“En un escenario de incertidumbre geopolítica es irrenunciable fabricar acero en la planta integral de Gijón”

Entrevista al Secretario de la Agrupación Socialista de Gijón: "Nadie le ha pedido a la FSA que haga oposición en Gijón, pero el partido que gobierna tiene que tener una estrategia coordinada tanto de gobierno como de partido".

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Han pasado tan sólo diez meses desde que se constituyó el gobierno municipal de Gijón y han sucedido muchas cosas que no sólo se circunscriben a una ciudad con cerca de 300.000 habitantes sino que trascienden más allá de su perímetro que comprometen el futuro de Asturias y en gran medida el horizonte del norte del país. La incertidumbre sobre la instalación de la planta DRI en Arcelor, el fiasco del vial de Jove, la instalación de Ionway en el puerto de El Musel, incluso un Mundial. Todo eso se ha dirimido o se está dirimiendo en estos momentos y el Secretario de la Agrupación Socialista de Gijón, Monchu García, ofrece su visión a NORTES, una mirada que compromete a un gobierno políticamente precario encabezado por Foro y PP (y sostenido por un tránsfuga), las decisiones que se adoptan en la Autoridad Portuaria, las que se toman en el Gobierno del Principado o en algunos ministerios. En el fondo, han sido 10 meses inciertos en los que se decide, prácticamente, una forma de gobernar y un futuro sobre el que conviene aclarar qué posición política mantiene el PSOE de Gijón, el partido que ganó las últimas elecciones municipales y hoy, en consonancia con los tiempos, lidera la oposición.

Hagamos una primera radiografía, a vista de pájaro, de lo que han significado estos diez meses de gobierno en el Ayuntamiento de Gijón.

Después de 10 meses, la sensación que tengo se resume en una pregunta: ¿para qué? ¿Cuál era la razón de este gobierno? No cuestiono su legitimidad electoral, pero sí puedo cuestionar eso que en boca de la derecha se llama “el fraude”, sí puedo cuestionar que la hoy Alcaldesa hubiera dicho en campaña que no quería pactar con Vox y después se hubiera quedado con un tránsfuga que tiene las mismas ideas que tenía el día que entró en el Ayuntamiento. Asumo su legitimidad democrática, pero esa legitimidad no responde a la pregunta: dónde está la ciudad, dónde está la ruptura con lo anterior, dónde el proyecto político. Nada de lo que había planteado Carmen Moriyón en su programa se está desarrollando, más allá de algunas medidas cosméticas con mucha carga ideológica como el soterramiento de El Muro o el regreso de los toros. Me pregunto dónde está su proyecto estrella. En estos diez meses, ha virado a nuestro planteamiento de ciudad, al menos, en lo urbanístico. Ahora mira al oeste, pero Moriyón no acaba de entender el proyecto de recuperación de la zona oeste. Gijón es una ciudad que se siente desesperanzada. Parece que esta ciudad ha renunciado a vivir sus mejores años, como si las mejores épocas residieran en el pasado cuando yo creo que están en el futuro. Su proyecto no ofrece nada positivo, nada grande, nada ilusionante, no tiene salida o resultados visible para la ciudad.

¿Este desencanto, declive, decadencia, es consecuencia de los cuadros políticos?

Yo creo que hay un poco de todo. Probablemente la generación de los políticos que estemos hoy no tengamos el nivel de los líderes que hubo en otros momentos, pero creo que también tiene que ver con una visión escasa y corta de la ciudad. Nosotros teníamos un proyecto y lo defenderé siempre, que se trabajó con la gente, que no es lo que habitualmente hacen los partidos políticos, y yo creo que ese proyecto sigue vigente. Es cierto que todo lo que propone la Alcaldesa parece que parte de nuestro programa. Suelo decir que si quiere, le doy unas lecciones y le explico qué es lo que pone ahí. Nosotros teníamos un proyecto para darle un impulso a la ciudad, pensando en el futuro inmediato y más allá, en el corto, medio y largo plazo, no jugando con el titular y la política de regate corto. Por desgracia, hoy estamos en una política de regate corto y creo que si de verdad queremos salir adelante, si queremos que la ciudad vuelva a jugar en primera división y deje de recorrer los campos de regional preferente, porque la ciudad tiene capacidad para estar donde estuvo y más allá. Si queremos hacer eso, tendremos que esperar porque no lo vamos a hacer de la mano de este equipo de gobierno o, lo que es lo mismo, de la mano de dos partidos de derechas y un ultraderechista vestido de tránsfuga. De los dos partidos, uno debería tener una vocación grande y trascendente que hoy está supeditada a los intereses de un grupo de interés que ni siquiera es un partido y que podría celebrar un congreso en una sidrería. Foro no es algo representativo de la ciudad, aunque electoralmente se haya impuesto al PP que, se supone, debería tener una visión diferente, aunque fuera contraria a la nuestra. No podemos progresar si quien dirige la ciudad tiene una visión tan corta y tan escasa.

¿Cree que hay un gobierno en la ciudad?, ¿dos gobiernos?, ¿ningún gobierno porque la ciudad la gobiernan otros?

