya deja ver uno de los problemas del modelo actual, lleva a que se creen asociaciones en centros, sin la intención de que tengan continuidad real, solo para que cuenten en el cómputo de la representatividad.

Desde CANAE siempre defendimos que los consejos escolares en casi todos sus niveles son muy antidemocráticos. La suma de los representantes de los profesores y la junta directiva siempre suma más que los representantes de padres, madres y estudiantes juntos. Además, más allá de dos casos aislados, en todo el estado el equipo directivo de los consejos no se elige entre sus miembros: en los centros se corresponde con la junta directiva, y en el resto de los niveles los elige la administración. Creo que la única excepción es el caso del Consejo Escolar de Canarias donde el equipo directivo es elegido democráticamente por todos sus miembros y por ejemplo ahora mismo el vicepresidente es Idafe Hernández, estudiante, que fue compañero mío en la Junta Directiva de CANAE.

En la última reforma del reglamento del Consejo Escolar del Estado, en la que estuve involucrado en el grupo de trabajo que la llevó a cabo, propusimos las dos cosas que acabo de comentar: paridad en la representación y que el equipo directivo del consejo fuera elegido democráticamente. Obviamente no conseguimos que ninguna de las dos saliese adelante.

Foto: Iván G. Fernández

Cuando hemos propuesto la cuestión de la paridad ha sido común escuchar que para que la queremos los estudiantes si la mayoría de las veces los puestos quedan vacíos y es cierto, si miramos las páginas de la mayoría de los consejos autonómicos las plazas de los estudiantes están desiertas y en los centros también pasa a menudo. Pero no esto debería hacer que seamos nosotros quienes sintamos culpa. La administración no promociona la participación estudiantil. Los consejos escolares de centro han sido completamente arrebatados de competencias. Y los autonómicos y el estatal son órganos por donde pasan todos los decretos de educación para ser consultados con los representantes los cuales generalmente se nos envían con poco tiempo o directamente por trámite de urgencia por lo que es difícil analizarlos a fondo y la mayoría de las veces no hacen ni caso a las enmiendas aprobadas. Es cierto que en el caso del Estatal conseguimos que se nos hiciera caso con el tema de las revalidas de la LOMCE y en el decreto de becas. CANAE siempre fue de las entidades que más enmiendas presentaba al consejo y ni aun así nos quitábamos el estigma de niños haciendo cosas de adultos.

Muchas veces se oye a los políticos llenarse la boca hablando de la importancia de enseñar los valores democráticos en los centros. La mejor forma de enseñarlos es mediante la práctica. Mediante la promoción de las asociaciones de estudiantes. Mediante la devolución de competencias a los consejos escolares de centro. Mediante la construcción de una educación en la que no solo sea democrático lo que se enseña sino también como funciona.

Me alegró mucho ver en el acuerdo de gobierno de IU-Convocatoria por Asturias y la FSA un punto en el que se comprometen a favorecer el asociacionismo especialmente en el ámbito educativo. Espero ver en estos cuatros años una ley autonómica de asociaciones de estudiantes en la que se eliminen trabas burocráticas y se promocione de verdad un asociacionismo de base que es muy importante, no solo para el conjunto del país, sino también para el desarrollo de las personas. Aun desarrollando una ley autonómica es necesario repensar completamente el modelo de participación del estudiantado (porque no somos alumnos y alumnas, somos estudiantes. No somos un sujeto pasivo del sistema educativo.) a nivel estatal.

En CANAE por ejemplo siempre nos tomábamos muy enserio la tarea de representación. Por ejemplo, hacíamos encuentros encerrándonos un fin de semana en un albergue para analizar el informe sobre el estado del sistema educativo y poder hacerle enmiendas y propuestas de mejora. Le he dedicado muchas horas de mi vida al asociacionismo (En CANAE estuve 5 años exactos) pero puedo decir sin miedo a equivocarme que más del 90% de lo que se sobre el Estado, las instituciones y como funcionan lo aprendí en esas horas dedicadas.  

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