Voces del 11M, una vacuna contra la mentira

Víctor Sampedro presenta su último libro que dignifica a las víctimas del mayor atentado en Europa y señala a los culpables de la pseudocracia

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

El 11 de marzo de 2004 se produjo una brecha política en España, más profunda que el dolor de las 192 muertes y más de mil heridos que provocó el atentado yihadista en los trenes de Atocha de Madrid. Aquel día también se quebraba la confianza en las instituciones democráticas de nuestro país. La verdad, la mentira y la legitimidad se convertirían, a partir de entonces, en tres elementos importantes que definirán la política española de los siguientes veinte años. Voces del 11M. Víctimas de la mentira, es la obra que aborda la legitimidad política de un país desde la mirada de las víctimas que sufrieron el atentado. De eso va el libro publicado por el catedrático de comunicación política en la Universidad Juan Carlos I y sociólogo Víctor Sampedro Blanco que fue presentado este martes en la Sociedad Cultural Gijonesa y que el miércoles estará en Oviedo/Uviéu con la Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO a las 18:30h en la Biblioteca de La Granja.

El bulo y la insidia, la injuria y la calumnia, los chantajes y la presión sobre las víctimas provocaron un giro político sin precedentes en la historia de España que ha acelerado su polarización política. Precisamente, Víctor Sampedro es el hombre que acuñó el concepto de “Pseudocracia” en 2010 que ha llegado hasta nuestros días reformulado en hábitos, prácticas políticas, donde la manipulación ha adquirido cotas de alta intensidad, aunque las hayamos normalizado. La mentira se ha vuelto banal: “Miente Pablo Iglesias cuando abandona el gobierno de Sánchez y se presenta como candidato de Podemos en las elecciones de Madrid. Miente Yolanda Díaz cuando afirma que derogará la reforma laboral y solo deroga algunos aspectos, miente Sánchez cuando afirma que no apoyará una amnistía, miente Puigdemont cuando declara la república, miente la Iglesia”.

Víctor Sampedro Blanco. Foto: David Aguilar Sánchez

Esta expansión de los métodos de la mentira en el tiempo puede estar perfectamente documentada, con fecha y lugar, tras los atentados del 11-M y con el segundo gobierno de José María Aznar que, durante las primeras horas, afirmó que todos los indicios apuntaban a un atentado terrorista de ETA. Tras la victoria socialista, la insidia continuó con las 400 preguntas sobre la autoría del atentado que el presidente del grupo parlamentario popular de entonces, el valenciano Eduardo Zaplana, formuló al gobierno de Zapatero, a lo largo de la primer legislatura. La teoría de la conspiración que negaba la autoría yihadista tuvo su relato a través de la prensa escrita de la mano de Pedro J. Ramírez y Casimiro García Abadillo en el diario El Mundo y su versión herziana y catódica a través de la radio, merced a la Cadena de Radio COPE de la Conferencia Episcopal que cedió su poder a Federico Jiménez Losantos.

La manifestación que siguió, en vísperas de las elecciones del 13M que otorgaron la victoria a José Luis Rodríguez Zapatero, “Contra el terrorismo, con la constitución y con las víctimas” fue otro giro electoralista que empujó a todo un país, con sus instituciones a la cabeza, hacia un lugar sin retorno. Víctor Sampedro recordó los avisos que el gobierno de Aznar había obtenido del CNI. “Osama Bin Laden había puesto España en el punto de mira en 2003 tras la participación de España en la guerra de Iral. El atentado en Bagdag, en Casablanca…estaba cantado que el siguiente podía suceder aquí”. Aunque los indicios apuntaron inmediatamente a Al Qaeda, en el Consejo de la ONU se siguió afirmando que era un atentado que señalaba a ETA.

Público durante la presentación del libro Voces del 11M.Víctimas de la mentira. Foto de David Aguilar Sánchez.

Las victimas directas del 11M no sólo encontraron causa en un atentado. La mentira alimentada desde el PP o desde FAES, también dejó otro reguero de nombres. Pilar Manjón, presidenta entre 2004 y 2016 de la Asociación 11-M Afectados por el terrorismo y sindicalista de CCOO ha sufrido tras el atentado insultos, vejaciones e, incluso, relata Víctor Sampedro, agresiones físicas. Su revictimización ha sido constante y se ha extendido a las víctimas de ETA, tal y como ha denunciado Consuelo Ordoñez, hermana del parlamentario popular asesinado en San Sebastián, Gregorio Ordóñez, que no ha dejado de criticar la actitud del PP: la apropiación del dolor de las víctimas y su manipulación política.

Entre las víctimas, recuerda Víctor Sampedro, también estuvo el periodismo. El ejemplo de José Antonio Zarzalejos, entonces director del diario ABC, la cabecera más importante de la prensa conservadora de este país, sufrió el arrinconamiento tras negarse a participar en al teoría de la conspiración. Como bien afirma Sampedro, Zarzalejos dijo un rotundo “Hasta aquí” cuando en 2007 primero, la Audiencia Nacional y en 2008 el Tribunal Supremo, descartaron cualquier conspiración en los atentados del 11-M respaldada permanentemente por El Mundo y Cope. Tanto el diario como la cadena de radio habían convertido la teoría de la conspiración en una estrategia para desbancar al ABC y a Onda Cero del segundo que ostentaban en el liderazgo de sus respectivas audiencias. Y lo lograron.

Víctimas fueron los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que también recibieron presiones para manipular pruebas que abrieran indicios a una autoría etarra. Juan Jesús Sánchez Manzano, entonces jefe comisario de los Tedax o Rodolfo Ruiz, comisario de Vallecas, insultado por Esperanza Aguirre como “gestapo del PSOE”, uno de los primeros policías que llegó a la estación del Pozo y desde el primer momento que vio lo que había ocurrido, defendió la autoría yihadista . “Gracias a aquella mochila, custodiada por Rodolfo Ruiz, existen culpables del mayor atentado en suelo europeo hasta el momento. Sin los policías hoy no habría culpables.” señaló durante la presentación Víctor Sampedro.

Voces del 11-M Víctimas de la mentira es un reconocimiento a la labor encomiable de policías, periodistas y víctimas del mayor atentado de historia de este país, que vieron truncadas sus carreras profesionales y pagaron un coste vital, a pesar de haber sido grandes servidores.

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