En la vida pública, en una sociedad compleja y democrática, hay muchos más poderes, no sólo el político. El poder económico, el mediático, incluso el religioso. Yo creo que quien tiene que ejercer el liderazgo en una ciudad como esta, que no es una capital pero que tiene en sus manos el motor económico de toda una región, tiene que ejercerse políticamente desde el gobierno municipal y ahí no sé si hay dos gobiernos. Sí creo que hay un desgobierno, creo que no hay un liderazgo real, tan sólo una pose, una caricatura o personaje creado por las circunstancias y los medios, probablemente hace ocho años, cuando se instauraba el paso del primero hacia el segundo mandato, sobre una persona que había perdido peso electoral en esas elecciones pero que pudo gobernar, gracias a la división de la izquierda. Sea como fuere, no hay un proyecto detrás. Si los partidos que lo deberían tener no lo tienen, cualquier circunstancia desde el punto de vista económico, empresarial, urbano o de algún sentimiento espontáneo que surja en la sociedad local, se tiene que gestionar siempre a salto de mata porque no hay un proyecto ni una hoja de ruta. La hoja de ruta en la derecha de Gijón, en Foro y Carmen Moriyón, siempre estaba marcada por un único objetivo: que no gobernara el PSOE. Pero en su gestión nunca ha habido una enmienda a la totalidad del proyecto del PSOE, un proyecto que ya venía agotado y que nosotros queríamos renovar no sólo para cuatro años. Desde luego esta dirección política no piensa en una gestión de tan sólo cuatro años, piensa en un proyecto de ciudad para 25 o 30. Ellos piensan en los próximos titulares de prensa a 15 días vista. Mal.

Monchu García, Secretario de la Agrupación Socialista de Gijón. Foto de David Aguilar Sánchez.

A vece se tiene la impresión de que la Alcaldesa es vicaria de los intereses de otros. Pienso en Laureano Lourido, presidente de la Autoridad Portuaria, pienso en tres elementos fundamentales para la economía y el desarrollo de esta ciudad: Umicore en El Musel, su acceso a través del vial de Jove y la Zalia, pero también en cómo se están configurando los terrenos de Naval o su papel en Arcelor. Tengo la impresión de que la política de las infraestructuras y del futuro económico e industrial de esta ciudad se la están decidiendo otros.

Si cuando tu formas parte del Consejo de Administración de El Musel y no tienes o no planteas un modelo alternativo a otro que convierte el puerto en un almacén de carbón o en un puerto sucio que recoge aquello que en otros puertos no quieren, si en la ZALIA no eres proactivo para su desarrollo, estás perdiendo una gran oportunidad. Estoy cansado de que se observe El Musel o la ZALIA como problemas cuando son oportunidades. El Musel es una oportunidad de desarrollo. Qué se hace con él es una cuestión tan importante que la ciudad no puede mantenerse al margen de sus decisiones o, simplemente, conformarse con un trozo de terreno en la costa. Por otra parte, es peligroso ceder el poder político a técnicos que no se han presentado a las elecciones. Creo que hay personas con responsabilidades, como el director de Proyectos de Ciudad o el responsable de comunicación del Ayuntamiento, que tienen demasiado peso político en la ciudad como para no haber pasado por las urnas y tomar el control de las decisiones de Foro. La Alcaldesa no está en la gestión, está en ser portavoz de una estrategia de comunicación.

Analicemos que supone Ionway en el puerto. Hasta qué punto una factoría como esa compromete o hipoteca el futuro de El Musel.

Si me pregunta donde se tiene que instalar Ionway, yo diría que en la ZALIA. Si técnicamente es posible instalarla en El Musel, y creo que es posible, desconozco el nivel de tráficos que genera para su desarrollo productivo. Si llega al puerto una factoría de esa magnitud, entiendo que es porque en la ZALIA no había ninguna posibilidad. Lo quiero pensar así. Pero ciertamente, me pregunto cuánto de ese terreno se va a utilizar. Porque si es todo ese terreno [más de 400.000 metros cuadrados], Ionway limitará muchísimo las posibilidades de crecimiento de ese puerto. Está bien que El Musel sea un puerto industrial, pero si el carbón va a dejar a venir, como consecuencia de la descarbonización de la industria, uno piensa que deberíamos tener una planificación al respecto para sustituir esos tráficos. Aquí es a donde yo quería llegar: no sé todavía cuál es el proyecto de El Musel. La Autoridad Portuaria no lo está contando ni se está abriendo a la ciudad en ese sentido. Si su proyecto es que pueda venir cualquiera que legalmente esté habilitado a instalarse, efectivamente no hay razón alguna para cuestionarlo. Pero a mi me interesaría saber cuál es el proyecto del puerto, a qué está trabajando a futuro o, acaso ¿lo importante es sólo agotar el suelo? Porque si es eso, entonces, no hace falta que pensemos en tráficos. Pero si lo relevante es no agotar el suelo e incrementar los tráficos, que sería lo deseable, que nos los cuenten a todas y todos los ciudadanos, que lo digan, que se lo cuenten a todos los ciudadanos. La ciudad sirve al puerto de la misma manera que el puerto sirve a la ciudad, aunque parece que, en este último extremo, sólo sirve un poquito. Si sólo es una cuestión legal, si cualquiera puede venir, plantear un proyecto y si técnicamente y legalmente cumple con todos los requisitos, por qué vamos a decir que no. Dicho de otra manera, si no hay una estrategia o no se cuenta que hay una estrategia, parece que el plan de la Autoridad Portuaria se reduce solo a ocupar terrenos del puerto, pero no con tráficos sino con instalaciones. Yo tengo mis dudas y objeciones.

