Luis Feás, agitador cultural y periférico vocacional

El comisario de arte y periodista especializado en cultura ingresa este miércoles en el Real Instituto de Estudios Asturianos.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Este miércoles Luis Feás se convertirá en nuevo miembro del Real Instituto de Estudios Asturianos. Nacido en Madrid en 1966, el crítico de arte ha hecho el camino inverso al de miles asturianos a lo largo de los tiempos, y sobre todo en los últimos años. Mientras las “leyendas urbanas” migraban hacia la capital del Reino en busca de mejores oportunidades laborales, Feás, licenciado en periodismo por la Universidad Complutense, decidió a finales del pasado siglo “provincianizarse”.

En 1992 llegó a Oviedo para trabajar en la Agencia EFE y tras algún tiempo cubriendo plenos y noticias de cultura, en 1995 inició una nueva etapa profesional como crítico de arte y comisario de exposiciones. Un antológica del pintor César González Pola fue la primera de una larga carrera como comisario de exposiciones para instituciones públicas y privadas.

A pesar de que fue una relación con una ovetense lo que inicialmente le llevó a migrar a Asturias, donde por otro lado tenía orígenes familiares, tras su ruptura matrimonial Feás decidió quedarse en la capital asturiana, donde ya había echado raíces. Reconoce que aunque echaba de menos de Madrid su dinamismo y actividad, le fue seduciendo de Asturias un estilo de vida más tranquilo, ir a los sitios andando o la cercanía al campo, “doy un paseo por Oviedo y cuando me quiero dar cuenta ya estoy fuera de la ciudad”. De Asturias también le gusta el tamaño de sus ciudades y las relaciones tan estrechas que existen entre los principales núcleos urbanos del área central, que sumados entre sí permiten una vida cultural asimilable a la de una ciudad mediana. “Al final conozco Asturias mejor que muchos asturianos” explica Feás, que reconoce que no extraña de Madrid ese anonimato que dan las grandes ciudades. “No me molesta saludar a la gente por la calle ni esa tranquilidad del vivir provinciano” bromea.

Autodidacta en el campo artístico, en Oviedo también amplió sus conocimientos estéticos y filosóficos, doctorándose en 2015 en su Universidad con una tesis dirigida por Lluís Xabel Álvarez: “Teoría crítica de las postvanguardias artísticas. Por una belleza convulsiva”.

En una exposición en Xixón

Muy activo en el activismo cultural durante los años de la crisis, en 2011 fue uno de los promotores del colectivo Oviedo SOS Cultura, que entre otras cosas reivindicó la protección de la Fábrica de Gas del Oviedo Antiguo, barrio del que es vecino desde hace décadas. También trabajó en la redacción de Atlántica XXII, desde cuyas páginas denunció el expolio de la Fundación Cajastur y los atentados contra el patrimonio cultural asturiano. En los últimos tiempos asesoró al Ayuntamiento de Mieres en la puesta en marcha del Pozu Santa Bárbara, comisariando las tres primeras muestras del antiguo pozo minero. Todo ello al tiempo que investiga, imparte cursos, publica artículos, aconseja a coleccionistas y monta exposiciones en toda España.

Hombre tranquilo, poco dado a apuntarse a la última moda, el nuevo miembro del RIDEA ha trabajado tanto con artistas consagrados como Herminio como con jóvenes emergentes. Siempre destaca que Asturias tiene artistas de gran nivel y mucha perseverancia, pero que la comunidad necesita terminar de creerse la calidad de los suyos y darles el apoyo que se merecen para que el arte asturiano pueda exportarse más, tanto a través de más programas de becas, como de residencias y acción cultural exterior: “Que Oviedo siga sin tener una sala de exposiciones, por ejemplo, es incomprensible”.

Su conferencia de ingreso en el RIDEA este miércoles versará sobre la existencia o no del arte asturiano.

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