Las guerras adrianas (cap. XIII): Los sondeos y los mapas

La FSA gastó 373.565 euros en el país que más encuestas hace de toda Europa

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

El último Comité Autonómico de la FSA pasó sin pena ni gloria. El informe de gestión se aprobó con desidia funcionarial. Los cuadros políticos están pensando en la división interna de la Ejecutiva, travestida de cierta unidad, pero incapaz de solapar la tensión que se vive dentro desde que Adriana Lastra se incorporó a la dirección. Lo mismo sucede en las entrañas del gobierno. Cada consejero hace la guerra por su cuenta. A su manera, tiene razón el consejero de Ciencia y Empleo, Borja Sánchez: hace falta liderazgo.

La aprobación del informe de gestión no carece de importancia. Se trata de un balance que debe analizar los resultados electorales, los últimos procesos de un año, el 2023, que ha sido intensamente electoral y que ha servido de prólogo a unas generales, pero también, a otro proceso que definirá la correlación real de fuerzas entre la izquierda y la derecha cuando se celebren los próximos comicios europeos. Recuerden que en la política europea, España se juega la vida todos los días. 2023 ha sido también un año en el que se deben apuntalar los objetivos y las estrategias de un gobierno que recibió la sanción de los asturianos con apenas 750 votos de diferencia respecto de la segunda fuerza política más votada, un PP que presentaba a un hombre absolutamente desconocido, carente de carisma, nuestro hombre comunitario, un tipo lo suficientemente gris y pagado de sí mismo como para no invitarlo siquiera a un café y, sin embargo… y sin embargo aquel señor sin atributos acarició por unos instantes la victoria.

Si Foro no se hubiera presentado a las pasadas elecciones de mayo, es muy probable que hoy estuviéramos hablando de otro presidente del gobierno asturiano. Eso nos hace pensar que la derecha asturiana es una fuerza líquida. En Gijón, Carmen Moriyón es el partido. En Asturias es un diputado. Todo lo demás es un Partido Popular en potencia, que busca una alternativa lo suficientemente fuerte para poder gobernar. En esas circunstancias, Adrián Barbón ya contempla no volver a concurrir a unas elecciones. Este año habrá congresos y Adriana Lastra busca su oportunidad.

Adrián Barbón, durante un mitin en Gijon, durante la última campaña electoral autonómica.

La “irrisoria” cantidad de 373.565 euros que la FSA gastó en sondeos, tal y como recoge el informe aprobado por el Comité Regional, muestra su verdadera preocupación por los resultados electorales que recibiría después Adrián Barbón. La noticia abre una profunda incógnita en el seno de la organización después de que Nortes los publicara este lunes. Los gastos electorales envían mensajes, algunos tienen que ver con el sistema nervioso de los partidos. La campaña electoral fue la expresión genuina de nuestro tiempo y pone de manifiesto esa extraña idea, terriblemente nihilista y dulcemente persuasiva que afirma que gestionar no sirve para nada. La “modesta” cantidad que ha invertido la FSA en sondeos nos habla de líderes narcisistas, más preocupados de afirmar su identidad a través de las redes sociales que de gestionar la vida práctica de los ciudadanos. El barbonismo es un ejercicio romántico del yo que duda permanentemente de si mismo e ignora que los mapas son más importantes que los espejos.

Las encuestas son el espejo mágico que recuerda a los dirigentes políticos lo grandes que son. Somos el país que más encuestas publica cada mes en Europa. En el fondo, son un chute de vanidad que desvela las debilidades, los complejos de una gran parte de los dirigentes políticos. Durante el primer semestre del 2023 se publicaron una media de tres encuestas políticas semanales en España. Entre el 1 y el 17 de julio, fecha límite para la publicación de sondeos según la vigente ley electoral, se han publicado en España 105 sondeos, a razón de seis encuestas por día. No sucede nada igual en ninguna otra parte de Europa.

La FSA se acercó peligrosamente a los 400.000 euros en sondeos en 2023. ¿Cuántas encuestas encargó? Los socialistas, como cualquier otro partido en un país democrático y liberal, busca con ansiedad la confianza. La confianza es la espada del rey Arturo, el escudo que los protege de todo, el anillo que los dominará a todos. La confianza es un secreto. Pero fíjense en algunos datos que son también importantes. Mientras la FSA encargaba estudios demoscópicos, Enagas y Reganosa, dos de las empresas energéticas más importantes de nuestro país, firmaban un acuerdo accionarial muy importante en virtud del cual se repartían la propiedad de sus complejos gasísticos. ¿Han oído ustedes hablar de ese acuerdo al Gobierno de Adrián Barbón? No. Eso también es política. Mientras la FSA estudiaba sondeos electorales, trasvases de votos o hasta dónde alcanzaba la confianza del electorado en Adrián Barbón, una multinacional belga como Umicore estudiaba con su gobierno y, particularmente, con su consejero de Industria, su implantación en El Musel. ¿Han escuchado ustedes al Presidente del Gobierno asturiano referirse a este cambio en el paradigma del puerto más importante del noroeste cantábrico durante la campaña electoral? Por supuesto que no. Mientras en Bruselas se discutía la necesidad de ralentizar la agenda verde, la regasificadora no era capaz de exportar un sólo metro cúbico de gas. ¿han escuchado ustedes del gobierno asturiano mencionar alguna medida en Asturias? Tampoco.

Alfredo Canteli y Adrián Barbón en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Oviedo.

Hace unos días, Adrián Barbón celebraba su cumpleaños en las redes sociales, mientras otros hacían política. Formulemos la pregunta para determinar quién dispone de una chincheta en el mapa. ¿Quiénes hacen la política hoy en Asturias? Pues la hace el alcalde Alfredo Canteli desde del Ayuntamiento de Oviedo, presionando al Ministerio de Defensa para que firme el Convenio de La Vega. También la hace Carlos Paniceres desde la Cámara de Comercio de la capital del Principado, ejerciendo la misma presión sobre Margarita Robles. La hace el grupo Alvarzgonzález, deslizando sus intereses particulares en los terrenos de Naval, la hace la familia Cosmen intentando ser determinante en la política del transporte nacional o apostando por una centralidad diferente a la planteada en el Convenio del Plan de Vías firmado por las tres administraciones que integran Gijón al Norte en la política regional. También hace política la familia Masaveu, con claros intereses en la industria de los aerogeneradores en un mapa desregulado, también la hace la Autoridad Portuaria, alterando las estrategias marítimas previstas en El Musel desde que fue inaugurado por Vicente Álvarez Areces. Política es la que hace Carmen Moriyón, indicando al gobierno regional por dónde debe caminar en Gijón, y por supuesto, la hacen, incluso, los hosteleros, como José Luis López Almeida y Ángel Lorenzo, en una región que mira cada día con más interés o, quizá, resignación, hacia el turismo.

2024 será un año electoral y será, para el PSOE, un año de congresos. En la FSA se va conformando una nueva mayoría de orden territorial que intentará apuntalar un nuevo liderazgo si consigue encontrar una alternativa o que, al menos, buscará un contrapeso de orden territorial y sectorial a cualquier nombre que ocupe la Secretaría General. No habrá grandes aventuras, o sí, en cualquier caso, la pregunta que hay que hacer a la FSA es muy sencilla: ¿hace política o se la hacen? Habrá que ir encargando otra encuesta.

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