No parece que Laureano Lourido haya conseguido aumentar y diversificar los tráficos en los últimos diez años.

Yo creo que si a Laureano Lourido, desde el punto de vista de lo poco que hemos podido saber desde la oposición, le habían pedido que hiciera caja, hay que reconocer que está haciendo caja. En cambio, no entiendo que un ente de servicio público y de interés del Estado tenga como su único objetivo hacer caja. Porque tiene que servir al Estado y al territorio en el que está ubicado. Con el planteamiento que yo conozco, que es el que estamos viendo, el de ocupar espacios y poco más, desde luego, no está cumpliendo con las expectativas. Al menos, en lo que yo sé, las expectativas de quien pensó en el puerto y los dirigentes que lideraron su ampliación que, evidentemente, no estaban en esta línea. Este no es el puerto en el que pensaba Tini Areces y desde luego creo que lo hubiese dicho.

¿Cree que Laureano Lourido está siendo más generoso con la Administración de Carmen Moriyón que con la anterior a la vista de las cesiones y la venta de los terrenos de Naval Gijón?

Creo que no y, desde luego, no entro a valorar afinidades personales. El puerto tiene una parcela en venta y me refiero a los terrenos del Naval que siempre se cedieron para hacer el desarrollo de la Semana Negra. Nunca entendí porque no se podía dejar abierto el recinto permanentemente y sigo sin entenderlo; pero más allá de esta cuestión, la Autoridad Portuaria tiene una parcela en venta. Si su objetivo es hacer caja, venderlo porque alguien se lo compra y se lo paga, pues lo hace. Aún así, sigo diciendo lo mismo: no me voy a oponer ni montar un escándalo, pero me parece absolutamente innecesario.

¿Por qué es innecesario?

Nadie entendería que fuéramos a pagar por la playa de Poniente o por el Paseo del puerto deportivo. ¿Es fácil de entender? Claro que no. No entiendo por qué tenemos que pagar por un terreno que ya es público. Si el plan de la Autoridad Portuaria es vender activos que tiene pasivos para hacer caja, si aparece alguien y los paga, lo hará, la actuación de Laureano Lourido no deja de ser la de un dependiente.

Esta estrategia de adquisición de los terrenos del puerto primero y después a Pymar ¿resulta una buena operación del Ayuntamiento?

Pienso que la estrategia del Ayuntamiento no es correcta. La estrategia es tener un plan y nosotros lo teníamos. Aquí se habla sólo de esos terrenos pero la zona está completamente degradada. La actuación del gobierno de Foro y PP está acotada al espacio que hay entre el Acuario y el Tallerón. ¿Y hacia arriba? ¿Acaso no es eso también parte del barrio de El Natahoyo? ¿Acaso ese espacio no merece una intervención? ¿O es que los vecinos de esa zona tienen que continuar conviviendo con las calles degradadas? Desde luego que no. Pienso que lo primero que había que tener era un plan, con una visión real, que incorporase la economía azul. Una industria limpia. Digámoslo teniendo en cuenta que los terrenos tienen dos propietarios uno público y otro privado. Creo que se puede implicar a ambos en el desarrollo de ese espacio definido en el Plan general y voy a ser más preciso: no solo en el que se aprobó durante el segundo mandato de Carmen Moriyón. En los anteriores planes generales de ordenación urbana ya estaba incluido el tipo de actividad que se podría desarrollar en esos terrenos. Si de verdad queremos esto en serio, y no poner una simple barandilla al borde del mar, a lo mejor tenemos que reunirnos a debatir todos en serio y la Autoridad Portuaria la primera. No va a ser todo hacer caja.

Monchu García, Secretario de la Agrupación Socialista de Gijón. Foto de David Aguilar Sánchez.

Hablemos del vial de Jove. ¿Cómo definiría a Oscar Puente?

Un ministro explosivo. No creo que Oscar Puente tenga ninguna responsabilidad con lo que sucede en las infraestructuras de esta región. Es difícil encontrar mucha credibilidad en el Ministerio de Fomento, de Obras Públicas o de Transportes, en las últimas décadas. Su figura política está adaptada para un debate duro, de batalla, y políticamente es un tío que está en todas las peleas, capaz de responder con dureza en un escenario de barro que no es responsabilidad del PSOE.

El PSOE ha leído bien esa legislatura, modulando su mensaje en un escenario muy agreste, difícil. ¿Ha modulado los decibelios en redes sociales?

No me gusta ese terreno de juego pero cuando estás en él, tienes que poder competir. No lo has decidido tú. Uno no elige las cartas con las que juega una mano, son las que te han tocado y tienes que pelear con ellas. En esa mano, tu tienes un ministro, una carta que es capaz de responder en tiempo real. Además, hay una cosa que es importante: más allá del tono, Oscar Puente tiene una virtud y es que da una respuesta política e ideológica a las cosas y es cierto que, en muchas ocasiones, ese ha sido uno de los déficits que ha tenido el gobierno de Pedro Sánchez hasta ahora. El país, desde el punto de vista económico, desde el empleo y el crecimiento, hasta la redistribución de la riqueza, aún lejos de haber alcanzado objetivos deseables, está mejor que en la situación de partida. Lo que no ha tenido el gobierno socialista hasta ahora ha sido la capacidad de dar una explicación ideológica y política a los problemas de la vida cotidiana de las personas. Y eso, Oscar Puente lo consigue: cuando le quieren llevar a la caricatura, es capaz de devolver otra.

