Álvaro Queipo aprovechó la visita a la Academia de la Llingua Asturiana, la primera de un presidente del PP, para enviar señales de humo. Oficialidá no, pero avanzar en el camino de la Ley de Uso del Asturiano sí. Si el PSOE quiere podrá tener los votos del PP para hacerlo. “Todo lo que gire en torno a la política lingüística debe construirse en base a amplios consensos. No podemos dividir a la sociedad asturiana por algo que la une. Las lenguas son patrimonio de todos”. No es la oficialidá amable y a la asturiana con la que Adrián Barbón se abrió un perfil propio, asturianista y renovador, en la FSA-PSOE, pero se le parece mucho. En declaraciones a los medios el líder de la derecha asturiana rehabilitó a uno de los muchos herejes del PP asturiano, Sergio Marqués, y reiteró su defensa de la ley de uso y promoción aprobada bajo su presidencia, recordando de paso que el poco reconocimiento legal que el asturiano tiene se alcanzó con las derechas en el Gobierno autonómico.
Excursión a la Academia de la Llingua Asturiana y al RIDEA, sonrisas con los secretarios de la UGT y CCOO… Álvaro Queipo está dejando su tarjeta de visita en las instituciones de la sociedad civil asturiana… y la impresión generalizada es que el de Castropol cae bien. Nada que ver con el estirado Diego Canga. Queipo envía señales de humo a la sociedad asturiana. Un PP “moriyonizado” o si lo prefieren “morenobonillizado”, una derecha amable, con sonrisa regionalista, para seducir a una Asturies en la que los conservadores han abierto brecha en los últimos diez meses: pisaron los talones al PSOE en las autonómicas, ganaron las generales del 23J, ya gobiernan las dos principales ciudades asturianas y se han hecho fuertes en el Occidente. Poca broma. La izquierda asturiana debe estar atenta a las señales de humo de Queipo y rearmarse ideológica y organizativamente frente a un PP que por primera vez en bastante tiempo tiene buen cabeza de cartel para unas elecciones autonómicas. Queipo quiere ser tu amigo de derechas.





























