“El convenio no es un folio en blanco que pueda aprovechar una mayoría absoluta del PP”. El edil Alejandro Suárez inició así la rueda de prensa en la que IU-Convocatoria por Oviedo presentó lo que más que “alegaciones” han preferido llamar “aportaciones” a un convenio que valoran muy positivo. Con todo, para Suárez el futuro de La Vega no puede ser obra de un solo partido, y por eso quiere dejar claro que los usos y ordenación de ese espacio tendrán que ser pactados y definidos en un futuro Plan Especial.
Con respecto a los usos, Gaspar Llamazares pidió evitar la especialización: “hay que abandonar los barrios monográficos”. En ese sentido aboga por combinar los equipamientos, las zonas verdes, los espacios culturales, las actividades de nuevas industrias, y las residencias. Con respecto a esto último el portavoz defendió la necesidad de que haya también viviendas en el conjunto, pero sin llegar a las mil que pone el convenio. El portavoz de IU-Convocatoria por Oviedo no descartó tampoco el reciclaje para usos residenciales de parte de los edificios antiguos.
Llamazares también pidió dar tiempo a los trabajos arqueológicos y defendió que el patrimonio no está en peligro con el convenio, pero que una demora en la recuperación del recinto sí puede suponer una degradación de muchos de sus elementos: “pedimos agilidad al Plan Especial para evitar otros 10 años más de deterioro de la fábrica”.
A diferencia de las alegaciones del Colegio de Arquitectos, Salvemos La Vega y el PSOE ovetense, Llamazares no ve con malos ojos un vial dentro de la fábrica que sea una calle con semáforos y pasos de cebra: “no está en discusión el conjunto del patrimonio, la estructura de la fábrica se respeta, pero las viviendas, las industrias y los equipamientos van a necesitar vías de comunicación”.
En cuanto a las tareas inmediatas, IU apuesta por abrir ya la fábrica para actividades temporales e iniciar los planes de renaturalización: “el convenio es una llave para abrir La Vega”



