En la entrevista que concedió a Aimar Bretos en Hora 25 de la Cadena Ser, Oscar Puente afirmaba que rompería con la tradición del ministerio: “patada y a seguir”. Si en una obra no dan los números, declaró que hablará con realismo y contará la verdad. No se refirió al vial de Jove en ese momento, pero entre los 290 millones de euros del proyecto licitado antes de las elecciones y los 70 que se proponen después, más allá de que haya o no riesgos, parece que lo que no dan son los números porque la diferencia es enorme.

Con matices, porque si dicen que toda esa inversión va a venir aquí, es que el dinero previsto se invertirá en Gijón. Pero a mí tampoco me vale eso. ¿A costa de qué llegan esas inversiones? Me da igual quién haya tomado esta decisión, me da igual si es técnica. Yo no tengo los conocimientos técnicos, pero sí puedo elaborar políticamente una respuesta. Y no es admisible. Todos los recursos comprometidos para otras obras son independientes de esta. No se puede utilizar el dinero previsto en una obra para otras que deberían tener su propia dotación. Si aquí la alternativa que se ve cuesta ese dinero o cuesta más o lo que sea, que no tenga que ser a costa de otros proyectos. Una zona de la ciudad no puede estar supeditada a compromisos que ya eran previos en otros lugares de la misma. No sé cual es la responsabilidad política del ministro en esto. Formalmente la máxima, pero sí sé una cosa: si hubieran preguntado, no se le hubiese ocurrido a nadie plantear esa alternativa sobre la superficie de Jove; quizá a la Alcaldesa que reconoció en 2011 que no había pisado hasta entonces La Calzada.

¿Cómo definiría la reacción de Moriyón y el consejero, Alejandro Calvo, que la acompañaba?

Lo que pasó en la reunión yo no lo puedo conocer, pero tenemos que valorar la reacción que se hizo ante los medios. Percibí a una Alcaldesa echando cuentas y pensando dónde tiene a sus votantes más fieles. Ella pensó en ese momento todo lo que se desbloqueaba a partir de ahí, pensó en la oferta general, echó cuentas y después tuvo prudencia, pero parecía que lo aceptaba.

Parecía que lo aceptaban los dos.

Creo que el Principado tenía una visión más general del conjunto de las piezas que tiene en el tablero de Asturias y que le podía venir bien si al Ayuntamiento le servía. Si el consejero hubiera tenido el conocimiento histórico de la zona, podría haber dicho algo distinto. Pero lo cierto es que si a la primera representante de los ciudadanos parece que le va bien, la postura del Principado puede ser más prudente. En cualquier caso, paro cualquiera de los dos, si hubieran conocido la historia de la ciudad, habría dicho desde el principio que no, que esa alternativa era inasumible.

¿No cree que el consejero debería tener un conocimiento al detalle teniendo en cuenta el impacto económico, ambiental e industrial que presupone el vial de Jove.

Yo no sé los conocimientos del Consejero

Pues son compañeros del mismo partido.

Si, pero el consejero no tiene por qué conocer todo el proceso de lucha vecinal de la ciudad. También voy a añadir que, incluso ignorando este punto, lo más prudente, solo con conocer el terreno, habría sido pensar que sacar los camiones de Cuatro Caminos para llevarlos a un kilómetro más arriba, hasta el Alto del Cerillero, y después volver a sacarlos 400 metros más abajo, en la rotonda de Jove. Para mi es evidente que es un sinsentido, pero no me voy a poner en la piel del consejero en la reunión, porque allí estaba la Alcaldesa de Gijón. Y si la señora que aprobó un Plan General en 2018 no sabe que ahí está prevista que haya vivienda, en Jove ,no dice nada, qué va a decir él. Lo grave es que nadie pensase que la zona con ese vial se degrada aún más. Porque con esta alternativa se crearía una cicatriz mas. Jove ya tiene otra que es la barrera de la vía de Adif que va hacia el puerto de El Musel. El terreno por donde se extendería el vial es una zona edificable por donde transcurre el crecimiento natural de la ciudad. Carmen Moriyón debería de saberlo y el consejero, quizá también. Dicho esto, la Alcaldesa cambia de postura a su conveniencia en cuanto detecta la temperatura social, demostrando ser más oportunista que conocedora de la realidad.

Monchu García, Secretario de la Agrupación Socialista de Gijón. Foto de David Aguilar Sánchez.

Y a este paso la acabará liderándola. La reacción de Manuel Cañete, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos, tampoco fue especialmente explosiva tras las rueda de prensa inmediatamente posterior. Me generó ciertas dudas en el transcurso de las primeras horas que se fueron corrigiendo hasta llegar a la postura que hoy conocemos. Creo que fueron más beligerantes los presidentes de las asociaciones vecinales que conectaron con Cañete y, a su vez, con la Alcaldesa.

