Aniversario de la Comunidad de Paz de San José Apartadó

Se cumplen 27 años del nacimiento de este oasis en mitad de la guerra colombiana.

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Javier Arjona
Javier Arjona
Minero jubilado y militante internacionalista.

En el aniversario 27 de la Comunidad de Paz de San José Apartadó, celebrado este sábado en medio del luto y siembra de dos de sus integrantes asesinados el 19 de marzo, el padre Javier Giraldo habló de Noam Chomsky (Filadelfia 1928).

El investigador del CINEP y acompañante de la Comunidad de Paz, y el lingüista norteamericano, tienen una relación larga: uno de los libros de Giraldo era prologado por Chomsky: “Colombia: esta democracia genocida”, 1996.

Javier Giraldo recordaba cómo habían invitado a Chomsky al Macizo colombiano (Cauca), para entregarle simbólicamente una trozo de selva húmeda, con ceremonias de las comunidades indígenas, y acompañando al escritor en su desazón por la pérdida de su esposa.

Ahora, en el aniversario en San José Apartadó, habrían emulado en modo similar aquella acción que tanto emocionó al yanqui bueno, entregando simbólicamente parcelas, bosques, y espacios (predios a proteger de 4 hectáreas) de la Comunidad de Paz a personalidades que han estado pendientes y acompañándoles durante los 27 años de dificultosa existencia.

Entre los 12 predios de preservación a la naturaleza estarían los entregados a Pérez Esquivel, Carla Marioni de Colombia Vive, Cecilia Zárate, el movimiento estudiantil Primera Línea, Madres de Falsos positivos, Pedro Casaldáliga, Lola Cendales, Aldea de Paz, o el propio Chomsky.

Noam Chomsky aterrizó en Cali algún día de junio de 2010. Lo acompañaban unos pocos amigos, entre ellos el sacerdote jesuita Javier Giraldo Moreno y el defensor del pueblo de la ciudad. No traía seguridad privada. No se enteraron de su llegada la prensa ni la academia. Llegó en un silencio inquebrantable a ser testigo de uno de los actos más emotivos de su vida.

Viajaron en carro hasta Popayán. Desde allí recorrieron unos 100 kilómetros por la carretera Panamericana y tomaron un desvío que los llevó al municipio de La Vega. Una hora y media de camino por la misma trocha en la que en 1991 un grupo de militares asesinaron extrajudicialmente a 17 campesinos, que hoy son 17 cruces blancas filadas en la vereda Los Uvos.

Luego de 18 kilómetros de recorrido hicieron una parada en El Palmar, corregimiento de La Vega, para desayunar carne con papas y tinto con queso y todo se lo comió Chomsky, sin siquiera preguntar, cuenta con gracia Óscar Salazar, coordinador general del Proceso Campesino y Popular de La Vega.

Continuaron hasta el corregimiento de Santa Rita. Se celebró un acto de bienvenida al maestro. Se le entregó una placa que decía “Bosque La Carolina en homenaje a Carol Chomsky”, y luego se montaron todos en caballos para ir hasta el pedacito de Colombia que más le importa al lingüista.

Fue casi una hora de recorrido por un camino de herradura que serpenteaba la montaña. Subieron unos 2.800 metros y se internaron en un bosque. Se hizo un ritual a la naturaleza. Sonaron las flautas. Noam Chomsky seguía en su silencio inquebrantable. Les pidió a sus acompañantes que lo dejaran a solas un momento. A solas con el recuerdo de Carol. Cuando los campesinos lo abandonaron estaba llorando.

“Participar en la inauguración del Bosque Carol Chomsky fue una de las experiencias más emocionantes de mi vida. Esto forma parte de un proyecto bien diseñado por los líderes de Santa Rita y cuidadosamente explicado en una reunión pública, para el desarrollo y la protección de los recursos hídricos y la riqueza del medio ambiente en general, los que seguramente serán gravemente perjudicados o destruidos por las operaciones mineras. No necesito ahondar en la importancia de preservar estos valiosos recursos, no sólo para las comunidades locales, sino también fuera de sus fronteras.” (Carta de Chomsky al presidente Santos).

Sí Chomsky volvía a hablar del Cauca, cuando un periodista cercano le preguntó a quién admiraba más en el mundo y él respondió describiendo sus visitas al Macizo Colombiano, y nombrando a los campesinos que luchaban por proteger sus selvas húmedas de la explotación, ahora, quienes han recibido reconocimiento y renovada misión de apoyo a la Comunidad de Paz, tendrán tarea, siempre compleja y siempre permanente, para que la Paz sea factible de ser construida en los territorios colombianos.

Aunque los crímenes de Nallely y Edison (esposa y hermano respectivamente del coordinador humanitario de la Comunidad de Paz) se adjudican a los paramilitares que controlan la región y parece estar relacionado con una carretera que pasaría por los terrenos de la Comunidad sin su permiso, lo cierto es que el día anterior habían estado el Presidente y la Vicepresidenta en Apartadó (a 20 minutos de la Comunidad). Nada menos. Y por las mismas fechas estos paramilitares AGC-Clan del Golfo habrían aceptado la invitación del gobierno para iniciar conversaciones de paz.

El Papa católico este domingo en Roma se refería a los hechos : “Expreso mi cercanía a la Comunidad de San José de Apartadó en Colombia, donde hace unos días fueron asesinados una joven mujer y un niño”. Ante miles de feligreses que celebran el inicio de la Semana Santa, el Papa reconoció el esfuerzo de paz que de esta comunidad del Urabá antioqueño, premiada en 2018 como un ejemplo de economía solidaria, de paz y derechos humanos. 

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