Esa lectura la hacemos todos y tiene su lógica. Los vecinos realmente afectados son los de la zona oeste y quien tiene colmada su paciencia es la zona oeste que ha recibido de manera constante muy pocos resultados de sus reivindicaciones. Otra cosa es pensar que el presidente que representa a todas las asociaciones de vecinos urbanas también representa lo que piensan todas las asociaciones de vecinos y esa conclusión no es del todo así. Quienes conocen los barrios del oeste al detalle son sus asociaciones y es normal que reaccionasen y tuviesen una posición más beligerante porque les afecta directamente. Los primeros planteamientos poco menos que iban en la dirección de arreglar otros problemas de la ciudad a costa del sacrificio de la zona oeste y eso no tiene un pase. Es lógico que la figura de la asociación de vecinos de La Calzada sea importante como catalizador del conjunto de las asociaciones de la zona. En ese entorno hay varias asociaciones y alguna plataforma. La entidad de mayor tamaño y la que puede vertebrar al conjunto y lo está haciendo bien es la Alfonso Camín La Calzada.

Qué ha sucedido para que después de tantos tours ministeriales, a Adrián Barbón todo esto se le volatilice.

La explicación que ha dado el ministerio en este asunto es técnica: se ha pedido información y tendrá que verla quien la pueda interpretar. Si al final es una cuestión económica, es una decisión política y yo, antes que como una derrota, quiero verla como una oportunidad. Yo creo que Asturias, en realidad, recibe bastante más de lo que parece en la inversión ministerial y estatal. Recibe mucho en función de su población y por la orografía en la que se sitúa. Sus circunstancias especiales derivan de su condición industrial, de sus carencias. Recibimos siempre mucho y parece poco porque se eterniza en el tiempo. Estamos celebrando la variante pero desde la primera vez que escuchamos hablar de ella, han pasado décadas. Es normal que cunda la desesperación. Los tours ministeriales son necesarios. Políticamente, en términos parlamentarios, somos muy pocos diputados en Madrid. Desde la izquierda, tenemos un valor mucho más simbólico que pragmático en el Congreso. Reivindico ese valor simbólico, pero desde el punto de vista institucional, hay que pelear, independientemente de los parlamentarios que tengas. Peleas con lo que tienes y su fuerza, para mi, siempre es poca. Todo lo que se da Gijón me parece poco y estoy permanentemente insatisfecho. Somos la ciudad más importante que tenemos la capacidad para liderar el crecimiento económico y social de esta región.

Siendo completamente cierto, nunca le he escuchado decir “Gijón primero” y creo que no se lo voy a escuchar nunca.

No, nunca voy a poner a Gijón primero porque me parece un poco reduccionista. Siempre digo lo mismo: si a Gijón le va bien, a Asturias le va bien; y si Asturias o a Oviedo les va bien es porque a Gijón le va bien. Si queremos que Asturias rinda a tope, a Gijón tiene que irle bien, pero no es porque tenga que ser lo primero. Gijón no es nada sin el conjunto de Asturias pero Asturias no puede plantearse un futuro sin Gijón. Y eso incluye a todo el conjunto. Si de verdad queremos tener potencia, la locomotora necesita gasolina.

O hidrógeno verde. De cara a los dos siguientes temas, la ZALIA y Arcelor, me gustaría saber si cree que el compromiso del Principado y del Ayuntamiento con la ZALIA ha sido suficiente hasta hoy.

No. A mi me parece que incluso la concejala de regatas o promoción económica

Vicealcaldesa.

Eso. La Vicealcaldesa, primera de la historia, ha dicho que transformará la deuda en participación. Hay que darle un mérito al gobierno municipal anterior y al gobierno autonómico anterior. Parece que nos hemos quitado de encima la sensación de que la ZALIA era un problema. Obviamente, tiene problemas estructurales porque no podemos ni enchufar un móvil. Pero no se ha visto hasta ahora a la ZALIA como la oportunidad que es y parece que eso está cambiando.

¿Por qué no se vio?

No se vio porque hubo una crisis descomunal, prioridades distintas… No sé cuál de esas o la suma de todas dieron la sensación de que era un muerto que no sabíamos como sacarlo de la habitación. La ZALIA es la oportunidad real de crecimiento de la región vinculada al puerto para que esta región sea algo más de lo que somos hoy y para seguir manteniendo la esencia de lo que hemos sido, combinada con otros sectores económicos.

¿Cuál será el compromiso de SEPIDES y Pachi Blanco?

Hasta donde yo sé y algo sé, la subestación se hará a través de Red Eléctrica. No será SEPIDES quien entre para desarrollarse. Estará en el proyecto aunque no sé en qué forma. Se van a sustanciar los créditos como participaciones y permitirán avanzar a la siguiente fase para que se pueda comercializar el terreno. Las piezas, aunque estos días parecía que desencajaban, hasta donde yo sé, están más encajadas de lo que parecen.

Nunca escucharemos de su boca afirmar “Gijón first” pero sí que Gijón es un polo siderúrgico en Europa. Usted fue el primero en invocar la posibilidad de que si no había solución desde Arcelor para la instalación de una planta DRI, el Estado debía participar, buscar otros inversores e, incluso, también situó un último escenario: su posible nacionalización. Sus declaraciones arrastraron a CCOO, a UGT, a otros partidos, pero no al Presidente del Principado. Como apunte final, un mes y medio más tarde de su rueda de prensa, el gobierno italiano de Giorgia Meloni ha entrado e intervenido la factoría de ArcelorMittal en Tarento.

Lo primero que quiero decir que yo nunca me sentí desautorizado por el Presidente. Entiendo que el Presidente hace lo que tiene que hacer con el conocimiento que tiene, que es diferente al mío. Su papel también es diferente. Debe pensar en todos los escenarios posibles y el Ministro también y comunicarlos como consideren. Pero yo soy un agente político local y, aunque represento a la agrupación de los socialistas de Gijón, tengo una visión que trasciende más allá de Gijón. Cuando pienso en la industria siderúrgica integral no estoy solo pensando en mi ciudad sino en el conjunto del país y en el conjunto de Europa. En un escenario de incertidumbre geopolítica me parece irrenunciable fabricar acero de manera integral en la planta de Gijón que es de las más eficientes de Arcelor. No puedo renunciar a eso, no sólo por una visión geoestratégica. Políticamente me parece básico mantener la esencia de esta ciudad. No puedo renunciar al empleo y al futuro de la acería. No tengo que convencer a nadie de mis planteamientos porque son un escenario posible, no un escenario soñado ni deseado, pero en el lenguaje político, cuando decimos que no vamos a renunciar a la producción integral del acero, y eso también lo dice el Presidente, cada uno puede interpretarlo como quiera. Yo añado un paso más en el lenguaje político. Si queremos que eso sea cierto, todas las posibilidades deben estar encima de la mesa. Nunca pedí la nacionalización pero no descarto nada si el objetivo, y ese lo tenemos claro, es que se siga produciendo aquí de la manera en que se hace, o sea, de modo integral, no convertidos en una factoría transformadora de acabados Para que eso sea cierto, no descarto ninguna posibilidad. Hay palabras que suenan mal, si no le gusta a alguna gente alguna palabra, habrá que buscar otras más amables pero con el mismo significado.

¿Por ejemplo?

Una ley de industria que permita proteger la siderurgia y evite la deslocalización. Habrá que hablar de participación pública en sectores estratégicos, lo que sea, dentro del marco de la Constitución y la legislación europea que permita cumplir nuestras palabras y esas son sencillas: no vamos a renunciar al acero. Yo dije que, en lo que esté en mi mano, desde el discurso y la acción política, haremos todo lo posible para que la industria del acero siga en Gijón. Esta agrupación estará en todo lo que tenga que estar para que así sea.

Víctor Guillot, adjunto a la dirección del diario NORTES, junto a Monchu García, Secretario de la Agrupación Socialista de Gijón. Foto de David Aguilar Sánchez.

Usted es parlamentario autonómico. ¿Se plantea la posibilidad de llegar a través de su grupo a algún tipo de iniciativa parlamentaria que fortalezca y respalde su posición?

No necesito el espacio de la institución parlamentaria para eso. La principal labor del grupo es sostener al gobierno y facilitar su labor. Lo hacemos. Yo no necesito hacerlo como Secretario General porque tengo margen desde el punto de vista político y orgánico. Además, quien lleva estos temas no soy yo en el Parlamento. Tengo margen como actor político para defenderlo desde otros ámbitos.

Las declaraciones de su rueda de prensa tuvieron el respaldo de algunos agentes que hoy ocupan un papel relevante desde el ministerio de Industria. Aquella rueda de prensa, en cambio, rompió la agenda del Presidente que se encontraba esa tarde en Fitur. ¿Qué grado de comunicación ha mantenido con el Presidente que no es, ciertamente dispar pero que tampoco ha respaldado rotundamente sus palabras?

No hemos hablado del tema.

¿Es eso es normal?

Pues podría serlo o no, pero que lo interpreten los demás. De cualquier modo, no me siento agraviado. Una conversación entre el Presidente y yo, en este sentido, sería exactamente igual y en los mismos términos en que hablamos usted y yo ahora, y no aclararía el futuro de Arcelor. Adrián Barbón tiene su papel y es el de ser y ejercer de Presidente de los asturianos.

También es el Secretario de la FSA.

Pero yo no marco la estrategia de la FSA del mismo modo que el Secretario de la FSA tampoco marca la estrategia de Gijón.

¿Y no podría haber mejor coordinación entre ambos?

La coordinación siempre es deseable. Que pueda ser mejorable, no le digo que no. Creo que en las últimas semanas hemos dado pasos que mejoran la coordinación. Lo digo sobre todo en asuntos como la agenda. Cuando sale este tema, evidentemente el Gobierno del Principado tenía una agenda muy potente relacionada con Fitur y, probablemente, si nos hubiéramos coordinado mejor, no habríamos comprometido esa agenda. No voy a poner la responsabilidad en nadie. Puede ser mía o de otros o de la propia Federación o del Gobierno, pero el hecho es que yo atendí a un requerimiento de una fuerza sindical, en este caso la de la Sección Sindical FICA-UGT de Arcelor en el momento en que se me requirió y en ese contexto hice las declaraciones durante una rueda de prensa en defensa de la siderurgia. ¿Se podía haber coordinado mejor? Sin duda, pero lo esencial es el mensaje de apoyo y lucha por el mantenimiento de la producción integral del acero desde el PSOE gijonés y eso creo que quedó claro.

Si en el 2026 ArcelorMittal anuncia que no hay planta DRI, si 1000 empleados se van a la calle, ¿cuándo ganará otras elecciones el PSOE en Asturias?

No me puedo poner en ese escenario. Me lo puedo imaginar en la planificación para evitarlo pero no para responder. Eso no puede pasar y todo el esfuerzo político hay que invertirlo para que no pase. No pienso gastar ni un minuto, ni un gramo de capacidad, en gestionar un escenario que quiero evitar. Todo el esfuerzo pasa por no llegar a ese escenario. Un cambio como ese, un golpe como ese, lo acusaría cualquier gobierno. Pero la FSA y el PSOE tienen capacidad de sobra para enfrentar esa situación y evitar ese escenario.

Hace unos meses, el Presidente afirmaba que no estaba para hacer oposición a los alcaldes de otro signo político, allí donde gobernaban otras fuerzas diferentes a la suya. El axioma parece correcto, pero también es el Secretario de la FSA y, por lo tanto, parece lógico que también deberá plantear, incluso con las agrupaciones que no gobiernan sus respectivos municipios, una estrategia común de partido. ¿Comparte esa posición del Presidente del Principado que está teniendo consecuencias en la política de Oviedo o Gijón?

Yo creo que cualquier estrategia, para cualquier municipio, se tiene que trabajar desde la Federación con la agrupación de cada municipio, porque los agentes que están en el territorio son los que te pueden dar realmente los datos de lo que sucede en ese territorio. Hacer una estrategia para el conjunto de Asturias que no tenga en cuenta a cada territorio es muy difícil. Otra cosa es, y no dudo que es complicado, gestionar los múltiples intereses que pueden ser contradictorios dentro de la misma organización política. Alguien en Oviedo puede pedir una Agencia Estatal para Oviedo y, a lo mejor, yo también podría estar interesado en que estuviera en Gijón. Es difícil de coordinar pero tenemos que conocer y hacer ese esfuerzo, sin duda. ¿Tiene el gobierno que hacer oposición? No. Nadie se lo ha pedido, pero el partido que gobierna tiene que tener una estrategia tanto de gobierno como de partido y tiene que ser coordinada. El interés general tiene que estar por encima del interés del partido, pero si crees que el interés de tu partido es bueno para el interés general, es necesario que haya coordinación con el territorio que debe tener más protagonismo. Si no, pasa lo que nos puede pasar en el ámbito estatal si los territorios no están bien engranados. Nos interesa que sean fuertes. Si el poder municipal y el poder autonómico son fuertes, el Estado es fuerte y en el ámbito orgánico sucede exactamente lo mismo.

La FSA no está fuerte en ese sentido. Acaba de reventar el grupo municipal de Langreo a escasos minutos de esta conversación. Tengo la sensación de que, derivada de la debilidad de la ejecutiva de la FSA, se crea una dinámica en el gobierno que le impele a gobernar en coalición con el alcalde de Oviedo y con la alcaldesa de Gijón.

En primer lugar, la Federación está fuerte. La federación tiene la mayoría de las alcaldías. La Federación no es la ejecutiva. La Federación somos todos. Yo hablo de la Federación en Gijón que es esta agrupación. Y esta agrupación es cada día más fuerte porque crece en militancia, porque fortalece su relación con la sociedad y eso podría ser aplicable en el resto de las agrupaciones. No hay nada nuevo. En ese sentido, está todo inventado. Es verdad que hay conflictos que vienen de atrás y, al contrario de lo que hicieron otros en el pasado, no voy a entrometerme en lo que sucede en otras agrupaciones. Me apetece dejar esta nota: yo no haré lo que hicieron otros cuando se entrometieron aquí. Como reflexión general, la Federación Socialista se fortalece si sus agrupaciones son fuertes. No puede haber temor al crecimiento de la agrupación y control y yo lo percibo.

¿Cierto temor?

Cierta desconfianza. Me considero una persona confiada. Confío en mí y en la gente que está conmigo. Delego sin miedo, no creo que nadie venga a hacerme daño y, menos aún, mis compañeros. Y ciertamente, percibo ciertos temores. Viví experiencias internas del partido en las que sentí un desconocimiento y un temor infundado. No quiero que nadie pase por esas sensaciones que yo tuve entonces. Creo que la Federación tiene la capacidad de fortalecerse, de crecer, de satisfacer anhelos de los ciudadanos y que esa capacidad se basa en la confianza en las agrupaciones y no en su control. Nos sentiremos más cómodos todos. En relación a esa coalición que mencionaba antes, pienso que la lealtad institucional, por supuesto, hay que tenerla. Pero también creo que hay que saber con quién se trata. No me parece que Canteli sea un hombre políticamente de fiar, con las declaraciones que ha hecho. No es mi ciudad, así que no me voy a meter mucho, sólo diré que no me parece muy fiable y, desde luego, Carmen Moriyón no me parece nada fiable y cuando digo nada es cero. No ha mantenido su palabra en nada. Otra cosa es que no se vea o no se publique; que se crea que es un figura amable y, de hecho, su rango electoral más allá de su ideología por la imagen publicada de Carmen Moriyón, pero confiable no es. Se puede contrastar.

Con el Campeonato Mundial, parece que el inmovilismo ha aparecido otra vez, un inmovilismo genuinamente marca Foro que remite a sus mandatos anteriores, al no atreverse a afrontar retos de futuro. Pero tampoco vi al gobierno del Principado detrás del Ayuntamiento, reconfortando o respaldando, no tanto un estadio, sino las infraestructuras que conlleva ser sede de un Mundial. La falta de ambición de unos y otros, independientemente de a quién le corresponda cada fase, fue una expresión muy auténtica de ausencia de coraje, de chispa política.

Alguien tiene que creer en el Mundial. Puedo entender que el Principado no se lo crea porque no es su responsabilidad. La sede es el estadio y es sobre lo que pivota todo. La clave en Gijón es, además, la propiedad del estadio. Puedo entender, aunque no la comparta, que se cuestione la oportunidad o no de su apuesta, pero la responsabilidad no es del Principado ni, siquiera, del Sporting de Gijón. Uno y otro pueden venir con una propuesta pero el primero no es políticamente responsable y el segundo es un grupo privado que aglutina, entre sus negocios, el fútbol. Si este proyecto avanza, llega un momento que la Alcaldesa, el gobierno de la ciudad, lo tiene que liderar. Una cosa es ir de la mano del Sporting y del Principado y otra no mover un papel, no consultar el estudio de rentabilidad, no llamar al Consejo de Deportes, no haber hecho la cuenta, a cuánto salimos cada ciudad con esa inversión prevista por el gobierno central. Salir a decir que tenemos que gastar 20 millones de euros según Jesús Martínez Salvador... Le presentamos un proyecto valorado en 30 millones. ¿Qué necesita, un plan económico?, ¿se lo tenemos también que hacer nosotros? Tiene una administración que va a poner dinero, que va a estar, que pondrá una parte; puede captar recursos privados. A lo mejor consigue que el Estado invierta en infraestructuras. No hacer nada y esperar a que alguien pique a su puerta con el plan hecho…Hemos propuesto un proyecto realista de estadio encima de la mesa pero si no se tiene ningún interés, el problema es suyo aunque luego lo acabemos pagando todos como ciudadanos. Si no somos capaces de ver la diferencia entre todas las ciudades y Gijón… La diferencia es que aquí gobierna una persona con seis amigos, que no gobierna el PP ni el PSOE, que gobierna una persona que dijo que se asustó. Y el otro día, a la vista de los hechos, también se asustó en su visita al ministerio. No estamos para sustos sino para decisiones y eso implica riesgos. La gente que la ha votada es conservadora pero ella es ultraconservadora y representa a la derecha más rancia aunque haya tenido en estas elecciones un público más amplio.

Monchu García, a la entrada de la sede de la Casa del Pueblo.

Con el Mundial se ha comprobado que el líder del PP en Gijón, Pablo González y el líder del PSOE en Gijón guardan una posición común. Da la impresión de que el PSOE puede hablar y llegar a acuerdos con el PP.

Lo suelo deslizar en muchas ocasiones. Hay cuestiones en las que los dos grandes partidos tienen que ponerse de acuerdo; los partidos serios con pasado y futuro. Para mi, el PP quiere su ciudad aunque no comparta su visión con la mía, aunque no compartamos el ideal de grandeza y digo esto respecto de Pablo González y su organización. Yo no comparto sus objetivos ni su camino, pero si compartimos una visión general basada en una vocación: aprovechar las oportunidades. Entendemos que la ciudad no es nuestra, que es del conjunto, y percibo por el trato y las conversaciones que hemos mantenido que el presidente del PP comparte conmigo una visión de grandeza de la ciudad. Si el PP fuera el partido que estuviera liderando la coalición de gobierno, si dominara la coalición, yo estoy convencido de que Gijón va a por el Mundial.

Si el PP fuera el partido dominante, ¿en EMULSA se habría hecho una investigación a fondo ante el Tribunal de Cuentas?

Pues tengo una duda al respecto porque me cuesta entender que el concejal que tiene la responsabilidad [Rodrigo Pintueles, militante del PP], no haya investigado esas cuentas. Sabe que miente cuando afirma que retiró los poderes al gerente. No se los retiró. A mi me da la sensación de que está escondiendo algo. Si Pintueles no gestionó antes EMULSA ni tampoco su partido, da la impresión de que está escondiendo la gestión de otros y, políticamente, ofrece la impresión de que el PP está subyugado por la alcaldesa, los seis concejales y los dos técnicos que tiene.

El sentimiento de humillación de las bases del PP se expresó el pasado lunes, tras el encuentro de los representantes vecinales de la zona oeste con la Alcaldesa en el consistorio. Había concejales del PP en la Plaza Mayor, abajo, y concejales de Foro, en la reunión, arriba. La irrupción de la vicealcaldesa en dicho encuentro de poco sirvió para arreglar el feo.

PP y Foro son dos fuerzas diferentes y lo que se observa es que una fuerza grande está siendo humillada por otra pequeña con un futuro escaso, con ensoñaciones de una gran coalición. Este gobierno es marca Foro y el PP es quien le lleva a la Alcaldesa las maletas o las carpetas. Me da igual lo que pase, pero en interés de la ciudad, quiero partidos con vocación de permanencia que vertebren el estado. Porque el PSOE estará y el PP continuará y aquí no habrá nadie de Foro. Hoy lo que se ve es una división entre tres partidos. Hay un jeta, el tránsfuga, que podría estar con cualquiera y un partido que independientemente de si están a gusto o no, no dicen nada, se dejan llevar por otro partido circunstancial que maneja esta historia. Un gobierno que se compone del desgobierno y la falta de ambición. 

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